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El cabreo de Zverev cuando Alcaraz fue tratado por calambres: "No lo puede hacer"

El alemán mostró su descontento al ver que Alcaraz fue tratado por sus problemas

Zverev quejandóse mientras Alcaraz era tratado

Zverev quejandóse mientras Alcaraz era tratado / AP

Albert Briva

Albert Briva

Sin que nadie lo esperara ni lo viera venir, Alcaraz se dirigió a su banquillo para anunciar a los suyos que acababa de vomitar a mitad del tercer set. Era la primera alarma de lo que se venía pocos minutos después, cuando sus piernas se acalambraron por completo dejándole prácticamente inmóvil en el centro de la pista.

Aguantó como pudo el momento fatídico y pidió el fisio en el intercambio, lo que encendió por completo a Zverev, que furioso reclamó a la juez. "Son calambres, no lo pueden atender" se quejaba acertadamente el alemán.

Incluso hizo entrar a pista al supervisor, que no consiguió calmar al alemán. Estaba en lo cierto Zverev. Los calambres no pueden ser tratado porque se entienden como un hecho propio del partido y no como una lesión o un contratiempo médico complementario.

"No lo puedo saber" le hacía saber la juez para dar su explicación a Zverev, que no compró en absoluto su discurso.

Frustrado, el alemán pidió explicaciones incluso a su banquillo, que trataron de tranquilizarlo. Pese al enfado, pudo remontar el partido y llegar al quinto set, donde ya saben la historia.

Victoria de Alcaraz que dejó en anécdota sus problemas de calambres. Cierto es, que Zverev no incidió más en sus quejas y aceptó deportivamente una derrota muy dura para él.