Real Madrid
Florentino empieza a quedarse sin escudos
Puso a Arbeloa de cortafuegos como sustituto de Xabi Alonso para cambiar la dinámica, pero el efecto ha durado 15 días y tres partidos, el domingo se enfrentará a otro juicio del Bernabéu

Florentino Pérez en el palco del Santiago Bernabéu / EFE
Quince días y tres partidos ha durado el ‘efecto Arbeloa’. La dura derrota de Lisboa ante el Benfica en la Champions (4-2) devuelve al Real Madrid a la casilla en la que lo dejó Xabi Alonso. Un equipo perdido, sin fútbol, con jugadores sin actitud ni compromiso. Circunstancias que llevaron a Florentino Pérez a echar al tolosarra y poner en su lugar a Álvaro Arbeloa como cortafuegos para cambiar la dinámica.
Mimar al vestuario
Arbeloa es un hombre de la casa al que Florentino recurrió de escudo para echar a Xabi Alonso y disfrazar la realidad: su connivencia con los jugadores. El salmantino cambió la relación de su antecesor con los futbolistas para alinearse con el presidente. Los mima para evitar las transgresiones del vestuario contra su autoridad. Algo que atenta esa regla no escrita del fútbol de respetar la soberanía que debe tener un entrenador sobre los jugadores y que Florentino no hace.
Arbeloa se presentó en la Copa sin tiempo de maniobra, y el equipo superó su propio ridículo al caer eliminado por el Albacete, un rival de Segunda División. Eso provocó la ira de la afición en el siguiente partido disputado en el Santiago Bernabéu tres días después. El estadio se revolvió contra el equipo y el presidente en el choque de Liga ante el Levante.
La afición habló
El Bernabéu se manifestó con pitadas individuales a los que lideraron la sedición contra el entrenador vasco, Vinícius y Bellingham, además de al equipo, que seguía arrastrando un problema grave en generar fútbol. Pero, además, aparecieron pañuelos dirigidos al palco y pancartas contra la gestión deportiva de Florentino Pérez.
El presidente fue señalado por su tolerancia con los jugadores. También se cuestionó un proyecto que volvía a fracasar como en la temporada anterior con Carlo Ancelotti. Al italiano, como a Xabi Alonso, también lo dinamitaron los mismos jugadores que se refugian bajo el paraguas de Florentino Pérez. Maniobran a su conveniencia sea quien sea el entrenador.
Colegueo
Arbeloa mantiene, de momento, su discurso. “Si el equipo no da el nivel, la responsabilidad es siempre mía”, subrayó tras perder en Lisboa en ese intento de colegueo con el vestuario y en especial con sus vacas sagradas, a los que da la titularidad desechando la meritocracia de los otros 13 jugadores que componen la plantilla.
El domingo vuelven al Bernabéu para recibir al Rayo Vallecano en la vigésima segunda jornada de Liga. Un nuevo juicio, el segundo en 14 días, que apunta directamente al palco. Florentino empieza a quedarse sin escudos y la situación ya se parece a la que vivió en 2006 cuando decidió dimitir reconociendo haber dado demasiado cariño a los galácticos. Y es que los actuales jugadores, sin ser galácticos pero sí estrellas, siguen la misma senda con permiso del mandamás.
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