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El Unicaja, tras la victoria ante el Joventut y la derrota con La Laguna Tenerife, se enfrenta al ALBA, un equipo que puede ser un rival peligroso para los cajistas

Imagen del partido entre el Unicaja y La Laguna Tenerife.

Imagen del partido entre el Unicaja y La Laguna Tenerife. / Gregorio Marrero / LMA

Juan Carlos Bonilla

Nuestro Unicaja pasó por la anterior semana con el triunfo ante el Asisa Joventut y la derrota con La Laguna Tenerife. Cada uno en las dos competiciones que quedan en liza y ambos con sensaciones y situaciones muy diferentes.

Aparte de las circunstancias de los locales, con las lesiones y bajas ya comentadas, quizá se pudo ver algo más igualado cuando los de Daniel Miret perdieron a Ante Tomic nada más saltar a la cancha. Pero aún así, el partido fue duro, bonito para ver, con momentos de buen juego y, sobre todo, con la actitud que se agradece y, además, se espera de los que tienen la suerte de defender la camiseta verde.

Resuelto algo que era prácticamente exigible por la trayectoria que tiene este club a sus espaldas, se pone ante los de Ibon Navarro el enfrentamiento ante el ALBA, club que abandonó este pasado verano voluntariamente la órbita Euroliga, sin pasar por el mal trago que vivimos en Málaga en su día y que, como cualquier escuadra entre los 8 mejores es factible tanto de caer ante el Unicaja, como capaz de eliminarlos.

Hasta aquí todo perfecto. Y el sábado, otro partido de los que gusta, con un rival histórico para los cajistas (el primer partido de la historia en la máxima categoría fue en Ciudad Jardín ante los laguneros el 27 de octubre de 1981) y que en las vivencias modernas aparece siempre como rival.

Esta vez, y como ocurrió hace poco menos de 4 años, el 17 de abril de 2022, los de Txus Vidorreta se pegaron un disfrute de los gordos en Málaga. Aquella vez fue un 64-97, si alguien tiene la curiosidad de comparar las ruedas de prensa posteriores a ambos partidos, se parecen bastante. No ya por el diálogo de Emilio Guerrero con Txus Vidorreta e Ibon Navarro (casi exclusivo en ambos casos), sino porque la visión de ambos entrenadores parece que casi calca ambas ocasiones, a pesar del paso del tiempo y de las diferencias de ambos equipos.

De todo esto, lo que más puede preocupar, aparte de lo expresado arriba sobre esa búsqueda de camino de los cajistas, puede ser que pese a lo que manifestó el entrenador el sábado y hace 4 años, es que aquel Unicaja venía del triunfo en el Palau ante el Barça y que tuvo la imagen aquella digna de club pequeño, con la foto en el vestuario como si hubiera pasado algo importante.

Que el partido del sábado no tiene defensa es algo sobre lo que no tengo duda alguna. El Unicaja tardó medio partido, regalando el primer tiempo a los canarios y estando a merced por completo hasta la vuelta del vestuario. El Unicaja endosó un parcial de 11-0 que acercó al Unicaja a 5 puntos, pero entre una posible falta no señalada a Olek Balcerowski y el 0-9 de vuelta en poco más de minuto y medio, que se amplió hasta un 0-13 parcial (41-59), fase en la que el equipo malagueño no hizo una falta hasta que había consumido 7 minutos y 19 segundos... pues el cuarto lo ganaron ellos, como los otros tres.

No sé si es que el ambiente estaba todavía con la resaca del triunfo ante el Joventut, bueno, pero con la clasificación ya decidida. O que el Málaga ganó 0-3 en Cádiz, o que se pensaba más en los traslados cofrades de Semana Santa, pero no sé qué me gustó menos: regalar 36 minutos de partido, el abatimiento o la resignación mostrada. Sobre todo porque aunque tenga una digestión pesada, este tipo de derrota «especialidad del menú» que de vez en cuando muestra el equipo, la puedo esperar fuera de Málaga, como hemos visto en Lugo, Andorra o Manresa, ¿pero en el Carpena...?

Me provoca dudas y mucha desconfianza el desfondamiento del equipo tras jugar en casa y no tener viajes de por medio, contra un rival de su nivel, que venía de 8.000 kilómetros de avión, con sólo un jugador de menos de 30 años en la alineación, el peor promedio de rebote de la Liga (capturando 8 más) y que si no hizo más sangre fue porque no quiso. Por cierto que le digan a Patty Mills que la ACB es bastante más complicada...

Tampoco quiero pedirle a Ibon Navarro que «monte un follón», sobre todo si él no cree en la validez del mismo. Sería como esperar que Sergio Scariolo improvisara algo, pero también tengo en la memoria, como otros, esa silla volando al centro de la cancha y a Blanca Ares persiguiendo a su marido al ser expulsado mientras Zeljko Obradovic y el resto del Panathinaikos disfrutaba de una ventaja de 20 puntos... para luego caer derrotados.

Algo anterior, otro momento, tan sólo algo diferente, pero viendo tanta cosa similar, espero que no se repita aquello de perder media docena de partidos seguidos, de la temporada 2021-22. Tampoco sería justo para este grupo.

Vía: La Opinión de Málaga

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