Yusuf Demir
El futbolista que no hizo carrera en el Barça por un larguero
Yusuf Demir
El futbolista que no hizo carrera en el Barça por un larguero
"Me fui triste del Barça"
Yusuf Demir, al volver al Rapid de Viena (2022)
Estas fueron las palabras de un futbolista abatido, sin ilusión, y que tras seis meses viviendo un sueño, debía volver al punto de partida. El golpe fue tan duro que, más de tres años después, aún no se ha recuperado.
Yusuf Demir, durante un encuentro de Champions League contra el Bayern Múnich / Fuente: Champions League
Esta es la historia de Yusuf Demir, el “Messi austriaco” que no hizo carrera en el Barça por culpa de un larguero... y una cláusula que se mantuvo en la sombra bastante tiempo.
5 de agosto de 2021
Ese jueves 5 de agosto será siempre una fecha dolorosa para el barcelonismo. Fue el día en el que se marchó Messi. No fue solo el final de una era; fue el comienzo de una búsqueda desesperada. El Barça, herido y huérfano, necesitaba esperanza. Y entre los nombres que aparecieron para llenar su vacío, uno brilló con la promesa de la inocencia: Yusuf Demir.
Su historia parecía escrita por el destino. Zurdo, bajito, con una zurda mimada y esa costumbre tan de Messi de recortar hacia dentro y buscar el palo largo. Su ídolo era el argentino. Y por eso, rechazó ofertas de los mejores equipos del mundo. Porque su corazón le decía que debía escoger al Barça.
Su sueño era jugar en el Camp Nou. Y se cumplió justo cuando el mejor futbolista de todos los tiempos hacía las maletas rumbo a París. Aunque sobre el papel, debía crecer primero en el filial.
Ese jueves 5 de agosto será siempre una fecha dolorosa para el barcelonismo. Fue el día en el que se marchó Messi. No fue solo el final de una era; fue el comienzo de una búsqueda desesperada. El Barça, herido y huérfano, necesitaba esperanza. Y entre los nombres que aparecieron para llenar su vacío, uno brilló con la promesa de la inocencia: Yusuf Demir.
Su historia parecía escrita por el destino. Zurdo, bajito, con una zurda mimada y esa costumbre tan de Messi de recortar hacia dentro y buscar el palo largo. Su ídolo era el argentino. Y por eso, rechazó ofertas de los mejores equipos del mundo. Porque su corazón le decía que debía escoger al Barça.
Su sueño era jugar en el Camp Nou. Y se cumplió justo cuando el mejor futbolista de todos los tiempos hacía las maletas rumbo a París. Aunque sobre el papel, debía crecer primero en el filial.
El plan del club era sencillo: empezar en el filial, adaptarse sin prisa, crecer desde abajo. Pero en pretemporada Demir fue un torbellino. Titular en cuatro de los cinco amistosos, enamoró a buena parte del barcelonismo. Con las lesiones de Dembélé y Ansu Fati, las puertas del primer equipo se abrieron de par en par.
Yusuf Demir, durante un partido con el primer equipo del FC Barcelona / Fuente: SPORT
Aquel chico se ganó un hueco en un Barça que buscaba algo -o alguien- en quien creer. Jugó cinco de los primeros siete partidos oficiales. Con 18 años, debutó también con la selección absoluta de Austria. Tres años después, incomprensiblemente, volvería a la Sub-21.
"En Austria pensábamos que iría al filial"
Demir había sorprendido al mundo entero, pero en el fútbol, rara vez existen cuentos de hadas perfectos.
El plan del club era sencillo: empezar en el filial, adaptarse sin prisa, crecer desde abajo. Pero en pretemporada Demir fue un torbellino. Titular en cuatro de los cinco amistosos, enamoró a buena parte del barcelonismo. Con las lesiones de Dembélé y Ansu Fati, las puertas del primer equipo se abrieron de par en par.
Aquel chico se ganó un hueco en un Barça que buscaba algo -o alguien- en quien creer. Jugó cinco de los primeros siete partidos oficiales. Con 18 años, debutó también con la selección absoluta de Austria. Tres años después, incomprensiblemente, volvería a la Sub-21.
"En Austria pensábamos que iría al filial"
Demir había sorprendido al mundo entero, pero en el fútbol, rara vez existen cuentos de hadas perfectos.
