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La esperanza de Mbappé es Benzema

La aventura del astro francés en el Real Madrid no ha comenzado con buen pie, algo que ya le ocurrió a su compatriota y excompañero en la Selección

Benzema también sufrió en sus primeras temporadas de blanco, siempre a la sombra de Cristiano y teniendo que lidiar con los pitos del Bernabéu

Zinedine Zidane, Pirri, Kylian Mbappe y Florentino Pérez posan en la presentación del francés como nuevo jugador del Real Madrid.

Zinedine Zidane, Pirri, Kylian Mbappe y Florentino Pérez posan en la presentación del francés como nuevo jugador del Real Madrid. / EP

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Anfield fue meridianamente claro, confirmado las sospechas que el madridismo ya tenía con su equipo, y en especial con Kylian Mbappé. La nueva y rutilante estrella blanca ya venía dando síntomas de que no estaba en su mejor momento, algo que pudo comprobarse por ejemplo en los encuentros ante el FC Barcelona en el clásico o en el partido de Champions ante el AC Milan. 

En ambos choques el Real Madrid acabó saliendo trasquilado (0-4 y 1-3) y con una versión muy pobre de Mbappé, jugador deseado e idolatrado desde hace más de siete años en la casa blanca para ser determinante en estas ocasiones. Y en Liverpool tampoco lo fue.

Sin Vinicius (lesionado), el francés estaba llamado a ser el líder del equipo, pudiendo actuar además por la banda izquierda, posición fetiche del ‘9’ blanco. Pero nada más lejos de la realidad. Mbappé no solo fue inoperante en ataque, sino que además ser convirtió en una maquina de perder balones, además de fallar un penalti con 1-0 en el marcador que podría haber cambiado evidentemente el signo del partido.

La derrota (2-0) deja al actual campeón de la competición en una situación comprometida en la fase de grupos (es vigésimo cuarto, último puesto de clasificación para el ‘play In’ a falta de tres jornadas), algo que se ha hecho notar en las apuestas de fútbol de Betfair, que sitúan a los de Ancelotti ya como quintos favoritos al título con una cuota implícita solo del 12,5%, por detrás de Liverpool (18,18%), Manchester City (15,38%), Arsenal (15,38%) y su eterno rival, el FC Barcelona (14,28%). 

Sin duda y teniendo en cuenta que a Vinicius Jr. aún le quedan unos cuantos partidos en el dique seco, la recuperación de Mbappé se antoja decisiva para salir de esta difícil situación que atraviesa el conjunto blanco y el francés tiene un ejemplo perfecto, cercano en el tiempo y además compatriota suyo.

El actual futbolista del Al-Itthad de la Liga Profesional Saudí vivió una situación muy parecida a su llegada a Madrid en agosto de 2009. El delantero lionés fue uno de los tres ‘cracks’ que Florentino Pérez fichó a golpe de talonario en su vuelta a la presidencia junto con Kaká y Cristiano Ronaldo. 

A pesar de los intensos rumores que situaban a David Villa en el conjunto blanco (hubo portadas incluso asegurando su fichaje) el elegido acabó siendo Benzema, con visita incluida del máximo mandatario madridista a su casa para terminar de convencerle.

Éste generó como no podía ser de otra manera una enorme expectación, aunque nada comparable a la de Kaká y en particular, a la de Cristiano Ronaldo, que acaparaba todos los focos. Y posiblemente, ésta fuera una de las razones que impidieron brillar al francés en sus primeros pasos como jugador madridista. 

A la sombra del portugués, Benzema quedó relegado siempre a un segundo plano, más preocupado en asistirle que en marcar goles y ser determinante para el equipo. Y a pesar de enseñar en momentos puntuales su enorme talento, Benzema nunca terminó de convencer en su primera etapa al Bernabéu, que le acusaba además de ser un jugador indolente sobre el verde.

Mourinho, que sustituyó a Pellegrini (primer entrenador de Benzema en el Real Madrid) tampoco ayudó. Éste alternó al francés con Gonzalo Higuain en el puesto de delantero centro, lo que le acabó generando aún más dudas, que generaron cierto hastío entre la afición madridista que pitó al jugador en muchos encuentros. 

Pero Benzema estaba predestinado a entrar en la historia blanca y no se arrugó. Primero siendo partícipe en la llamada Liga de los récords de la 2011-2012, después con la consecución de la ‘Décima’ ya con Ancelotti y después la 12ª, 13ª y 14ª con Zidane, para finalmente llegar a su etapa de esplendor, que coincidiría con la marcha de Cristiano Ronaldo en 2018.

En ese momento, el galo asumió la responsabilidad que nunca quiso coger Gareth Bale, y ser la auténtica estrella de un equipo en reconstrucción, que volvió a ser, poco después, un gigante en Europa tras algunos años en el limbo. De nuevo con Ancelotti los blancos levantaron la inolvidable 14ª en la que el francés alcanzaría la gloria con actuaciones memorables que le llevaron a ganar también el Balón de Oro.

Sin duda, se trata de un auténtico ejemplo de resiliencia para Mbappé que eso sí, tendría que hacerlo mucho más rápido que su compatriota, por el bien de su equipo y del aficionado madridista, que le necesita más que nunca y a la par con Vinicius, con el que tampoco debe quedar a la sombra.