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REAL MADRID

Lo que no se vio del Real Madrid - Elche: una alerta en el banquillo, la locura por el gol de Güler y un capitán decepcionado

El Bernabéu vivió una noche plácida que dejó una foto para el recuerdo de sus canteranos, protagonistas frente a un palco de estrellas ausentes

Palacios, Huijsen, Courtois, Camavinga y Diego Aguado celebran el gol de Güler.

Palacios, Huijsen, Courtois, Camavinga y Diego Aguado celebran el gol de Güler. / REAL MADRID

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

El que acude regularmente al Bernabéu ha experimentado esta temporada un carrusel de emociones que vale una vida. Ha pasado de "Florentino, dimisión", de llamarle mercenarios a sus jugadores a creer en todo en el tramo fundamental de la temporada. El 3-0 ha cambiado la dimensión sentimental del madridismo. Esto no quiere decir que los de Arbeloa no puedan derrapar en Champions y alejarse de LaLiga, pero el 4-1 contra el Elche, con protagonismo absoluto de canteranos, echó alcohol en las heridas.

El abrazo de los 'niños'

Poco antes de que diese comienzo el partido, el Castilla, que sufrió el efecto dominó de la convocatoria de Arbeloa, fulminaba al CD Lugo 0-4. Con el Juvenil, más de lo mismo. Las bajas por necesidad, lejos de producir un descalabro, han servido de acicate. La foto de Manuel Ángel, Palacios, Diego Aguado y Yáñez al final del partido ya nadie se la va a quitar. Con ella, el Madrid hará músculo de su 'Fábrica'.

Arbeloa: "Para un entrenador que ha llegado al primer equipo desde la cantera, hoy es un día de felicidad"

Arbeloa: "Para un entrenador que ha llegado al primer equipo desde la cantera, hoy es un día de felicidad" / LALIGA

No quiere decir necesariamente que el proyecto ha dado un giro de 180º después de tener a su cantera como una factoría de capital, más que de oportunidades reales. Pero Arbeloa ha demostrado -y lo hizo desde el primer trastazo contra el Albacete en Copa, que no es necesario invertir millones en proyectos de jugador, sino alimentarlos desde dentro, como viene haciendo su eterno rival, el Barça.

A Thiago Pitarch lo vino a buscar su padre tras guiar al Madrid contra el City en un Opel Crossland X. Un vehículo que se fabricó en Zaragoza y que se aleja de los modelos de lustre que cogen polvo en el garaje de sus compañeros. Es un símbolo de normalidad evidente, como el abrazo de los anteriormente citados con sus familias. Sin filtros, sin distancias y con el sentido común de respetar a su afición.

El gol infinito de Güler

Hay jóvenes sobre el que se deposita un peso enorme cuando están aprendiendo a andar. No se les da tiempo a quemar las etapas. Lo sabe bien Güler, una nota disonante en un vestuario de egos, aunque Ancelotti se afanase el curso pasado en señalar a su entorno. Alrededor de estas figuras más mediatizadas pivota una cohorte que vive de ellos, pero en el caso del turco hay argumentos futbolísticos irrefutables.

Real Madrid - Elche CF I El gol de Arda Güler / LALIGA

Su gol en el 89 fue interminable. El más lejano en Primera, según los cálculos de los especialistas, que llevaron la regla por encima de los 68 metros que obraban en poder de Antonio. El jugador del Numancia rompió la barrera de lo imaginado ante el Sevilla en lo que fue la segunda victoria del conjunto soriano en Primera (2004). "Yo no quería tirar a puerta, la verdad", confesaba, como si de un pecado se tratase.

Igual de bondadoso es Arda, aunque tiene mala intención cada vez que coge el balón. Al igual que le ha pasado a Valverde, que volvió a desenfundar un disparo por la escuadra, se ha sentido liberado sin el yugo de las estrellas como Bellingham o Mbappé, que llevan varios partidos aplaudiendo desde el palco. Justo lo que no sucedía cuando ellos estaban en un campo donde la apuesta por la cantera hizo saltar las alarmas.

Dani Carvajal, jugador del Real Madrid, ante el Elche.

Dani Carvajal, jugador del Real Madrid, ante el Elche. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

El tiempo pasa por Carvajal

Arbeloa lo tenía claro: iba a darle cancha a todos los jugadores del filial que pudiera. No solo para conservar energía de hipotéticos titulares para el Etihad, donde le espera un City depresivo que en una semana va camino de tirar por la ventana la Premier y la Champions. El salmantino quiso darle media hora a un once plagado de talento emergente que hizo sentir muy viejo a Carvajal.

En medio del jolgorio que provocó la explosión de los canteranos y la obra de videoteca de Güler, hubo un hombre que bajó la cabeza y se apartó de la fiesta. El lateral, titular en un contexto que le daba una oportunidad, se fue decepcionado. Un estado de frustración que se agudiza en año del Mundial. Él puso la primera piedra de la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Durante años, fue el ejemplo que le pusieron a los que hoy se suben en la ola que no perdona: la del paso del tiempo y de las generaciones.