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REAL MADRID

El Madrid, en pie de guerra contra el arbitraje

El madridismo estalla contra los colegiados: culpan a Martínez Munuera y González Fuertes de ser la punta de lanza de la cúpula arbitral

Rayo Vallecano - Real Madrid: El posible penalti sobre Vinicius / LALIGA

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

eEl arbitraje de Martínez Munuera en el partido entre el Rayo Vallecano y el Real Madrid está levantando ampollas en el madridismo. Club, jugadores, entrenador, directivos, prensa afín y aficionados cargan contra el colegiado alicantino y su ayudante en el VAR González Fuertes, a los que señalan convencidos de ser la punta de lanza de la cúpula arbitral de la Federación Español de Fútbol, que actúa contra sus intereses.

Cúpula arbitral bajo sospecha

Pocos analizan el mal partido de los blancos y prefieren justificar el traspié recurriendo a los dos supuestos penaltis que los dos árbitros pasaron por alto y que, como se pudo ver, ni detuvieron el partido para analizar las jugadas: la primera en el minuto 43 en una entrada de Pathé Cisse sobre Arda Güler, y la segunda, en el minuto 75 en una patada de Cisse a Vinicius. Dos acciones que tienen indignados a los blancos y a lo que suman innumerables acciones puntuales que, para el madridismo, confirman la persecución arbitral de los últimos tiempos. Incluso el club lanzó un tuit quejándose del arbitraje, además de los ataques de su televisión, algo ya habitual.

El pollo está montado en Madrid y la maquinaria mediática madridista se ha activado para airear las ‘injusticias’ arbitrales empezando por su televisión, donde no dejan títere con cabeza. Y todos coinciden en recordar a Negreira y de que sus pupilos aventajados, Medina Cantalejo y Clos Gómez, son los que mandan en el Comité Técnico de Árbitros. Y también, en desterrar que Martínez Munuera fue uno de los colegiados que recurrió a Negreira Jr. como asesor técnico. Lo que no entienden es que estando bajo sospecha sigan al mando de un comité tan delicado como decisivo.

Vestuario indignado

Lo que se callan es que el Madrid hizo un mal partido, repleto de errores, con jugadores fuera de sus puestos habituales, que la defensa fue un coladero, que sigue sin un plan de juego, o que Vinicius se jugó la expulsión por esas cajas destempladas para protestar al árbitro y desafiar a la afición local. Y pasan por encima de que si remontó el 2-0 para ponerse 2-3 fue por los latigazos individuales de las estrellas que inundan su vestuario y no por el juego del equipo, que fue otra vez lamentable. Un vestuario que, por cierto, acabó tan indignado como todo el madridismo por el trato del colegiado alicantino, acusándole de que sus decisiones les crisparon para sacarlos del partido.

Son muchas las quejas contra el arbitraje más allá de esos dos supuestos penaltis reclamados, y que la prensa afín se están encargando de airear. Se pregunta por qué no señaló una falta clara que le hicieron a Bellingham segundos antes de que acabara el partido, y dar la ley de la ventaja para pitar el final. Una decisión calificada de sibilina. De no mostrar amarillas a los rayistas con faltas claras que cortaban contraataques en superioridad (mostró 1 amarilla a los blancos por 6 faltas y 2 a los locales por 17); de las deliberadas pérdidas de tiempo, de... En definitiva, pagan con un mal arbitraje sus propias limitaciones y errores.