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ENTREVISTA SPORT

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Antoni Campañà: "La foto que me quedó por hacer es el gol de Koeman en Wembley"

El fotógrafo estrena 'Els Campañà i el Barça, més enllà del fútbol', un libro que reúne imágenes suyas y de su padre vinculadas al club azulgrana durante casi 80 años

Antoni Campañà, durante su etapa como fotógrafo en SPORT

Antoni Campañà, durante su etapa como fotógrafo en SPORT / AGUSTÍ CARBONELL

Dídac Peyret

Dídac Peyret

“En mi casa todo el mundo hacía fotos, era el pan de cada día”. La frase puede sonar manida, incluso a muletilla de presentación de cualquier fotógrafo, pero en el caso de los Campañà adquiere un sentido genuino.

Quién la dice es Antoni Campañà Capella, exesquiador olímpico y maestro de la fotografía deportiva, que siguió el legado de su padre, escribiendo la historia del Barça con el testimonio de las imágenes. Los dos son protagonistas, con sus fotografías, en el recién estrenado ‘Els Campañà y el Barça, més enllà del fútbol’. 

Antoni Campañà junto al libro 'Els Campañà i el Barça'

Antoni Campañà junto al libro 'Els Campañà i el Barça' / IGNASI PAREDES

Usted fue uno de los fundadores del diario SPORT. Dice la leyenda, confirmada por gente de la casa, que tenía muchos problemas con los teléfonos y que a menudo volaban….

[Sonríe]. Bueno, yo con los teléfonos he luchado muchísimo porque para transmitir las fotos necesitábamos un teléfono y las conexiones no eran demasiado buenas. Me parece que fue en una concentración del Barça, que tuvimos problemas, y terminé estampando el teléfono en la pared. Eso pasaba a menudo.

¿En qué momento recuerda perder más los nervios como fotógrafo?

Cuando el Barça ganó la Copa de Europa en Wembley, fuimos tres fotógrafos del SPORT: Ignasi Paredes, Josep Maria Arolas y yo. Arolas hacía las transmisiones y ahí lo que pasó fue que nos pidieron que pasáramos una fotografía para la portada, no nos pusimos de acuerdo y llegó una que no era la adecuada y fue la que salió. Y cuando lo quise comunicar ya estaba hecho y cogí un gran cabreo. Teníamos la foto de todo el equipo con la copa pero equivocadamente enviamos una foto de Koeman con la copa corriendo al lado de cuatro o cinco jugadores, qué es muy bonita, pero…

De hecho, parece incluso menos tópica ¿no?

Sí, pero a ver: tú contemplas que es un deporte de equipo, y cómo era ese Barça, y también querías que saliera Cruyff. Lo entiendes ¿no? Pero, tal y como nos situamos para hacer las fotos, fue un poco complicado. Estábamos listos para hacerlas cuando se quitaran la camiseta naranja y se pusieran la blaugrana, pero se montó de manera muy rústica.

Mi padre era un artista, yo me dediqué más a la práctica fotográfica

¿Tiene algún truco que le asegure o, al menos, le acerque a la posibilidad de lograr la foto del partido?

A ver, hay una norma que, si tú sigues a la figura, tú tienes a un Romario, por ejemplo… si sigues a Romario, seguro que en un noventa por ciento de posibilidades tendrás la foto del día. Si tú sigues a Messi, igual. Pero hay casos y casos. Luego la noticia puede ser un gol de cabeza de Salinas. Yo siempre defendí mucho una foto de Bakero que no era mía, que era de Ferran Zueras, que en paz descanse, y donde José Mari se puso delante de él, porque tenían muy buena relación, y aparece con los brazos abiertos. Es una foto tremenda y tuve que luchar para que se publicara, porque se consideraba que no era la foto del día. 

De izquierda a derecha: los fotógrafos Ignasi Paredes, Ferran Zueras, Antoni Campañà y Czibor

De izquierda a derecha, los fotógrafos Ignasi Paredes, Ferran Zueras, Antoni Campañà y Czibor / JAVI FERRÁNDIZ

¿Quién tenía más fotogenia o era más fácil de retratar del Dream Team? 

En la época que yo empecé tenía buena relación con todos. Tampoco era de amistad profunda pero sí una buena relación. Bakero, Txiki, Salinas, los vascos en general se prestaban. También me viene a la cabeza… mira, por ejemplo con Sergi Barjuan y Chapi Ferrer… les pedías cosas y eran muy agradables. Un día les dijimos de ponerse unas camisetas de baloncesto y accedieron.

¡La mítica fotografía que están con las camisetas de los Boston Celtics siendo ellos tan bajitos!

Exactamente, exactamente. Lo hicieron porque ellos quisieron.

