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Los motivos económicos que refuerzan la candidatura del Spotify Camp Nou para la final del Mundial 2030

La FIFA ve con buenos ojos la opción de Barcelona en una pugna con el Bernabéu de Madrid y el Hassan II de Casablanca

Las obras del Spotify Camp Nou siguen avanzando

Las obras del Spotify Camp Nou siguen avanzando / FC BARCELONA

Jordi Gil

Jordi Gil

La organización del Mundial 2030 entre Portugal, España y Marruecos sigue trabajando y uno de los puntos capitales es la elección de la sede de la final. La FIFA está valorando tres opciones principales, dos de españolas, como son el Bernabéu, el Spotify Camp Nou y el Hassan II de Casablanca y deberá decantarse por uno de estos recintos.

En este sentido, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, reafirmó la intención de la ciudad condal de pugnar por albergar el partido decisivo de la Copa del Mundo del 2030. Barcelona tiene muchos atractivos para la FIFA y, aunque el Bernabéu parece favorito, cuenta con motivos poderosos para contar con esperanzas. Casasblanca, por su parte, apunta peor por no contar con el peso de la tradición futbolística de un Spotify Camp Nou o Bernabéu.

Una de las claves que alimentan las opciones de Barcelona es económica. El campo del Barça tendrá una capacidad una vez finalizado de 105.000 espectadores, por los 84.000 del Bernabéu, ello significa una diferencia muy notable de 21.000 espectadores.

El precio de las entradas para este evento se ha disparado en los últimos tiempos. En Estados Unidos, para la final del Metlife Stadium el 19 de julio, se barajan incluso precios superiores a los 3.000 euros por ticket.

Mayores beneficios

En cualquier caso, haciendo una media, la FIFA entiende que puede obtener más de 20 millones de euros de beneficios si la final se disputa en el estadio del FC Barcelona que el del Real Madrid. Una diferencia muy notable y que puede ayudar a desnivelar la balanza.

Barcelona y Madrid tienen ventaja respecto a Casablanca por su infraestructuras y tener estadios bien situados. El Hassan II será espectacular, pero lejos de la ciudad. Marruecos, con músculo económico, pelea para que la FIFA se atreva a romper moldes y conceder por primera vez una final al norte de África, donde la pasión por el fútbol es incontestable.

Sin embargo, las ciudades españolas están consolidadas en la celebración de grandes eventos. La logística sería más sencilla y de garantías. A ello hay que añadir la tradición futbolística, que se quiere recuperar después de la concesión de mundiales en países en crecimiento a nivel futbolísticos como Qatar o Estados Unidos, pero sin el poso que existe en Europa y, en este caso, en concreto en España.

La decisión aún se demorará, pero la apuesta de Barcelona es firme, tal y como dejó claro el alcalde. Desde luego, la capital catalana no tira la toalla, aunque los principales focos apunten al Bernabéu.