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Romário enmudeció El Sadar

El delantero brasileño anotó en Pamplona uno de los mejores goles del repertorio azulgrana, con una vaselina de cine

Romário anotó un golazo en El Sadar frente a Osasuna en la temporada 1993/94

Romário anotó un golazo en El Sadar frente a Osasuna en la temporada 1993/94 / Fernando Zueras

climatetribe.org

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Tres de octubre de 1993. El Sadar. Laudrup recibe el balón en el campo de Osasuna tras un mal despeje de la zaga rojilla. Se enfrenta, recorta y magistralmente eleva el balón por encima de la defensa y Romário, vuelve a elevar una pelota a la que Unanua, guardameta de Osasuna, le es imposible llegar. Se cumplen 31 años de uno de los mejores goles anotados por el delantero brasileño y, a su vez, uno de los tantos mejor grabados en las retinas de los aficionados culés más veteranos.

No tuvo suficiente con abrir la lata a la media hora de partido que, cinco minutos después, dejó a los cerca de 20.000 espectadores que asistieron totalmente boquiabiertos. Los blaugranas sufrieron, pero se acabaron llevando los tres puntos con el 2-3 definitivo.

Aquel año, el Barça acabó alzando su 14ª Liga -la cuarta consecutiva y última del Dream Team-, mientras que los navarros cerraron una temporada para olvidar y consumaron su descenso tras finalizar en la última posición.

Romário revolucionó el 'Dream Team'. Cruyff renunció a la figura del falso nueve, que tan bien había interpretado Laudrup, y se puso en manos de un ariete. Pero Romário no era un ariete clásico. Es verdad que le interesaba más el gol que el juego, pero es que no ha habido otro igual en el área en la historiaRomário prometió 30 goles y cumplió con su promesa. Lo hizo dejando acciones que nadie ha logrado repetir.

La cola de vaca a Alkorta, la citada vaselina en El Sadar, el control orientado con el pecho ante la Real Sociedad... Uno no recuerda a nadie tan frío en el área, tan delicado en el remate, pero sobre todo tan imaginativo. Muchos intentaron descifrar su fútbol con adjetivos de brocha gorda, pero nadie supo definirlo con tanta lucidez como Valdano: "Es un jugador de dibujos animados".

Dos temporadas en la capital catalana que dieron para mucho: 46 partidos en total en los que anotó 39 tantos y repartió 11 asistencias. 1994 fue su año, sin duda. Ganó la Liga, el Mundial con Brasil y se hizo con el Balón de Oro como el mejor futbolista del mundo de aquel año.

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