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REAL MADRID

El regreso más amargo de Mbappé a Francia

El jugador se reencontró en la selección gala con sus excompañeros del PSG, a los que felicitó por la Champions, mientras intenta apagar el incendio que tiene en el Caen después de descender

Dembélé habla de Mbappé en las horas previas a la final

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Kylian Mbappé siempre ha sentido un profundo orgullo francés. O más bien parisino. Por eso, pese al conflicto abierto que mantiene con el PSG por las cantidades impagadas de su anterior contrato, supo desmarcarse para felicitar a sus excompañeros en el inicio de la concentración con los 'Bleus'. Aunque sabe que mantiene la anómala situación de un futbolista en la parte alta de la pirámide al que sigue resistiéndosele la Champions. Ya demostró ser capaz de comandar a su país en un Mundial, pero a nivel de clubes sigue teniendo una gran asignatura pendiente.

Mbappé y Thuram, espectadores del PSG

Para Mbappé, volver con Deschamps supone cambiar de entorno y regresar a uno en el que su liderazgo se cuestionó cuando fichó por el Real Madrid. Su incorporación al club blanco alcanzó tal repercusión que fue una cuestión de Estado en la que participó el propio presidente de Francia, Emmanuel Macron. De ahí que todo lo que tiene que ver con Mbappé en su tierra natal alcanza una mayor dimensión.

El delantero del Real Madrid, que vivió una aciaga experiencia esta temporada en Champions, al caer eliminado y señalado frente al Arsenal, se abrazó con Dembélé, Barcola, Lucas y Zaïre-Emery, sus excompañeros en el PSG. También felicitó a Doué en Clairefontaine, lugar de las concentraciones de la Federación Francesa de Fútbol, la gran sensación del torneo, con quien no llegó a coincidir directamente en el Parque de los Príncipes.

El seleccionador Didider Deschamps quiso mostrar públicamente su felicitación a los cinco campeones de la Champions. Pidió un aplauso colectivo para ellos. Los ojos y las cámaras que captaron el momento buscaron rápidamente a dos protagonistas: Mbappé y Thuram, el ex del PSG que no pudo participar en el gran éxito europeo del club en el que estuvo siete años; y uno de los grandes derrotados en Múnich, el delantero del Inter.

Bota de Oro, como consuelo individual

Mbappé se ha refugiado en el consuelo de haber sido Bota de Oro en un Real Madrid que ha estado muy por debajo de las prestaciones que se esperaban. Su final de temporada creó una corriente de viento a su favor para ser candidatable al Balón de Oro. Por trayectoria y números puramente individuales estará en la terna de favoritos, pero es consciente de que el triunfo en Champions ha dado alas a la candidatura gala por Dembélé.

El ex del Barcelona será el preferido de Francia, origen del galardón que todavía no ha podido ganar el jugador blanco, que, con su mudanza a España, esperaba, precisamente, ganar votos para alcanzar esta distinción. La ventana de oportunidad que supone el Mundial de Clubes y la Nations League, dos torneos con valor, pero menores en comparación de la Champions, no será suficiente salvo una exhibición extraordinaria del delantero de Bondy que renueve el efecto recuerdo para los periodistas que decidirán el galardón el lunes, 22 de septiembre, más pronto que de costumbre.

El Caen explota ante su directiva y jugadores el día que certifica su descenso a tercera división

El Caen explota ante su directiva y jugadores el día que certifica su descenso a tercera división / @MrMenou

'Su' Caen, ante una situación inédita

En Francia, el rendimiento de Mbappé siempre se mira con lupa, más desde que se fue. A estas sospechas se ha unido un foco de tensión en el SM Caen, club del que el parisino se hizo accionista mayoritario en septiembre del año pasado. Una aventura, como tantas que están emprendiendo los jugadores, que se han pasado al lado de los propietarios. Vinicius y el Alverca, que acaba de ascender a la primera división de Portugal, es otro ejemplo.

Sin embargo, Mbappé no puede presumir de rendimiento deportivo. En la primera temporada de la familia Mbappé al frente del Caen, el equipo terminó último, muy lejos de la salvación y condenado a jugar en tercera. Todo ello salpicado por una grave crisis institucional que obligó al jugador-presidente a personarse directamente en la ciudad portuaria para calmar los ánimos, después de varias protestas en el campo en su contra.

Será la primera vez en 40 años que el Caen juegue fuera del fútbol profesional francés. Según ha avanzado Ouest-France, el club de Normandía va a acometer una profunda reestructuración que conllevará un plan de despidos de al menos 10 trabajadores por razones económicas. El plazo para la ejecución de estas medidas es un mes y acrecentará el malestar de la masa social del Caen contra un Mbappé al que, volver a Francia, le resulta más incómodo de lo que desearía.