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ENTREVISTA EXCLUSIVA | Miguel Ángel Violan Doctor en Comunicación por la UIC y profesor de oratoria en EAE Business School

Miguel Ángel Violan: "Flick ha convertido un equipo aburrido e impotente en un Barça cachondo y multiorgásmico"

"De niño no recibió los abrazos que como entrenador prodiga; está dando lo que él no recibió, lo que a él le hubiera gustado recibir", apunta el escritor

¡Así fue el momento tan esperado! Los jugadores del Barça levantaron la copa de la Liga en Montjuïc

Los jugadores del Barça levantaron la copa de la Liga en Montjuïc / FCB

Adrià Fernández

Adrià Fernández

Hansi Flick aterrizó en el Barça en verano y en menos de un año se ha ganado al vestuario, la afición y la junta directiva blaugrana. Ha cerrado su primera temporada con una Supercopa de España, una Copa y una Liga, además de haber alcanzado las semifinales de la Champions. Todo ello, con un fútbol total que ha enganchado y reenganchado a muchos culés; y que le ha permitido renovar su contrato hasta el 30 de junio de 2027.

Desde un prisma distinto al habitual, Miguel Ángel Violan desgrana las claves del liderazgo y de la gestión del técnico alemán en el banquillo blaugrana en su obra 'El mago Flick'. Licenciado en Periodismo y en Derecho, es Doctor en Comunicación por la UIC y profesor de oratoria en EAE Business School. Aprendió alemán en Heidelberg, la misma ciudad en la que nació el protagonista del libro, y anteriormente ya publicó 'El método Guardiola' y 'Herr Guardiola'.

¿Por qué ahora un libro sobre Hansi Flick?

Seguí su trayectoria y estilo desde los primeros meses, y pronto intuí que tendría éxito. Lo mismo me ocurrió con Pep Guardiola hace una década: tuve una corazonada basada en su forma de dirigir, y el tiempo me dio la razón. Con Flick pasó igual. Aunque hay diferencias importantes entre ambos, vi señales claras de que iba por el camino correcto.

¿En qué momento te diste cuenta de que Flick sería un buen entrenador para el Barça?

Lo supe en octubre, muy pronto. Me llamó la atención una decisión estratégica clave: dotar a la plantilla de una capacidad física hercúlea. Como aficionado, había observado que uno de los grandes problemas del equipo era la falta de fondo físico. Algunos analistas discutían este punto, pero yo siempre pensé que, aunque la técnica es fundamental —y sello de la casa—, no basta si no puedes rendir al máximo hasta el minuto 90. Esa decisión me reveló que Flick era alguien que había estudiado a fondo la situación. Aunque el Gamper fue un desastre anecdótico —acababa de llegar—, la espectacular arrancada del equipo evidenció una gran capacidad táctica

Hubo una caída de rendimiento después. ¿Cómo lo interpretaste?

Sí, ese bajón generó muchas dudas. ¿Cómo es posible que después de hacerlo tan bien, el equipo esté rindiendo tan mal? Si Flick superaba eso, también iba a fortalecer el aspecto mental. Y así fue: trabajó mucho en terapia de grupo. Pasado ese final de año tan difícil, desde enero el equipo dio un giro. En pocas semanas, estos chicos maduraron muchísimo. Ese era el gran déficit: la falta de madurez mental. Desde entonces, todo fue a más. En marzo decidí que había una tesis clara: no se trata solo de los resultados, sino del método. Flick me pareció predestinado al éxito.

Miguel Ángel Violan con su libro 'El mago Flick'

Miguel Ángel Violan con su libro 'El mago Flick' / .

El idioma no ha sido una barrera para implementar su método en el Barça

No, se defiende en inglés estándar, que es suficiente para comunicarse con la mayoría. Además, algunos jugadores como Dani Olmo pueden actuar como traductores puntuales. Y hoy en día, con la tecnología, es fácil traducir al instante. Lo complicado es entender el "chip" cultural, pero Flick viene del Bayern, donde ya gestionó vestuarios multiculturales. Él habla más español de lo que aparenta porque ha pasado temporadas en Formentera y es una persona muy observadora. Además, como buen alemán de la vieja escuela —la rigurosa y fiable— sabe que, si no dominas un idioma, puedes expresar mal lo que quieres decir. Por eso actúa con cautela y en unos meses nos sorprenderá con su nivel de castellano. Ha decidido preservar su marca y no ha caído en los errores de Xavi o Guardiola, que se implicaron emocionalmente demasiado a la hora de comunicar. Este desapego le permite mantener una cierta distancia con el emocional entorno blaugrana.

¿El banquillo del Barça es el más exigente del mundo?

No sé si el más del mundo, pero sí uno de los más exigentes. El Bayern de Múnich, por ejemplo, también lo es. Tuve la oportunidad de seguir a Guardiola durante un año para uno de mis libros, Herr Guardiola. Lo hice de manera intermitente, asistiendo a partidos, hablando con gente del club. Y el Bayern es tremendamente profesional. Si los resultados no acompañan, la puerta de entrada también es la de salida. También el Manchester City. Hace nada, los aficionados pedían la salida de Pep, un ídolo absoluto. Guardiola ha vivido un annus horribilis. Ahora bien, el entorno del Barça sí que es excepcionalmente intenso. Lo noté en el Bayern: allí los aficionados pueden pisar el campo de entrenamiento, incluso yo lo hice. Eso en Barcelona es impensable. Aquí todo está blindado, controlado por seguridad. Lo nuestro es realmente excepcional.

