¿Qué queda del mejor Ansu?
"Ansu tiene todo para triunfar"
Leo Messi
No es ningún secreto que Leo Messi no se siente especialmente cómodo ante los micrófonos, pero cuando tuvo que hablar de Ansu Fati, lo hizo desde el corazón. Como si se viese reflejado en él.
Leo Messi abraza a Ansu Fati tras su debut contra el Betis / Fuente: Leo Messi
Un chaval ilusionado, dando sus primeros pasos en el Barça... Unos cuantos años atrás, Messi vivía exactamente lo mismo con Ronaldinho. Podía imaginarse perfectamente lo que pasaba por la cabeza del pequeño Ansu.
Ronaldinho y Messi celebran el primer gol del argentino en el Barça / Fuente: FC Barcelona
Messi, en cierta manera, lo estaba aceptando públicamente como su sucesor en el Barça. Pero, sabio, habló también desde la experiencia para evitar echar a perder a ese 'crack' por pulir.
"Que lo saquen poco a poco, como hicieron conmigo. No podemos olvidar que tiene 16 años"
Su irrupción fue de todo menos paulatina. Saltó al primer equipo sin pisar el Barça B, siendo juvenil. De no tener ni unas botas en condiciones para jugar al fútbol, como desveló su entrenador en el Juvenil A, Víctor Valdés, a brillar como pocos en el Camp Nou
Con tan solo 16 años y 300 días, se convirtió en el segundo jugador más joven en debutar con el Barça. Fue el 5 de agosto de 2019, contra el Real Betis, y con el '31' a la espalda y Ernesto Valverde en el banquillo
Apenas seis días después, volvía a hacer historia: golazo ante Osasuna en El Sadar para convertirse en el jugador más precoz de la historia del Barça en marcar en Liga
Y también en Champions... Directo a los libros de los récords tras dar la victoria al Barça en el Giuseppe Meazza: Ansu se convertía en el jugador más joven en marcar en toda la historia de la competición reina
Sus condiciones eran brutales: desborde, uno contra uno, explosividad… Y lo más importante, goles. La Masia, de nuevo, había vuelto a producir a un futbolista descomunal...
Pero después de maravillar al Camp Nou durante meses, sucedió lo peor: el 7 de noviembre de 2020 se rompió el menisco interno de la rodilla izquierda. El destino quiso que fuese también contra el Betis
Desde entonces, nunca volvió a ser el mismo. Se perdió 47 partidos en la temporada 2020-21 y otros 35 en la 2021-22.
Las lesiones le arrebataron poco a poco aquello que lo hacía diferencial: la electricidad en los primeros metros, la capacidad de convertir cada control en una amenaza y la potencia de dejar atrás rivales.
Ansu Fati, tras un partido con el Barça / Fuente: FC Barcelona
Y no fue solo un tema físico: también minaron la confianza descomunal que lo llevó a aceptar con naturalidad la presión de ser el elegido del pueblo para liderar al Barça cuando Messi no estuviera.
Las ganas de volver a ver al mejor Ansu Fati son tan comprensibles como desmedidas y su nombre supone un verdadero terremoto mediático.
La prensa nacional e internacional vive pendiente de cada gesto suyo. Todo lo que hace es noticia.
Si marca, se dispara la euforia y se habla del regreso de la versión que ilusionó al barcelonismo; si no está fino, o peor aún, si vuelve a lesionarse, reaparece el veredicto precipitado, ese que lo coloca injustamente en la etiqueta de 'juguete roto' con solo 23 años.
Ansu vive atrapado en ese péndulo que cambia periódicamente de extremo: de promesa renacida a talento perdido en cuestión de semanas. Y en medio de ese ruido, su realidad es bastante más compleja que un titular.
La pregunta es inevitable...
¿Qué queda del mejor Ansu?
Lo primero que salta a la vista es su posición en el campo. En el Barça, en su primera temporada, la 19-20, era un extremo puro: jugaba pegado a la línea de cal, rompiendo hacia dentro con potencia, soltura y suficiencia.
Con el paso del tiempo, fue perdiendo explosividad, y eso se ha traducido en un cambio de posición claro. Cuando se fue cedido al Brighton, no incorporaron a un extremo, firmaron a un mediapunta, a un jugador que buscaba arroparse más por dentro, reduciendo carreras al espacio, e intentando vivir más cerca del área.
El paso por la Premier fue un periodo de luces y sombras. De Zerbi admitió en rueda de prensa que Ansu no estaba listo para la exigencia física de la competición. No por falta de talento, sino porque debía mejorar dos aspectos:
“Necesita mejorar su condición física y su mentalidad”
Al regresar al Barça, Flick intentó integrarlo en el equipo, pero apenas jugó 298 minutos repartidos en 11 partidos, sin goles ni asistencias.
El pasado verano, se fue cedido al Mónaco. Tuvo un inicio fulgurante, pero no ha estado exento de problemas físicos. Su mapa de calor en el Principado lo confirma: Ansu ha sufrido una metamorfosis obligada.
¿Y qué gritan los datos?
Que Ansu ya no saca tanto partido de su físico y se muestra más comedido en el uno contra uno. Menos regates y velocidad punta. Eso sí, parece mantener el mismo buen pie y la calidad para asociarse con sus compañeros y generar peligro cerca del área.
Lo que realmente ha cambiado, además de su exuberancia física, es su mentalidad. Y las dinámicas, en el fútbol, mueven montañas. A Ansu se le nota. En el juego y también en su valor de mercado, ligeramente más alto que hace unos meses tras su buen arranque en Francia.
Las cifras iniciales en Mónaco invitaban al optimismo. No para recuperar a ese extremo punzante, más bien para disfrutar de un ratón de área, capaz de volver a hincharse a goles.
Necesitó solo 126 minutos para marcar cinco, superando el récord de 1948 que logró Johan Audel (137 minutos) y también el de Emmanuel Rivière (174 minutos).
Recopilación de jugadas de Ansu Fati en el Mónaco / Fuente: Ligue 1
Pero con él también hacen falta buenas sensaciones. Aquellas tan letales que transmitía cuando empezó a deslumbrar al mundo en el Barça. Y están apareciendo a chispazos en Mónaco. El reto es que no desaparezcan.
Cuando el Barça incluyó la opción de compra en su cesión al Mónaco, en cierto modo abandonó la idea de recuperar la mejor versión de un futbolista llamado a marcar una época.
Ansu Fati, en el Johan Cruyff siguiendo un partido del Barça Atlètic / Fuente: SPORT
A sus 23 años, y con toda su carrera por delante, parece condenado a un ‘What if’ que, seguramente, habría regalado muchas noches de alegría a los culés. ¿Se imaginan a Ansu, a ese Ansu, compartiendo ataque con Lamine Yamal?
Lamine y Ansu, durante un partido con el Barça / Fuente: FC Barcelona
Lo que no hay que ser es injusto con el jugador. A veces no se debe a falta de disciplina o ganas de revertir la situación. El fútbol no es un camino de rosas.
Ansu Fati ha seguido un plan en Mónaco diseñado minuciosamente para sacar su 'prime' físico, bajo la supervisión constante de dos fisioterapeutas.
Ansu Fati, entrenando en un espacio cerrado / Fuente: Instagram
No hay que olvidar que lleva cuatro operaciones, casi tantas como títulos, seis. Como suelen decir, la esperanza es lo último que se pierde. Su talento debe invitar, por lo menos, a mantenerla hasta el final.
