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REAL MADRID

Preocupa Bellingham

El bajón del inglés de una temporada a otra va más allá de los números y las sensaciones que ha dejado en el presente curso han instalado la preocupación en el madridismo

FC Barcelona - Real Madrid: El gol anulado a Bellingham

El gol anulado a Bellingham por fuera de juego / RFEF

Christian Blasco

Christian Blasco

Pocos jugadores han tenido un inicio tan explosivo como el que tuvo Jude Bellingham en su primer año en el Real Madrid. Especialmente en sus primeros meses, el inglés se coronó como el líder absoluto del equipo blanco, tapando las carencias que dejó la ausencia de Karim Benzema y marcando goles importantísimos.

Su clase, sus virtudes físicas y su facilidad para ser decisivo con goles y asistencias le elevaron rápidamente al escalón de estrella mundial y candidato al Balón de Oro, si bien la segunda parte de la temporada de Vinicius restó protagonismo al inglés para dárselo al brasileño.

Bellingham logró títulos y focos sobre su figura y eso que su techo todavía parecía lejos. Sin embargo, la presente temporada del inglés ha sido bastante decepcionante, en la línea de la del equipo al completo, con alguna excepción como la de Kylian Mbappé.

El mediapunta no se ha terminado de adaptar al esquema de Carlo Ancelotti y se ha desesperado una y otra vez con sus compañeros de ataque, especialmente con Vinicius, por su toma de decisiones arriba. Su bajón es ha visto reflejado en las cifras. Habiendo jugado 50 partidos hasta el momento (8 más que todos los del año pasado), ha acumulado 13 goles y 13 asistencias, muy lejos de los 23 tantos y 14 pases de gol del año pasado.

Especialmente decepcionante ha sido el rendimiento de Bellingham en los partidos importantes, sobre todo en la recta final. No apareció en los dos partidos ante el Arsenal, tampoco lo hizo en la vuelta de los octavos de final ante el Atlético de Madrid, firmó un buen partido pero terminó expulsado en la Copa del Rey y no estuvo acertado tampoco en el último Clásico de la temporada ante el Barça.

Más allá de las cifras, la preocupación ha crecido con las sensaciones que ha dejado Bellingham. Al inglés se le ha visto al límite en el apartado físico en muchos partidos, a veces incluso parando para echarse las manos a la rodilla y tomar un respiro cuando los encuentros apenas estaban en la primera parte.

Lamine Yamal y Jude Bellingham en la final de la Copa del Rey Barça-Madrid 2024/25

Lamine Yamal y Jude Bellingham en la final de la Copa del Rey Barça-Madrid 2024/25 / Valentí Enrich

Probablemente fruto de este cansancio, su toma de decisiones no ha sido la mejor, perdiendo algunas buenas oportunidades a favor de su equipo. El Bellingham de esta temporada, si bien sigue siendo un buen jugador, está a años luz del de la pasada temporada.

Su bajón ha sido notorio y probablemente se ha visto afectado por el mal funcionamiento en la presión del equipo, teniendo que hacer esfuerzos extra, muchos de ellos sin sentido alguno, gastando fuerzas sin parar. Bellingham parece exhausto y necesitar un reset en pretemporada, pero también debe empezar a definirse como futbolista.

El inglés ya no puede ser la figura goleadora del equipo, un protagonismo que ahora ha recaído en Mbappé. A pesar de todo, el ansía del gol sigue muy presente en el mediapunta, que pisa zonas de ataque sin parar y parece guardar cierta obsesión con el sabor de la gloria goleadora que tantas veces tuvo en sus labios hace apenas un año.

Pedri y Bellingham, durante la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Real Madrid

Pedri y Bellingham, durante la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Real Madrid / EFE

Queda claro, por tanto, que Bellingham tampoco puede ser un centrocampista al uso. Un papel de interior con libertad en un centro del campo con dos jugadores más defensivos o de mediapunta llegador encaja mejor con las características que más han brillado en el ex del Dortmund.

La responsabilidad de encontrar el mejor sitio para Bellingham será ahora de Xabi Alonso, pero el inglés tiene que poner de su parte. Debe dejar de obcecarse con el gol en algunas ocasiones, de ponerse en el mejor tono físico posible y no desgastarse en esfuerzos inútiles en los partidos y no puede meterse en guerras dialécticas y de gestos con sus propios compañeros, los árbitros y los rivales, olvidándose de lo más importante y lo que le hizo brillar: su relación con el balón.