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REAL MADRID

Vinicius sigue de pretemporada

El brasileño está pidiendo un descanso para centrarse en recuperar su juego, mientras que Mbappé, Rodrygo y Endrick brillan más que él

Ancelotti no opina sobre la celebración de Vinicius

Ancelotti sobre la celebración de Vinicius: "No opino, me lo guardo para mí" / LaLiga

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Vinícius Júnior sigue provocando dudas. Está lejos del nivel del año pasado, en el que acabó siendo el líder ofensivo del Real Madrid para guiarlo a una temporada brillante que cerraron con tres títulos. Fue el máximo goleador del equipo, 24 tantos, y el segundo máximo asistente, 11, uno menos que Bellingham. Brilló con luz propia para ser uno de los aspirantes a ganar el Balón de Oro.

El ruido del entorno

El brasileño ha dado un bajón preocupante en este inicio de curso. Parece seguir de pretemporada. Está lejos de esa versión explosiva que sorteaba rivales con habilidad y velocidad. No es ese delantero venenoso e insistente que encontró el camino de la efectividad, una condición que cuestionaba la plenitud de su juego en años anteriores.

Vinicius parece estar pidiendo un descanso para centrarse, dejar de lado todo el ruido que le rodea, y recuperar ese perfil de jugador diferencial. Sus pobres actuaciones obligan a analizar el porqué de su bajo rendimiento. La llegada de Mbappé, la mareante oferta árabe, los insultos de las aficiones rivales o su lucha abierta contra el racismo son utilizados como posibles motivos de las dudas que provocan su fútbol.

Mbappé golea y Rodrygo se enchufa

Mientras el equipo le espera, porque un jugador como él es clave para el ecosistema de Ancelotti, sus compañeros de línea acumulan méritos para la reflexión. Ancelotti no es de los que se deje llevar por el bajo rendimiento de uno de sus fijos, pero tampoco es de los que niegue la realidad. Mbappé cada vez está más integrado, y su luz eclipsa la del brasileño a base de goles: cinco en siete partidos.

Mbappé celebra su gol ante el Sututtgart con Bellingham y Vinicius

Mbappé celebra su gol ante el Sututtgart con Bellingham y Vinicius / Efe

Rodrygo no se resigna a ser incluido en ese paquete de supercracks que ‘venden’ los medios afines y que incluso su club le niega cuando utiliza la imagen de Mbappé, Vinicius y Bellingham para promocionar los partidos. La lucha de Rodrygo es la del hidalgo caballero contra los molinos de viento, pero su fútbol tiene un ‘halo’ de encanto que maravilla cuando está enchufado.

El cañón de Endrick

El último en llegar es un adolescente descarado. Otro brasileño con sueños de grandeza. Endrick ha entrado con el pie derecho en el equipo y cuando Ancelotti se acuerda de él, saca su cañón para romper redes. Dos goles en dos ratitos para dejar constancia de que esa es su obsesión. Su fortaleza e ilusión pueden con todo y pide al italiano que mire más al banquillo y aproveche lo que tiene cuando sus elegidos no están a la altura.

Nadie duda de Vinicius. De que es muy bueno. Pero sí de que le falta amueblar su cabeza para convertirse en ese jugador inalcanzable, que tiene goteras por ese carácter inflamable. A la menor chispa prende como un cohete, los rivales y sus aficiones lo saben y no dejan de practicar el ‘funkenring’ (golpear el pedernal con el acero) para sacarle de los partidos y rebajar ese fútbol vertiginoso que asusta. El Madrid necesita la mejor versión del brasileño, que se está haciendo esperar más de lo deseado.