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OPINIÓN

La última lección de Mestalla y el Valencia CF

Después de 1.000 días sin vivir una remontada de este tipo seguir creyendo en la gesta tiene todavía más mérito. Y la grada lo hizo.

Resumen, goles y highlights del Valencia CF 3 - 2 Deportivo Alavés de la jornada 27 de LaLiga EA Sports / LALIGA

Pablo Leiva

Ganar enciende los ánimos, esconde defectos y rescata virtudes. En un fin de semana donde ya hay carpas llenas y alguna resaca que otra, el valencianismo dio entrada a las Fallas de la mejor manera posible. Y de la única forma en la que se puede vivir al Valencia CF en estos momentos. En medio de una locura de principio a fin. Del pisotón de Guido al gol de Hugo Duro pasaron más de 100 minutos y el aficionado pasó por demasiados estados de ánimo distintos. Incluyendo esos nervios previos al penalti previo a la pena máxima del '9'. Pero al final este Valencia respira otra cosa muy distinta en las últimas ocho jornadas. Lo notó Mestalla con el 2-2 y el 3-2 llegó con la reacción de la grada ante los ocho minutos de descuento.

Mestalla cree más por actitud e intención que por juego, pero cree. Y además el fútbol le está devolviendo algo que le ha quitado durante algunas jornadas esta temporada. También con protagonistas inesperados que llevan la locura a cuestas, como Cömert. Falló en el 1-2 y anotó el 2-2. El suizo se ha convertido en el típico actor de película con el que nadie contaba y su personaje va cada vez teniendo más frases. Ramazani, con sus luces y sombras aporta locura e implicación. Y eso segundo no es algo secundario teniendo en cuenta que en invierno se le enseñó la puerta de salida. Y además impulsa a un Sadiq anárquico que en medio de su locura, de sus patas largas, de su correr extraño y de sus habituales tropiezos... dio una asistencia y se pegó con todo el que pasaba por ahí.

El valencianismo de hecho no pide estética. No pide 'jogo bonito', porque además sabe que con estos jugadores no se puede conseguir ni tan siquiera un 'jogo casi bonito'. Hay que dejarlo en 'jogo'. El análisis sería seguramente muy distinto si Mariano, al que Quique Sánchez Flores quiso recuperar en Mestalla, pero quien volvió a demostrar que no está para la práctica del balompié. Que me perdone Mariano. De hecho toca agradecerle que decidiera no marcar gol delante de Dimitrievski en una acción que apunta a 'Lo que el ojo no ve'. Pero más allá de esa acción grotesca y cómica a partes iguales, el Valencia CF olía que algo podía pasar. Lo hizo con 0-1 y también con 1-2. Y así se vivió un descuento épico.

Actitud de la grada

Mestalla con poquito se activa. ¡Y vaya si lo hizo! La tormenta perfecta llegó en el 90'. Un centro desde la izquierda a pierna cambiada acabó con remate de Unai a la madera, con un gol de Cömert de rebote y de aquella manera y con el cuarto árbitro enseñando el cartelón con el número 8. Ocho minutos. O lo que es lo mismo, 480 segundos para seguir soñando con un triunfo. Y el equipo no defraudó. No lo hizo Raba que llevaba tiempo en el ostracismo y que respondió a los minutos del míster. Eso habla bien de técnico y también de jugador. También pelearon Diego López y Almeida... y por supuesto el de siempre Hugo Duro.

Hugo Duro, rey de Mestalla

Hugo resume a la perfección lo que es este Valencia CF. No es el mejor '9' de LaLiga ni tampoco un delantero Champions, pero defiende la camiseta como pocos. El 3-2 se lo fabrica y se lo busca él solito. Pegándose con Pacheco, dominando el área, el espacio y el minuto de partido. Él sabía que con Mestalla apretando y con un agarrón de ese tipo, el árbitro no podía mirar para otro lado. Y sin Ramazani ni Rioja en el campo pidió turno. Sadiq le cuidó el punto de penalti y él se acercó poco a poco. Cuidando el balón, resoplando y retando a Sivera. Al final... gol y victoria. Y locura en la grada. Una grada que más de 1.000 días después parecía creer en una nueva remontada. Y después de 1.000 días sin vivir una experiencia de ese tipo seguir creyendo en la gesta tiene todavía más mérito.

Vía: Superdeporte