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REAL MADRID

Los jugadores ya no creen en el estilo de Ancelotti

Muchos señalan a los jugadores por el mal juego del Madrid, pero es el italiano el que no ha encontrado un estilo que convenciera al vestuario para defenderlo

Ancelotti ha perdido la confianza del vestuario

Ancelotti ha perdido la confianza del vestuario / Efe

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Carlo Ancelotti es un técnico cercano, de mano izquierda, que maneja bien los vestuarios y que mantiene buenas relaciones con los futbolistas. Ese trato nada tiene que ver con sus ideas futbolísticas, que no han funcionado esta temporada.

Un entrenador que encaja el sistema a las características de los jugadores, pero este año no ha encontrado el equilibrio en una plantilla descompensada. Su fijación por confiar en los mismos no ha ayudado y muchos han dejado de creer en sus métodos con el paso de los partidos.

Sin plan de juego

Su mensaje dejó de calar en el vestuario demasiado pronto. Su base futbolística es defensiva y deja la creativa al libre albedrío del talento de los jugadores. Desde muy pronto se vio que aquello no funcionaba, que apostaba por equipos plagados de futbolistas ofensivos a los que les cuesta sacrificarse en defensa.

A esto se unió la apuesta permanente por un bloque fijo de seis o siete jugadores a los que agotó para bajar su rendimiento con el paso de los partidos.

El Madrid estuvo invicto los primeros 10 partidos, siete victorias y tres empates, pero perdía cinco de los siguientes 11. A partir de ahí, los jugadores empezaron a dudar de los métodos del italiano, sobre todo tras ser arrasados por el Barça en la Liga (0-4). Una derrota que retrataba las limitaciones de un equipo que defensivamente no funcionaba y ofensivamente dependía de las acciones individuales de sus estrellas.

Reacción y caída

Ancelotti se puso serio y consiguió una reacción del equipo en los siguientes 14 partidos, con un borrón que devolvió las dudas al vestuario. Ganó 12 encuentros, empató uno pero perdió una final y fue de nuevo ante el Barcelona, 2-5 en la Supercopa de España. Ancelotti no había aprendido del 0-4, tras ponerse en ventaja (1-0), mandó al equipo al balcón del área para ser arrasado de nuevo con 1-4 al descanso.

Aquella final perdida fue el estoque final a una plantilla que dejó de creer en el estilo. A esto se sumaron dos factores: el cansancio que acumularon los fijos y las lesiones. A partir de ahí llegó la cuesta abajo por la falta de fútbol de un grupo que no jugaba como equipo, porque ya no creían en lo que hacían.

Perdió su segunda final ante el Barça, 2-3, cayó goleado en la Champions, 1-5 ante el Arsenal, y dudó en la Liga, se dejó 11 puntos de 36. Y todo con un denominador común, no tener plan futbolístico salvo defender. Y tampoco funciona.