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Lo que no se vio del Real Madrid - Manchester City: la peor noche Guardiola en el Bernabéu y el penalti de Vinicius que nadie quiso tirar

El madridismo recuperó la fe en su equipo del único modo que era posible: con una goleada ante uno de sus grandes enemigos

Guardiola: ''Tres veces que llegan en la primera parte y tres goles''

Movistar Plus+

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

El Real Madrid está viviendo esta temporada mil vidas en una. Desde que Xabi Alonso fuese reclutado para darle sentido al club después de que Ancelotti arrojase la toalla han pasado demasiadas cosas que, en una entidad normal, habrían terminado con los huesos de Arbeloa en la mesa de Guardiola. Esta institución evita la lógica, incluso cuando parece el único camino que le queda.

La soledad de Pep

Porque con Kroos o Modric todo podía pasar. Contra el City, el que durante tiempo reclamó una consideración similar a la de la vieja dupla se llevó la eliminatoria de octavos por delante. Queda un mundo por delante, pero el Madrid ha conseguido justo lo más difícil y que se le había resistido hasta este 11 de marzo: parecer el Madrid donde detrás de la mística hay compromiso.

Si el Barça consiguió reducir a cenizas al conjunto blanco, ganador de la Decimoquinta, con Mbappé en filas fue por la oposición militante que Flick logró inculcar en un equipo que por nombres podía ser peor. Sin embargo, no negoció una gota de esfuerzo, porque forma parte de lo que se aprende en La Masia. Una quintaesencia que Guardiola no tendrá por mucha estrella emergente que fiche para su crepuscular City.

Al revés, el madridismo y sus representantes en el campo sí le identifican como un enemigo en el campo, hasta el punto de difundir un mensaje entre los representantes de la Grada Fans para evitar insultos en su contra. Ofensas que habrían terminado con cumplir la amenaza de cierre por parte de la UEFA. Los cánticos se quedaron en el callejón ultra, donde habitan almas que no pueden entrar en el Bernabéu.

Mbappé, celebración VIP

No hizo falta traspasar esa línea, porque el Madrid de Arbeloa, más joven que nunca, se puso el oficio encima para aislarse del ruido que ellos mismos han creado. Aunque se da la casualidad de que algunos de lo que elevaron en el tono no estuvieron en el campo. Porque un mal resultado en la ida de los octavos se habría llevado por delante a Mbappé después de su semana parisina.

Salió en la foto de la celebración, pero en la suya propia, en un palco, donde se ha acostumbrado a ver los momentos importantes del Madrid desde que ha llegado. Por muchos goles que haya ido poniendo en su cuenta personal y bancaria. Justo lo contrario que un Vinicius siempre presente en las gestas recientes del club blanco. Hasta el día en el que falló un penalti de un modo inconcebible puso una asistencia para Valverde, el gran hombre de la noche que ha cambiado el sentido de una campaña que iba por el desfiladero.

Antes de errar, Vinicius buscó con la mirada al '8' por si se apuntaba al cuarto. No quiso saber nada el uruguayo, que dio por saldada su noche épica. El brasileño negoció igualmente con Güler, pero terminó decidiendo por sí mismo con una mala ejecución. Después pidió perdón al Bernabéu por un error que, ante un equipo competitivo, podría ser decisivo en la vuelta. Pero el City está muy lejos de ser un verdugo a la altura de un club al que solo se puede matar con artes oscuras.