Demir había llegado al Barça cedido por el Rapid de Viena con una cláusula que le condenaría: si disputaba diez partidos con el primer equipo, el Barça debía comprarlo por diez millones de euros de forma obligatoria. Casualmente, jugó nueve. Y ahí se detuvo el tiempo para él. Un larguero acabaría cerrándole definitivamente las puertas del Camp Nou.
23 de noviembre de 2021
Aunque volvió a sumar 4 minutos contra el Bayern Múnich en el la sexta jornada y última jornada de fase de grupos de la Champions League, en la que se certificó la eliminación del Barça de la competición reina, esa noche sucedió el último chispazo de Yusuf Demir como jugador del Barça.
El Barça necesitaba una victoria en el Camp Nou ante el Benfica para no tener que jugarse el billete a octavos en el Allianz Arena contra el Bayern. Xavi confió en Demir, quien lo intentó de todas las maneras en el primer tiempo. En sus botas estuvo el triunfo culé.
Yusuf Demir encara a Alejandro Grimaldo durante un partido de Champions League / Fuente: FC Barcelona
Fue en el minuto 42. Una acción que pudo cambiarlo todo: tanto el futuro del equipo de Xavi en la Champions como el suyo propio en el club. Recibió el balón alejado de la portería, se acercó unos metros, recortó hacia dentro, sacó un disparo exquisito buscando la escuadra… pero el balón rozó el larguero y se marchó alto. El partido acabó 0-0.
Yusuf Demir se lamenta tras mandar el balón al larguero / Fuente: FC Barcelona
Si aquel disparo, perfecto en la ejecución, hubiera bajado unos centímetros, quizás su destino habría cambiado. Quizás el Barça habría pagado los diez millones. Pero no bajó. Y con ese golpe contra la madera, también rebotó su sueño azulgrana.
Aunque volvió a sumar 4 minutos contra el Bayern Múnich en el la sexta jornada y última jornada de fase de grupos de la Champions League, en la que se certificó la eliminación del Barça de la competición reina, esa noche sucedió el último chispazo de Yusuf Demir como jugador del Barça.
El Barça necesitaba una victoria en el Camp Nou ante el Benfica para no tener que jugarse el billete a octavos en el Allianz Arena contra el Bayern. Xavi confió en Demir, quien lo intentó de todas las maneras en el primer tiempo. En sus botas estuvo el triunfo culé.
Yusuf Demir encara a Alejandro Grimaldo durante un partido de Champions League / Fuente: FC Barcelona
Fue en el minuto 42. Una acción que pudo cambiarlo todo: tanto el futuro del equipo de Xavi en la Champions como el suyo propio en el club. Recibió el balón alejado de la portería, se acercó unos metros, recortó hacia dentro, sacó un disparo exquisito buscando la escuadra… pero el balón rozó el larguero y se marchó alto. El partido acabó 0-0.
Yusuf Demir se lamenta tras mandar el balón al larguero / Fuente: FC Barcelona
Si aquel disparo, perfecto en la ejecución, hubiera bajado unos centímetros, quizás su destino habría cambiado. Quizás el Barça habría pagado los diez millones. Pero no bajó. Y con ese golpe contra la madera, también rebotó su sueño azulgrana.
Vuelta a empezar
En invierno regresó a Austria para terminar la temporada, pero arrastró la tristeza de su paso por Barcelona y nunca recuperó la chispa que lo llevó al Camp Nou. Marcó un gol en 12 partidos.
Después, el Galatasaray apostó por él, pagando seis millones de euros para conseguir su traspaso. Demasiada competencia en ataque lo convirtió en suplente habitual y no superó la decena de partidos.
Con la necesidad de sumar minutos, probó suerte en Suiza, en el Basilea, en calidad de cedido, pero el contexto del histórico equipo le superó. Mala dinámica, catorce fichajes, cambio de entrenador y una sensación de desarraigo constante. Otro año perdido.
Regresó a Turquía y se vieron brotes verdes. Marcó dos goles y repartió dos asistencias en 17 encuentros. Parecía que la historia podía reconducirse, pero este curso, ni un solo minuto.
Hoy, en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, algunos vislumbran su reflejo cuando observan a Roony Bardghji. Joven, extremo derecho, descarado y con la misma rebeldía en la pierna izquierda. Llegó libre del Copenhague, con ficha del filial, pero ya se gana minutos bajo las órdenes de Flick.
La esperanza es que su historia no acabe igual. Porque a Yusuf Demir, "el Messi austriaco", el sueño se le escapó por centímetros.
Por un larguero.
