CIENCIA
La ciencia lo confirma: unos arqueólogos investigan un montículo en una granja de hace 5.000 años
Un estudio demuestra cómo la teledetección, combinando diversas técnicas, localiza los monumentos del Neolítico, revelando la organización social y territorial de las comunidades prehistóricas.

Los arqueólogos, durante la excavación en el túmulo megalítico.
Arqueólogos checos han realizado un hallazgo sorprendente en una granja, donde un modesto montículo resultó esconder restos de hace más de 5.000 años. Bajo los terrenos de cultivo, se han identificado antiguos túmulos funerarios que pertenecen al periodo neolítico.
Aunque los expertos conocían la existencia de estas estructuras, hasta ahora resultaba complicado localizarlas con precisión. Un estudio reciente, publicado en Archaeological Prospection, demuestra cómo la teledetección puede revelar estos monumentos prehistóricos que habían permanecido ocultos durante milenios.
2.900 rasgos arqueológicos
El proyecto ha sido liderado por el Instituto de Arqueología de la Universidad de Wrocław, en colaboración con las universidades de Pilsen, Hradec Králové y Praga. Los investigadores combinaron diferentes técnicas, como el análisis de patrones en el crecimiento de los cultivos, estudios magnéticos del suelo y la detección de elevaciones mínimas de apenas unos centímetros.
Según los autores del estudio, “las fotografías aéreas oblicuas son fundamentales para reconocer la forma característica de los túmulos largos. Mientras tanto, los análisis magnéticos permiten comprender su estructura interna, los elementos constructivos y los pozos funerarios que quedarían ocultos entre las marcas del cultivo”, afirman.
Durante la investigación se catalogaron alrededor de 2.900 rasgos arqueológicos, organizados en cuatro grupos principales. Estas estructuras no solo funcionaban como sepulcros, sino también como puntos de referencia ritual en el paisaje. Los hallazgos muestran que las comunidades prehistóricas regresaban de manera regular a estos lugares, reutilizándolos durante generaciones.
El estudio también aporta información sobre la planificación de los asentamientos neolíticos. Los túmulos largos solían situarse en los márgenes de las comunidades, a veces a 450 metros de distancia, creando una especie de límite simbólico entre los vivos y los muertos. Hasta ahora, esta separación se había planteado solo como teoría.
“Estos resultados demuestran la eficacia de la teledetección multimétodo no solo para localizar yacimientos, sino también para reconstruir cómo las sociedades prehistóricas gestionaban su territorio y organizaban sus prácticas sociales”, explican los investigadores.
En Bohemia, los túmulos largos revelan un paisaje estructurado en torno a la división conceptual entre la vida y la muerte, una separación que se mantuvo y adaptó a lo largo de los siglos, mostrando la importancia de estos lugares en la vida y la cultura de las comunidades neolíticas.
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