REAL MADRID
Lo que no se vio del Real Madrid-Athletic: el abrazo de Valverde y Ancelotti, el castigo a Mbappé y la resurrección del 'manicomio'
El gol que se inventó el uruguayo hizo que el madridismo recuperase la fe después de perderla en una segunda mitad repleta de ocasiones falladas y tensión arbitral

Un gol lo cambia todo en la vida. Es así de difícil y de sencillo. La diferencia en el caso del Real Madrid contra el Athletic está en 21 tiros a puerta. Los que tardó Federico Valverde en encontrar la victoria que mantiene a los blancos en la lucha por la Liga. Pero no solo eso, un tanto en el minuto 93, en las circunstancias en las que además lo logró el uruguayo, cambia hasta la mentalidad de un equipo que compareció al Bernabéu sumido en una profunda depresión. La que le ocasionó verse fuera de la Champions en cuartos contra el Arsenal. Del subidón a la decepción y, de nuevo, a quererlo todo.
Valverde, el talismán de Carletto
La imagen que mejor explicó el 1-0 fue el profundo abrazo que Valverde y Ancelotti se dieron después del término del encuentro. Los dos se han apoyado mutuamente desde que se conocen. El técnico italiano es el que le ha dado la confianza al charrúa para que intente disparos como el que supuso mucho más que tres puntos. Con él mantuvo una apuesta hace un par de temporadas, en la que le retó a llevar a los dos dígitos. Los superó para fijar una marca de 12 tantos a la que se ha vuelto a acercar este curso, con el noveno acierto.
Courtois confesó en la televisión oficial del club que en el último entrenamiento, Valverde había logrado batirle de un modo muy parecido. El '8' del Real Madrid, dentro de la humildad que le caracteriza, dijo no saber ni cómo ni cuándo pasó un gol que cambió la dinámica de un equipo que hasta ese momento había sido preso de un profundo desacierto, que, aderezado con el malestar arbitral, había creado una profunda indigestión. Valverde se dio un abrazo con Ancelotti y lo hizo después de deshacerse del corsé al que le obliga cuando tiene que jugar de lateral.
En la primera parte, el uruguayo fue el que más se lamentó de un centro que se fue a la nada. Es el que más siente lo que le pasa a un equipo que sigue sin jugar como tal, pero al que le bastó con apretar el acelerador en la segunda parte para llevarse por delante a un Athletic que también estaba de resaca, aunque en su casa, de la victoria en Europa League. La final de la Copa del Rey se antoja a ser un duelo de '8', con Pedri del otro lado del tablero buscando marcar el tempo de un encuentro en el que el estado físico será tan importante como el mental.
Mbappé, buscando y señalado en el palco
Por eso la recuperación de Mbappé no tendrá que ser tanto física, después de la lesión que padeció contra el Arsenal, como mental. Bastó un segundo del galo en las pantallas gigantes del Bernabéu para que se confirmase que el estadio blanco ha perdido la fe en la que en teoría era su gran estrella. Esta vuelve a ser Vinicius, que cotiza al alza dentro del cambiante mercado de valores en el que se ha convertido el Real Madrid esta temporada. Al galo le faltó ponerse la mano delante de la cara y pedir que no le hiciesen 'zoom', con su madre y agente, Fayza Lamari, al lado sin saber tampoco qué hacer.
Solo volvió a aparecer durante un 'flash' después, cuando se revisó y se anuló el gol de Vinicius por fuera de juego de Endrick. Antes de decretarse la ilegalidad en la acción previa, el extremo madridista, el más activo en el partido, no celebró el tanto. Y no porque estuviera convencido de que había una posición antirreglamentaria. Al revés: la protestó y mucho. Pero al atacante no le gusta nada que se dude de su compromiso, aunque en ocasiones haya emitido mensajes fuera de lugar, como el de su equiparación con Ronaldo después de que el Real Madrid tropezase con el Valencia.
La resurrección del 'manicomio'
El Bernabéu no hizo sangre en la herida abierta por la mejor plantilla de todos los tiempos, según la cartelería de principio de temporada. Se quedó en el limbo de la indiferencia y la frialdad de una tarde en la que bajaron las temperaturas. Tardó en llenarse y se aburrió con una primera parte de los suyos que, en otro tiempo, habría desatado una sonora pitada. Se limitó a apercibir a Mbappé. A partir de ahí, las decisiones de los árbitros, con el penalti anulado a Vinicius y la pena máxima no decretada por Bellingham, fueron gasolina para una hinchada que vuelve a creer. Por lo menos, hasta que las estadísticas digan lo contrario. Se aferra a los dos 'clásicos' para cambiar el sentido de su vida.
El gol de Valverde terminó con la búsqueda de culpables y ha abierto una nueva operación, la de encontrar un héroe que permita darle la vuelta a una temporada que ya habían convertido en una sala de despiece. El Bernabéu renovó su voto de confianza con Carletto, sobre todo después de que este mostrase un carácter más intervencionista, poniendo a Camavinga como ensayo para un posible antídoto frente a Lamine Yamal. La apuesta por un 4-4-2 en detrimento de un 4-3-3 que nunca ha funcionado también convenció a los que se dieron cita en una tregua de sentimientos. Pero solo eso, una parada para coger impulso ante las curvas que vienen y tras la que, si se produce otro siniestro en los 'clásicos', se abrirá de nuevo la veda.
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