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El señalamiento arbitral desata una crisis internacional para el Real Madrid: "Una muestra de su declive"

Medios como L'Equipe o The Guardian han criticado el posicionamiento del club blanco contra el estamento: "Se ha portado como un niño caprichoso"

Siro López: "Se rozó la tragedia"

Siro López analizó la sufrida victoria del Real Madrid frente al Celta / Siro López

climatetribe.org

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El Real Madrid se ha empeñado en batallar contra todas las instituciones del fútbol, desde la UEFA hasta LaLiga, pasando por el resto de clubes y con especial virulencia contra el colectivo arbitral. Esto ha provocado que surjan voces críticas contra la entidad. Tanto dentro como fuera de las fronteras españolas, demostrando que el malestar mostrado por la institución se ha vuelto en su contra. El último en posicionarse frente a la postura madridista ha sido el diario inglés The Guardian en un artículo firmado por Jonathan Wilson, una de sus firmas más prestigiosas.

Florentino, "el patrón autodestructivo de la Superliga"

"El ataque tóxico del Real Madrid a los árbitros es un símbolo del declive del club", es el título de una pieza que ejerce de editorial en el periódico británico. El subtítulo de la misma es el siguiente: "El patrón de la Superliga, Florentino Pérez, marca el tono con sus actos destructivos de mezquindad, arrastrando a un club antaño noble". La postura queda muy clara desde las primeas líneas de un posicionamiento que hace suyo el sentir que existe en el mundo del fútbol por los actos protagonizados por el equipo.

The Guardian critica el concepto del "señorío" que siempre ha enarbolado el Real Madrid y que se refleja en la letra de su himno antiguo: "Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano. Sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano". Unos versos que nada tienen que ver con el posicionamiento reciente de esta escuadra, quien se ha borrado de cualquier proyecto común en el mundo del fútbol.

"Y pensar que este es un club que solía enorgullecerse de su sentido de señorío, de su caballerosidad, hasta el punto de que en la época de Steve McManaman a los jugadores se les dio un código de conducta. Pero solo esta temporada, el Real Madrid ha boicoteado la ceremonia del Balón de Oro después de que se hiciera evidente que Vinícius no ganaría, alegó una conspiración arbitral en su contra y luego se negó a realizar tareas de prensa previas al partido antes de la final de la Copa del Rey, al tiempo que alimentó los rumores de que no se presentarían al partido", refleja Wilson, no aceptando el segundo comunicado blanco de aquella tarde demencial, en el que dijo que nunca había estado sobre la mesa no presentarse.

"Actos de mezquindad instituidos a nivel ejecutivo"

Donde más carga las tintas The Guardian es en el ambiente "tóxico" que dice ha generado el Real Madrid con situaciones como los vídeos de su televisión oficial, a quien acusan de "haber hecho llorar" a De Burgos Bengoetxea. "En el calor del momento, los jugadores a veces pierden el control, aunque no de forma tan vergonzosa como la de Rüdiger. Mucho más tóxicos son esos actos destructivos de mezquindad instituidos a nivel ejecutivo, sobre todo porque crean un ambiente en el que jugadores y aficionados, condicionados a creer que están siendo perseguidos, son mucho más propensos a reaccionar mal", apunta el rotativo británico.

Wilson no se olvida de citar al presidente blanco, a quien apuntan las críticas, incluso desde medios o entornos tradicionalmente favorables al Real Madrid. "En el centro de todo se encuentra Florentino Pérez, que está en guerra con todos, un hombre de 78 años que observa cómo cambia el mundo a su alrededor, insistiendo en que todo está amañado en su contra. El Real Madrid vuelve a perder y Pérez ha vuelto a arremeter contra sus enemigos, algunos reales, pero la mayoría imaginarios, ficciones muy útiles para explicar el declive del club", explican sin ambages.

L'Equipe: "El Real Madrid es un niño caprichoso"

Es la misma línea que la expresada por L'Equipe después de una Copa que dañó la imagen institucional del equipo. "Durante dos días el Real Madrid dio una imagen desastrosa. La de un club incapaz de soportar la más mínima crítica y el más mínimo contratiempo. La de un niño caprichoso e intolerante a la frustración que, para defender sus intereses, se cree por encima de las reglas e ignora los valores básicos que se supone debe encarnar", firmó Antoine Simonneau.

El periodista galo termina su crónica del siguiente modo: "¿Esta actitud victimista de los merengues no será en última instancia una forma de desviar la atención de su temporada bastante mediocre en términos de juego y resultados?". Una sensación extendida incluso en el entorno del club blanco, donde, a expensas de lo que suceda en el clásico de Montjuïc ante el Barça que decidirá la Liga, se da por perdida la temporada. La incerteza pública que rodea al relevo del banquillo no ha hecho más que acelerar un estado de malestar y apatía que se plasmó en los prolegómenos del Real Madrid - Celta, que empezó con un resultado amplio y terminó con el sufrimiento rutinario de esta temporada.