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Seis motivos para una crisis en el Real Madrid

Tres partidos consecutivos sin ganar del Real Madrid descubren problemas estructurales de un equipo que ha ido a menos juntando varios factores negativos que lo convierten en un conjunto desordenado y vulnerable

La expresión de Güler, Rodrygo y Bellingham lo dice todo

La expresión de Güler, Rodrygo y Bellingham lo dice todo / Efe

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El Real Madrid volvió a decepcionar por tercer partido consecutivo. Ha dado lo mismo que pasaran quince días entre la derrota en Liverpool y el empate de Vallecas, que los blancos volvieron a dejar constancia de problemas estructurales graves en su visita a Elche, donde se juntaron varios factores negativos que lo convierten en un equipo desordenado y vulnerable. Un conjunto que defrauda y que confirma que ha entrado en una crisis de fútbol que cuestiona al entrenador y a los jugadores.  

1. Falta fútbol

Ha perdido creatividad para elaborar fútbol. Los jugadores del Real Madrid se han vuelto pasivos. Se limitan a cubrir sus posiciones sin implicarse en el juego colectivo. No conectan entre ellos, como si no confiasen en el compañero salvo en dos o tres por los que pasa casi todo el juego. Ha dado lo mismo que en los tres últimos partidos tenga más posesión que sus rivales, que no le ha servido de nada: 22,4 % más que el Liverpool; 10%, que el Rayo y 3% que el Elche.

2. Sin intensidad

Uno de los preceptos no negociables en el ‘catecismo’ de Xabi Alonso es la intensidad. En el Mundial de Clubes se detectó un cambio de rumbo que tuvo continuidad en el inicio de la temporada. Era un equipo intenso en la presión, jugaba con las líneas juntas para facilitar la recuperación del balón y cuanto más cerca del área rival, más posibilidades de marcar. Pero eso se ha diluido. Los jugadores ya no responden a la exigencia del técnico y el equipo es más disperso con sus líneas cada vez más alejadas entre sí.

3. Perdidos tácticamente

Xabi Alonso es flexible tácticamente. Muchas veces es difícil desentrañar el dibujo, aunque normalmente se mida por la disposición defensiva. Ha apostado por el 4-4-2, 4-3-3, 4-2-3-1 o el 3-5-2 de Elche. Más complicado es entender la disposición ofensiva, que suele afectar a la defensiva al replegar o presionar. Ante el Elche empezó bien marcando hombre a hombre, pero todo saltaba por los aires cuando Mbappé perdía su marca, para acabar siendo un defecto colectivo y perseguir fantasmas tal y como avanzaba el partido.

 4. Juego estático

Los jugadores parecen oficinistas. Juegan andando, piden el balón al pie, corren más que la pelota por exceso de toques o conducción que provocan que los compañeros no se ofrezcan; son incapaces de triangular, de jugar de primeras para abrir espacios. Quieren asegurar el pase y no arriesgan entre líneas ni en balones largos. Es una suma de factores que favorecen el entramado defensivo rival, al que es difícil sorprender por ese juego previsible que facilita el fútbol destructivo.

 5. Bajón físico

En los últimos partidos, los jugadores del Real Madrid corren mucho menos que sus rivales. Eso responde a que físicamente paga el arreón inicial de temporada en el que Xabi exigió plena entrega. Ahora, en Liverpool, Vallecas y Elche corrieron menos que sus rivales. Xabi sobreexpone a algunos jugadores más que a otros, como a Mbappé, Carreras o Güler, fijos en el once con misiones que desgastan. También afecta a que cada cual se limita a cubrir su puesto sin arriesgar para ayudar al equipo, desentendiéndose de doblegar esfuerzos.

6. Asimétrico en ataque

Esto viene de lejos. Juegan sin delantero centro ni extremo derecho, y deja el ataque en manos de la inspiración de Vinícius y Mbappé, que entran por la izquierda. Jugar sin extremo derecho y sin un nueve que fije a los centrales es un lastre que arrastra el Real Madrid desde hace años. Primero con Benzema y Cristiano, una pareja similar que triunfó bien lanzados por los centrocampistas. Sus relevos no tienen esa suerte. Además, lleva años improvisando en la banda derecha con jugadores que no son extremos diestros: Asensio, Güler, Brahim o ahora Mastantuono, todos zurdos que tiende a irse hacia dentro, además de Rodrygo y Valverde, que tampoco se distinguen por profundizar por ese carril.