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Figo vuelve a Can Barça: así fue la famosa noche del 'cochinillo'

El 23 de noviembre del 2002, Figo regresó al Camp Nou por tercera vez con la camiseta del Madrid y vivió una de las noches más duras de su carrera

Figo vivió una noche 'de terror' en 2002, tras su regreso al estadio del FC Barcelona

Figo vivió una noche 'de terror' en 2002, tras su regreso al estadio del FC Barcelona / climatetribe.org

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Figo estará este miércoles en Montjuic. La leyenda portuguesa regresará a la que fue su casa, y posteriormente su infierno a nivel particular. El Barça-PSG será, sin duda, un duelo caliente sobre el césped. A las nueve de la noche, rodará el balón de la UEFA Champions League en Montjuic, con la presencia de Figo en el palco.

Lo hará como embajador de la UEFA, ni más ni menos que 16 años después. La última vez que Figo pisó el estadio del Barça, entonces era el Camp Nou, fue en 2009 cuando era jugador del Inter de Milán, aunque la famosa noche del cochinillo sucedió en 2002.

La afición azulgrana nunca perdonó la 'traición' del luso, tras dejar el Barça para fichar por el Real Madrid. Luís Figo llegó a la ciudad condal en 1995 procedente del Sporting de Lisboa como una apuesta personal de Johan Cruyff. El luso tenía dos acuerdos muy avanzados con la Juventus de Turín y con el Parma, pero finalmente terminó vistiendo de azulgrana, donde se convirtió en pocos años en el mejor jugador del equipo. Cinco temporadas, 249 partidos, 45 goles y 69 asistencias, esos fueron los números del '7' del Barça, donde incluso llegó a vestir el brazalete de capitán y conquistó dos Ligas, dos Copas del Rey, dos Supercopas de España, una Recopa de Europa y dos Supercopas de Europa.

Del cielo al infierno

Sin embargo, la felicidad que Figo causaba en Barcelona se transformó rápidamente en un profundo rechazo tras un verano agitado, cuando finalmente se marchó al Real Madrid. En el año 2000, Figo solicitó un incremento en su salario a Núñez, pero el presidente no le prestó ni atención. Ese mismo verano, Joan Gaspart asumió la presidencia del Barça, pero no pudo prevenir lo que ocurrió después.

Florentino Pérez se presentó por segunda vez para presidir el Real Madrid. En 1995 lo intentó, aunque perdió frente a Ramón Mendoza. En el 2000, el actual mandatario blanco tenía una carta ganadora para conseguir presidir el club blanco. "Si gano y no fuera verdad Figo no es jugador del Madrid, le pagaría las cuotas de un año a todos los socios" declaró Florentino en campaña electoral. Y es que el presidente blanco tenía firmado un precontrato con el agente del capitán del Barça con una penalización de 30 millones de euros si se incumplía, pese a que el Barça aceptó mejorarle las condiciones.

Así que cuando los comicios terminaron, y Florentino salió vencedor, Figo se convirtió en el primer galáctico del Real Madrid a cambio de 60 'kilos', la cláusula del futbolista.

Una noche para el recuerdo: pitada monumental y lanzamiento... 'de todo'

El 23 de noviembre del 2002 Figo regresó al Camp Nou por tercera vez con la camiseta del Madrid. No fue la primera, pero fue la peor para el portugués. Las pitadas al futbolista fueron tan o más intensas que en el 2000 cuando volvió por primera vez. En aquel partido, el luso se atrevió a lanzar córners, algo que provocó que cada vez que se dirigía al banderín la afición culé le lanzase numerosos objetos.

Vasos, botellas de plástico, una botella de whisky, bocadillos y sobre todo, la famosa cabeza de cochinillo. Desde ese día, ese Clásico se lo recuerda como el 'Clásico del Cochinillo'. 

El partido fue tan tenso y la situación se salió tanto de control que Luis Medina Cantalejo, colegiado ese día, tuvo que suspender el encuentro durante 15 minutos. Finalmente, el partido se pudo terminar con normalidad en un empate a cero, pero pasó a la historia por lo extrafutbolístico.

Pitos contra el PSG

Se está especulando, a falta de horas para el encuentro, que se escuchará una sonora pitada a Luis Figo por las gradas de Montjuic. A pesar de que han pasado los años, nadie olvida un hombre que traicionó a toda una ciudad.