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FC BARCELONA

Aitana deja las muletas y entra en una nueva fase de su recuperación

La centrocampista del Barça ya trabaja a diario en la Ciutat Esportiva, aunque no se espera su regreso al césped hasta el tramo final de la temporada

Aitana Bonmatí trabaja en el gimnasio en su recuperación

Aitana Bonmatí trabaja en el gimnasio en su recuperación / Instagram

Maria Tikas

Maria Tikas

Aitana Bonmatí sigue avanzando. Sin atajos. Con la paciencia que exige una lesión que obliga a bajar el ritmo incluso a quien vive acostumbrada a acelerarlo todo. La centrocampista del Barça sufrió a finales de noviembre una fractura en el peroné de la pierna izquierda durante un entrenamiento con la selección española, cuando se preparaba para disputar la final four de la Nations League. Desde entonces, el calendario dejó de medirse en partidos y pasó a medirse en pequeños pasos.

Casi dos meses después de aquel contratiempo, la triple Balón de Oro ha entrado en una nueva fase de su recuperación. Hace unos días dejó atrás las muletas y trabaja a diario en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, aunque todavía no hay prisa con los plazos. Se maneja un escenario conservador: no se espera su regreso al césped hasta el tramo final de la temporada, entre finales de abril y principios de mayo.

La evolución es positiva, pero prudente. Aitana entrena unas tres horas cada día como parte del proceso de rehabilitación, combinando gimnasio y piscina. Aún no corre ni toca balón. Está, como ella misma ha explicado, “reaprendiendo a caminar”. Una expresión que resume mejor que ninguna otra el punto exacto en el que se encuentra: lejos del foco competitivo, pero cada vez más cerca de volver a sentirse futbolista.

En la final de la Supercopa estuvo con el equipo, apoyó desde la banda y celebró el título, aunque sin poder saltar —Sydney Schertenleib incluso la llevó a caballito durante un rato—. Llegó después de comer y se incorporó a la concentración para la charla táctica en el hotel, un gesto más de una conexión que no se rompe con una lesión.

Esta semana, a través de una ronda de preguntas con sus seguidores, Aitana ofreció una mirada íntima a este paréntesis forzado. Reconoció que, dentro de lo difícil, ha intentado encontrar aprendizajes. “A nivel personal me está viniendo muy bien y a nivel profesional me lo tomo como un nuevo reto”, explicó. Durante estos meses ha podido disfrutar de pequeños placeres cotidianos que el fútbol de élite suele robar: celebrar su cumpleaños con familia y amigos, ir al cine, no hacer nada, dejarse cuidar, pasear por Barcelona.

No todo ha sido sencillo. Además de la frustración de no poder jugar, Aitana confesó que lo peor del proceso ha sido “pincharme la heparina cada mañana durante un mes”, una rutina incómoda pero necesaria. La recuperación de Aitana va de constancia. Una futbolista que, incluso parada, sigue construyendo el camino para volver mejor