Pero yo se lo decía más en un sentido estético… jugadores como Schuster o Laudrup, que parecía que la cámara los quisiera…

A Schuster lo podías retratar de espalda y todo el mundo sabía que era Schuster. Tenía una imagen fácil de retratar, y aunque tenía fama de arisco, a mí siempre me trató muy bien. Al final, si la persona está a gusto delante de la cámara sale mejor. Siempre. Es la clave: yo cuando hacía moda a veces me pasaba media hora haciendo fotos sin carrete a las modelos para que le perdieran el miedo a la máquina. Con los jugadores pasa igual: hay veces que piensas, a este le haré una foto cojonuda y luego no está nada cómodo. En el SPORT tuvimos a Esther Laudo y tenía la habilidad de sacarles más sustancia. Lograba grandes fotografías, porque sabía hablar con los jugadores y generaba esa sensación de intimidad que luego se notaba. 

En el libro comparte fotografías con su padre, ¿en qué diría que se diferencia más su mirada?

A ver, mi padre se ganó un nombre importante haciendo fotografía artística hasta el punto que la Federación Internacional de Fotografía lo nombró miembro de honor y cosas así. Mi padre era un artista, entonces cuando iba al fútbol o a cualquier parte, siempre miraba si conseguía una foto que tuviera una vis un poco artística y eso se nota. Y en el libro salen unas cuantas y se nota que están hechas por una persona que interpreta mucho mejor todo lo que son los movimientos, los gestos. Hay, por ejemplo, una fotografía de Àngel Mur, que está detrás de la portería atendiendo a un jugador que se llamaba Esteban Areta y se había lesionado, que tiene ese tipo de magia. Él buscaba eso.

¿Y usted que buscaba? A mí me han dicho colegas suyos de profesión que algo parecido a su padre: la espontaneidad del personaje….

Yo soy hijo de un artista, pero yo nunca me he sentido artista. Podía intentar imitarlo, pero pasar por la vida imitando… ¿para qué? A veces pensaba: ¿si tuviera qué hacer aquí una fotografía artista, cómo lo haría? Pero yo me dediqué más a la práctica fotográfica; a aprender a enfocar rápido, a disparar con teleobjetivo, este tipo de cosas [sonríe].

Campañà, en la redacción de SPORT

Campañà, en la redacción / IGNASI PAREDES

¿Le gustaban sus fotografías a su padre?

A veces me metía broncas, pero nunca nos llegamos a pelear. Comentar cosas sí, pero pelearnos no. 

¿Qué foto le quedó por hacer o fue una especie de espina clavada?

La del gol de Koeman en Wembley. 

Pero usted estuvo en Wembley…

Sí, pero me ocurrió algo en el momento del gol. Estaba con Jordi Cotrina [fotógrafo de El Periódico], y cuando ya se terminaba el encuentro, nos levantamos para dirigirnos hacia la sala de prensa y poder transmitir las fotos. Ocurrió que yo estaba mucho más lejos que él. Yo ya estaba en la otra portería y, en esas, el Barça lanza la falta y me encuentro que con el teleobjetivo que llevo no es suficiente y mientras cambio de óptica mete el gol Koeman. Cotrina, que estaba más cerca, a pesar de llevar la misma óptica que yo, la pudo hacer y es una de las fotografías que más se han publicado. 

En ese momento no tuvo el impulso de decirle: ‘Jordi, nunca te he pedido un favor pero hoy te lo voy a pedir: necesito que compartas esta fotografía porque no la tengo’…

No, porque nosotros también teníamos la foto del gol, la tenía Ignasi Paredes. Es una foto bonita desde detrás de la portería y se ve el disparo de Koeman, cómo se estira el portero y cómo la pelota entra.

También estuvo en la final de Atenas…

Y tanto y me costó una sanción de la FIFA [sonríe].

¿Por qué?

Cuando se terminó el partido hubo invasión de campo. Estaban los aficionados del Milan y los fotógrafos italianos y yo me fui a hacer una fotografía de Zubizarreta destrozado, de Guardiola hundido… entré en el campo y me sancionaron por eso. Recurrí la sanción porque también estaban los fotógrafos italianos, pero tuve que cumplirla en el Mundial de Estados Unidos del 94 en el primer partido de España. Pero al final conseguí hacer fotos del encuentro: un amigo me consiguió entradas y las hice desde la tribuna. 

Una fotografía suya a la que tenga un cariño especial o le parezca infravalorada...

Cuando el Barça ganó en Wembley le hice una foto a Hristo con la senyera que me gusta mucho. En el libro sale pero no se le ha dado la importancia que tiene porque en ese momento el catalanismo no estaba tan de moda pero es una foto a la que le tengo mucho cariño.

Para acabar: qué cree que debe tener un buen fotógrafo deportivo…

Primero de todo imaginarse las fotos que quiere hacer y para eso tiene que haberse fijado en muchas fotografías. Fijarse en qué es lo que le gusta de esa fotografía. Hoy en día los fotógrafos trabajan con cámaras que pueden disparar 120 fotos por segundo y es más fácil conseguir una foto cojonuda así. Pero sigues necesitando una intención, una mirada; saber a quién seguir, a quién enfocar y cuándo hacerlo. Además hay un punto de arbitrariedad que sigue ahí: a veces he conseguido la mejor foto haciendo lo que justamente había desaconsejado a otros [sonríe].