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¿Teatro del VAR? Llamaron a Díaz de Mera para que viera unas posibles manos de Jutglà... con una clara falta previa

El colegiado acudió al monitor tras un aviso por penalti a favor del Real Madrid, pero terminó señalando una falta previa de Palacios que invalidó la acción

¿Teatro del VAR? Llamaron a Díaz de Mera para que viera unas posibles manos de Jutglà... con una clara falta previa / Otras agencias

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

El VAR volvió a ser protagonista en el duelo entre el Real Madrid y el Celta de Vigo. En el minuto 72, con el marcador reflejando un tenso 1-1, el estadio contuvo la respiración cuando Isidro Díaz de Mera Escuderos fue advertido por la sala VOR de un posible penalti en el área celeste. Lo que parecía una pena máxima clara por manos de Ferran Jutglà terminó en una decisión salomónica que dejó a los blancos con la miel en los labios.

Un desenlace con suspense

La jugada nació de la presión asfixiante del Real Madrid que provocó un córner. Palacios, uno de los nombres propios del tramo final, buscaba portería cuando se produjo un barullo en el área. En primera instancia, el árbitro dejó seguir, pero la tecnología entró en juego. Las repeticiones no dejaban lugar a dudas: había mano de Jutglà. De hecho, el delantero catalán acababa de ser sustituido en un triple cambio de Giráldez justo antes de que se detuviera el juego para la revisión.

Sin embargo, el "teatro" del VAR tenía un giro de guion preparado. Al acercarse al monitor, Díaz de Mera no solo analizó el contacto del balón con el brazo del ariete, sino el origen de la jugada.

Falta previa de Palacios

A pesar de la claridad de la mano, la infracción quedó anulada por una acción anterior. En la disputa por la posición, Palacios empujó claramente a Ilaix Moriba, derribando al centrocampista del Celta antes de que el balón impactara en Jutglà.

Tras unos minutos de incertidumbre y mucha tensión en los banquillos, el colegiado señaló la infracción del canterano madridista. No hay penalti, es falta, decretó Díaz de Mera en el minuto 73, haciendo justicia a lo ocurrido en el verde: la falta previa era indiscutible.

El Celta se salvó de una situación crítica en un momento donde el Madrid empezaba a volcar el campo a su favor. Al final, acierto arbitral tras el paso por la pantalla, aunque la demora volvió a poner a prueba los nervios de los aficionados.

En definitiva, la llamada de la sala VOR al monitor pareció responder más a una necesidad de transparencia que a una duda real. Al obligar a Díaz de Mera a revisar la pantalla, el VAR quiso escenificar la secuencia completa para que no quedara margen a la interpretación: se reconoció la existencia de la mano de Jutglà, pero se subrayó que el pecado original fue el empujón de Palacios. Fue una forma de "limpiar" la jugada ante los ojos de todos, justificando que, aunque el contacto con el brazo existió, la prioridad cronológica de la falta invalidaba cualquier castigo posterior, evitando así que el Real Madrid pudiera reclamar un penalti que habría condicionado el desenlace del partido.