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Un baño turco para acercarse al Mundial

En el mejor partido de la 'era De la Fuente', la selección española arrasa sin piedad a Turquía con goles de Merino (tres), Pedri (dos) y Ferran Torres, y encarrila su pase al Mundial de 2026

Así se narraron los goles en la goleada de España

Javier Giraldo

Javier Giraldo

En el partido más comprometido del grupo clasificatorio para el Mundial, España ofreció un recital. Ganó en Konya con una solvencia asombrosa y firmó un resultado escandaloso en una auténtica exhibición de jerarquía futbolística. Fue un partido de otro nivel.

Turquía - España

Clasificación Mundial 2026

0
6
Alineaciones
Turquía
Cakir; Muldur (Celik, m.63), Demiral, Bardakci, Elmali (Kadioglu, m.63); Calhanoglu (Kokcu, m.68), Yuksek (Ozcan, m.82); Akgün (Aydin, m.46), Arda Güler, Kenan Yildiz; y Kerem Akturkoglu.
España
Unai Simón; Pedro Porro, Le Normand, Huijsen, Cucurella; Zubimendi (Rodri, m.73), Mikel Merino, Pedri (Fermín, m.68); Lamine Yamal (Morata, m.73), Nico Williams (Ferran Torres, m.44) y Oyarzabal (De Frutos, m.68).

La selección solo tardó un par de minutos en hacerse con el gobierno del partido: con Zubimendi y Pedri a los mandos, España es un equipo autoritario, de los que no solo dominan con el balón, sino que buscan desesperadamente la portería rival. La vocación ofensiva de este equipo es una bendición para los amantes del buen fútbol.

Frente a Turquía, una selección que cuenta con jugadores más que interesantes, España quiso demostrar desde el inicio que es, de largo, la mejor selección del grupo clasificatorio: para dar continuidad a la victoria en Bulgaria, De la Fuente calcó el once inicial.

Después de varios altibajos con la selección, fruto de las lesiones, Pedri ha encontrado por fin su sitio en la absoluta. Es un jugador absolutamente determinante, magia para sus compañeros y un veneno para sus rivales, que le rodean desesperados, incapaces de arrebatarle el balón. El canario suele jugar siempre pensando en sus compañeros, pero cuando lo hace buscando la meta rival puede ser un 'killer'.

Lo demostró en Turquía: suyo fue el primer gol del partido, apenas cumplidos cinco minutos. En un abrir y cerrar de ojos, el canario controló un balón en la frontal, recortó el quite de Çalhanoglou y remató cruzado, al palo derecho de Çakir. Una maravilla, como casi todo lo que hace Pedri. El 0-1, tan tempranero, cimentó la superioridad de la selección, que desató un vendaval futbolístico de otro nivel, quizá el mejor partido de la 'era de la Fuente'.

Lamine, pura pólvora

Si Pedri es el encargado de la batuta, Lamine representa la pólvora de esta selección. Convirtió la banda derecha del ataque en un monólogo y en una tortura para sus rivales. Desbordó como y cuando quiso, y pisó área como quien se pasea por su jardín.

El segundo gol de España, en el ecuador del primer tiempo, representó la esencia de este equipo. Nació en las botas de Pedri y a partir de ahí, todo fluyó con una naturalidad asombrosa.

Cucurella -extraordinario su compromiso y su despliegue- la puso en el área y ahí, en la zona crítica, España combinó con la delicadeza de los jugadores de billar: un tuya-mía entre Nico Williams, Oyarzabal y Merino, que acabó con el remate a gol del futbolista del Arsenal.

Pedri abrió el marcador

Pedri abrió el marcador / -

Si el gol de Pedri había sido exquisito, el de Merino subió un poco más el nivel. El listón de España ya estaba por las nubes. Lo mejoró al borde del descanso, con otro golazo. También lo firmó Mikel Merino, aunque lo cocinaron Oyarzabal y Pedri.

España se fue al vestuario tras completar una primera mitad impecable: tres goles, un dominio apabullante y un juego elegante y seductor, a veces explosivo y a veces delicado. Hay pocos equipos en el mundo capaces de ofrecer una exhibición de tanto nivel. Solo la lesión de Nico, dolorido en el adductor izquierdo, empañó el panorama.

Ferran se suma a la fiesta

Le sustituyó Ferran, encargado de mantener viva la llama: lo hizo tras el descanso, en esos momentos en los que se suele levantar el pie del acelerador o simplemente, tomarse un respiro. No fue el caso: Ferran marcó el cuarto gol culminando un contragolpe de libro, orquestado por Pedri, continuado por Lamine y remachado por Ferran.

España estuvo tan inspirada que marcó goles de todos los colores. También desde larga distancia, como el 0-5 que firmó Merino en el arranque de la segunda parte. Condujo el balón, levantó la cabeza y la clavó en la red con un disparo inmaculado. Lo celebró a lo grande: su primer hat trick con la selección en una noche inolvidable.

España celebra el 0-3

España celebra el 0-3 / ERDEM SAHIN

Pedri fue el alfa y el omega del partido, literalmente: también fue suyo el último gol, el sexto, en otra excelente combinación con Oyarzabal. Ni los planes más optimistas del seleccionador contemplaban un 0-6 ante Turquía.

El debut de Jorge de Frutos fue la guinda del pastel: España cierra con matrícula de honor el arranque del grupo clasificatorio. Las dos salidas, Bulgaria y Turquía, podrían haberse envenenado, pero España las tramitó con grandeza. La próxima cita de España, el 11 de octubre en Elche ante Georgia.