Sevilla FC
El Sevilla se mide al Rayo en Nervión con la misión de confirmar su mejoría en la tabla
El conjunto sevillista de Matías Almeyda recibirá a los de Íñigo Pérez con Vargas de vuelta, pero sin Marcao, Peque ni Maupay por lesión ni Suazo por sanción

Isaac Romero, durante el derbi Betis-Sevilla en La Cartuja en la jornada 26 de LaLiga EA Sports / Joaquín Corchero / AFP7 / Europa Press
Álex Mérida
El Sevilla Fútbol Club recibe al Rayo Vallecano en un Ramón Sánchez-Pizjuán que no se permite todavía el lujo de la calma, pero que empieza a recuperar la calma tras la tempestad. En Nervión, la tregua nunca es completa. Apenas cambia de forma. A veces se parece a un empate rescatado a tiempo, a una racha que amortigua el golpe, a una tarde en la que el equipo se mira al espejo y empieza, por fin, a reconocerse.
El conjunto de Matías Almeyda, al que la cautelar no le rebaja sanción y cumplirá el tercer partido de los siete fuera del banquillo, llega después de salir vivo del derbi, de encontrar en La Cartuja algo más que un punto, una prueba de resistencia emocional. Iba perdiendo, corrigió bien sobre la marcha y regresó al partido con ese amor propio del que habla el Pelado, un entrenador que insiste en el orden. Su equipo no está hecho todavía, pero ya empieza a parecerse a la idea que lo sostiene.
Hasta el rival lo admite. Íñigo Pérez, técnico del Rayo, deslizó en la previa una frase que sirve como radiografía precisa del momento sevillista. Viene en una tendencia en la que se empieza a ver lo que Almeyda quiere. No es poca cosa. En un club devorado tantas veces por la urgencia, que desde fuera se perciba una huella ya supone un pequeño avance.
El Sevilla continúa en mitad de una clasificación comprimida, con el descenso aún visible por el retrovisor, y la zona alta sin quedar tan lejos como parecía hace unas semanas. Pero ahora transmite algo distinto. Menos desorden, más intención, menos ruido futbolístico y más estructura.
El contexto del choque lo refuerza todo. Sevilla y Rayo llegan empatados a 30 puntos, separados solo por los matices de una tabla estrecha y nerviosa. El premio para quien gane es demasiado valioso como para disfrazarlo. No resolverá el curso, pero sí puede empujar al vencedor hacia una orilla más serena en la que no se hable de salvación e incluso se barrunte con que Europa no queda tan lejos, menos si el coeficiente favorece a España a final de temporada.
Sin Marcao, Peque ni Suazo, pero con Vargas de vuelta
Matías Almeyda, eso sí, deberá recomponer algunas piezas. No estarán Peque, baja sensible para varias semanas, Marcao ni Suazo, este último por sanción tras acumulación de cartulinas amarillas, mientras Rubén Vargas reaparece en la convocatoria. Todo ello con la prudencia que exige el suizo, llamado a ser importante en el tramo final.
Sin el lateral chileno, todo apunta a que Oso volverá al costado izquierdo, una noticia que encierra presente y porvenir. El técnico argentino lo protege con palabras de padre futbolístico, le pide humildad, paciencia y pies en la tierra. Sabe que el crecimiento de un canterano nunca es una línea recta, pero también intuye que ahí hay un jugador ya de Primera si se le acompaña con inteligencia.
No fue el único nombre propio que dejó el derbi. Isaac Romero regresó al primer plano con un gol que tuvo el valor de las reapariciones emocionales. En un deporte tan gobernado por la cabeza como por las piernas, marcar cambia todo. Por ello parte con ventaja para acompañar a Akor Adams, fijo en una delantera que aún busca su fórmula más estable. Alexis Sánchez, que también anotó un gol de bella factura de cabeza en el derbi, aguarda también su turno en una zona donde Almeyda tiene, por fin, un problema de los buenos. Eso sí, Neal Maupay será baja por segunda semana consecutiva. El francés sufre un pequeño edema muscular localizado en el bíceps femoral derecho.
Por detrás, el armazón parece más definido. Vlachodimos bajo palos, una línea de cinco que ha ido dándole abrigo al equipo con Juanlu, Azpilicueta, Gudelj, Kike Salas y Oso y una medular con Mendy, Agoumé y Sow para mezclar músculo y llegada. El Sevilla no quiere ser brillante antes de ser fiable, es la idea en la que ha trabajado todo el año Almeyda.
El Rayo, que ya ve la Conference de reojo, exigirá una versión madura. Íñigo Pérez lo ha construido como un equipo dinámico, agresivo, de esos que presionan, modifican y obligan a pensar rápido. Pero la tarde, en el fondo, hablará más del Sevilla que de su visitante. De su capacidad para darle continuidad a su mejoría, para convertir la rebeldía del derbi en un paso adelante de verdad, para hacer del Sánchez-Pizjuán algo más que un escenario de supervivencia.
A estas alturas ya no se trata solo de sumar. Se trata de que el conjunto nervionense confirme que ha empezado a encontrarse. Y en Sevilla, cuando un equipo empieza a encontrarse, el Ramón Sánchez-Pizjuán lo nota antes que nadie.
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