¿El método de Guardiola puede llegar a ser extenuante y que los jugadores no aguanten el ritmo?

Sí. El fútbol de alta competición quema. Un año en un club equivale a cinco en cualquier otro sector. Por eso, técnicos como Guardiola, Flick o Luis Enrique suelen durar tres o cuatro años en un mismo equipo. No es sostenible a largo plazo. Además, hay un problema estructural: los jugadores son marcas. Cada uno tiene intereses comerciales y necesita visibilidad. Si no juegan, no solo afecta a nivel humano, también económico. Guardiola decía que 25 jugadores son 25 empresas. Cada semana, el entrenador hace una reestructuración temporal de plantilla. Eso desgasta. Flick, por ejemplo, lo está gestionando bien ahora, pero no durará indefinidamente. Su ciclo será de tres, cuatro, como mucho cinco años. Lo vimos con casos como Héctor Fort, jugadores jóvenes que se molestan por no jugar lo suficiente, incluso sin haber demostrado nada aún. Gestionar eso desgasta y su ciclo en el Barça durará tres, cuatro o cinco años.

¿Qué falló en la etapa de Xavi como entrenador?

Xavi tenía un fondo de armario de recursos técnicos más limitado y cometió un pecado original: ser un símbolo del barcelonismo. Eso, que le da privilegio, también le ata. Que seas bueno en una cosa, no significa que seas buen en todo. Un entrenador no debe casarse con nadie, y Flick no lo hace. Toma decisiones pensando en el grupo. Xavi, en cambio, arrastraba vínculos personales y emocionales con jugadores. Eso condicionó muchas de sus decisiones. Ahora bien, hay que reconocerle méritos, como haber hecho debutar a Lamine Yamal con solo 15 años. Fue una apuesta de alto riesgo. Xavi fue un gran jugador, pero la madurez que requiere el banquillo del Barça no la tenía en ese momento.

Miguel Ángel Viola, profesor de EAE Business School

Miguel Ángel Viola, profesor de EAE Business School / .

¿Encuentra algún patrón entre otros entrenadores que no triunfaron en el Barça como Koeman, Setién, ‘Tata’ Martino?

Sí. Todos compartieron la dificultad de gestionar los egos del vestuario, algunos no lo consiguieron y a otros le tomaron por el pito del sereno. Flick, en su primer año, lo ha hecho muy bien. Ha sido ejemplar y congruente. Si un jugador llega tarde, lo sienta. Y eso envía un mensaje claro. Pero claro, sentar a una estrella puede volverse en tu contra si pierdes el partido. Flick ha sido muy germánico en el mejor sentido: riguroso, pero también ha tenido ese toque de mediterraneidad. Flick tuvo una infancia dura, espartana. De niño no recibió los abrazos que como entrenador prodiga. Está dando lo que él no recibió, lo que a él le hubiera gustado recibir. Es muy bonito y generoso.

¿Cómo explica el auge y caída de Ancelotti en el Madrid?

Primero, por el agotamiento natural del ciclo. Y segundo, por una planificación deportiva poco racional. Florentino Pérez, a quien a veces llamo "el señor desatino", se centra más en vender camisetas que en construir un equipo. Sabe fichar cracks, pero eso no garantiza formar un grupo cohesionado. Si esos cracks no están bien avenidos, el proyecto fracasa. Este año ha sido un desastre para el Madrid. Tampoco ha hecho un fútbol vistoso para el aficionado general. Lo extraordinario de este Barcelona es que realiza un fútbol que, aunque no seas barcelonista, lo puedes amar. Flick ha convertido un equipo aburrido e impotente en un Barça cachondo y multiorgásmico.

¿Flick es la persona adecuada para guiar el crecimiento de Lamine Yamal?

Lo es ahora, pero no sé si lo será a largo plazo. Me interesa mucho el papel educativo de los entrenadores. He sido profesor de muchos jóvenes de esa edad, y sé cómo son: impulsivos, dispersos, muy poco formados en valores profundos. Flick ha hecho un gran trabajo hasta ahora, pero el verdadero reto será mantener su autoridad y acompañar el desarrollo de chicos que están saliendo de la adolescencia. Son melones por abrir. Lamine es un diamante en bruto, y parece muy equilibrado, pero ahora vendrán las verdaderas pruebas: el dinero, la fama, los halagos. ¿Se convertirá en el nuevo Messi o se va a ‘neymarizar’? Ese es el dilema. Tiene algo a su favor: ha nacido y crecido aquí. Tiene arraigo. Pero el Barça debe cuidar de él como si fuera una cuestión de Estado. Hay que salvar al soldado Lamine, protegerle de las tentaciones sin cortarle las alas. Tiene derecho a muchas cosas, pero también una gran responsabilidad. Me parece abrumadoramente desafiante.