Peter Lim lleva al Valencia de cabeza al descenso
El equipo cae a la 'zona roja' en la tormenta perfecta sin club, sin soluciones del entrenador y sin paso adelante de los jugadores: solo Oviedo y Girona son peores
Hay un factor nuevo y peligroso es esta última crisis deportiva: la desconexión entre la afición y los futbolistas: 0 de 6 puntos en casa
El máximo accionista y el presidente continúan a miles de kilómetros del problema y el calendario asusta con Madrid y Betis antes del parón

VALENCIA SPD VALENCIA-VILLARREAL / Eduardo Ripoll
Andrés García
El valencianismo se ha acostumbrado durante los últimos años a sentarse delante del televisor pendiente de los partidos de la zona baja de la clasificación. Sucedió este domingo con el Osasuna-Celta en El Sadar. Atrás quedaron aquellas noches en las que el aficionado blanquinegro estaba atento a los resultados de los grandes de LaLiga. La realidad del Valencia CF es que se ha convertido en un equipo mediocre condenado al sufrimiento por la gestión negligante de su propiedad. Así lo ha querido Peter Lim. Como dijo precisamente Marcelino García Toral este sábado después de pasearse con su Villarreal de Champions en Mestalla. Su frase sobre la actual situación del club todavía retumba en el viejo coliseo. "Es una falta de respeto enorme hacia el Valencia como el club y hacia la afición, es una pena pero el dueño del club quiere que así sea".
El Valencia cerró la décima jornada del campeonato liguero en puestos de descenso a segunda división. Decimoctavo. El 2-3 de Pablo Durán al borde del final del partido provocó que el equipo de Carlos Corberán cayera a la zona roja con solo 9 de los 30 puntos posibles. Solo hay dos equipos peores superado el primer cuarto de la temporada: el Oviedo (7) y el Girona (7). Una situación dramática al borde del abismo que se ha convertido en habitual durante los últimos años para colmo del escudo y desgracia de una afición a la que se le ha acabado la paciencia. ¿Hasta cuándo va a durar esta pesadilla? Solo Peter Lim lo sabe. Mientras tanto, el máximo accionista y el presidente se encuentran a miles de kilómetros de València en medio de un silencio institucional indecente. Ron Gourlay prepara cambios en la estructura deportiva del equipo desde que finalizó el mercado, pero tal vez los cambios que necesite el Valencia para recuperar su grandeza sean otros bien distintos.
Club y equipo desaparecidos
El escenario no puede ser más angustioso. La historia se repite. Vuelven a darse todos los condicionantes para que la temporada se haga muy larga y peligrosa. Es la tormenta perfecta. Una más en la 'era Meriton'. No hay club y, como consecuencia, no hay objetivo ni hay equipo. Tampoco luz al final del túnel. El conformismo y la falta de exigencia de los dirigentes se ha instalado en el equipo y la crisis de juego y resultados comienza a ser alarmante. Solo 2 de los útimos 15 puntos han derivado en otro de los peores arranques ligueros de la historia del Valencia. Lim no para de colecionar récords negativos.
Fichajes que no refuerzan
Nada queda de las falsas ilusiones vendidas en verano con la nueva confección de plantilla. Las diez primeras jornadas del campeonato han demostrado que el mercado de fichajes fue insuficiente. Solo las paradas de Julen Agirrezabala y los chispazos de Danjuma se salvan de la quema. El resto de los fichajes no son 'refuerzos'. El club invirtió poco en verano y en lo poco que invirtió ha fallado. Al menos por ahora.
Sin soluciones de Corberán
Falla la plantilla y también el entrenador. Corberán no está siendo capaz de dar con la tecla. El de Cheste no encuentra las soluciones que necesita el equipo y está perdiendo el control de la situación. Su equipo ha perdido las señas de identidad de la temporada pasada y parece lejos de recuperarlas sin plan y sin ideas claras. Comienza a ponerse en duda que su mensaje llegue a los jugadores. El club a fecha de hoy está prepcupado, pero no se ha planteado un cambio en el banquillo. El entrenador hablará hoy en rueda de prensa en la previa de Copa. Su discurso no cambia: "trabajar y mejorar".
Bajo nivel de los jugadores
Corberán tiene su cuota de responsabilidad, pero no es el único' culpable'. Otra de las patas de la crisis es el bajo estado de forma de muchos jugadores. La mayoría está por debajo del rendimiento de la temporada pasada y ninguno es capaz de dar el paso adelante futbolístico que requiere esta situación límite del equipo. El equipo cae semana tras semanas en los mismos errores colectivos e individuales.
Desconexión equipo-afición
Por si fuera poco, hay un elemento nuevo en esta crisis deportiva de la 'era Meriton' que la diferencia al resto: la desconexión entre la grada y los jugadores. El valencianismo se siente decepcionado con los futbolistas y no está dispuesto a perdonarles nada. Mestalla pitó al equipo durante y después de la derrota contra el Villareal. El Valencia ha perdido la fuerza que tenía en Mestalla (0 de 6 puntos) y eso es un peligro porque si el equipo se ha salvado del descenso durante los últimos años ha sido gracias a los números como local.
El calendario asusta
Todo juega en contra. También el calendario. Al Valencia le esperan dos rivales muy exigentes antes del próximo parón de selecciones. El sábado 1 de noviembre recibe al Real Madrid en un Santiago Bernabéu en estado de euforia por la victoria al Barça y el domingo 9 recibe a un Real Betis 'nivel Europa'. El "nuevo y emocionante capítulo" de Meriton da miedo.
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