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Franck Passi: "La gente que vive del fútbol nunca dudó de Mbappé, pero el Madrid no jugaba como un equipo"

Antes de formar parte del Compostela que jugó en Primera en los 90, fue jugador del primer rival del conjunto blanco en Europa, al que volvería después para formar parte del cuerpo técnico

Franck Passi, sobre el Madrid: "Faltaban muchas piezas en este equipo"

Franck Passi, sobre el Madrid: "Faltaban muchas piezas en este equipo" / Denís Iglesias

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Franck Passi (Bergerac, Francia, 1966) fue uno de los cromos reconocibles en el álbum de los 90 de la Liga. Fue el pivote de la SD Compostela de Caneda que asaltó los cielos de Primera tras un ascenso fulgurante a la élite. Un equipo al que llegó después de crecer y asentarse en su país natal, al que volvió para hacer todo tipo de tareas en los cuerpos técnicos. El gran salto lo dio en el Olympique de Marsella, primer rival del Madrid en Champions, y del que fue jugador a finales de los 80.

En el Velódrome actuó de apagafuegos mientras creció como asistente de Élie Baup, Marcelo Bielsa o Míchel. Desde la interinidad llevó al Olympique de Marsella a una final de Copa que perdió ante el PSG, el equipo que ha terminado con la competencia interna en tierras galas, a diferencia de lo que ocurría en los tiempos donde Passi formaba parte de un variado ecosistema de campeones.

Ahora es el asistente de confianza de Laurent Blanc, al que ha acompañado en los últimos años. Ambos hacen tándem actualmente en el Al-Ittihad de Arabia Saudí, el equipo liderado por un exmadridista como Karim Benzema, ganador de cinco Champions y al que define como un jugador capaz de cambiar "el futuro de un equipo". Un futbolista que habría vivido con pasión la visita del Olympique de Marsella al Bernabéu, la primera de la Champions 2025/2026.

Pregunta. En julio de 2024, se marchó a Arabia Saudí con Laurent Blanc, al lado del cual ha estado en los últimos años. ¿Cómo está siendo la experiencia con el Al-Ittihad?

Respuesta. Me gustó la propuesta desde el inicio. Laurent Blanc y yo nos conocemos desde hace tiempo, porque compartimos equipo de formación, el Montpellier HSC. Estuvimos juntos en Qatar y Lyon y a partir de ahí surgió la oportunidad de Arabia. El año pasado hicimos una enorme temporada, ganando muchos partidos y adjudicándonos los dos títulos que teníamos al alcance: Liga y Copa. Este año hemos arrancado con victorias y vamos a pelear por todo.

P. Ahora que empieza la Champions, en Arabia tienen a sus órdenes a un jugador que fue decisivo en muchas temporadas de la gran competición continental europea. ¿Cómo es trabajar con Karim Benzema?

R. Primero, se nota cuando está en el campo y cuando no está. Y además, como persona, es excelente. Es el líder del equipo, reconocido por todos. Y algo muy importante es que, cuando se le necesita para cambiar las cosas, aparece. Es capaz de transformar el futuro de un equipo.

P. Habría sido un partido especial para él el Real Madrid - Olympique de Marsella. ¿Cómo fue el paso de Franck Passi por el primer rival de los blancos en Europa de esta temporada?

R. Llegué con 20 años, a un vestuario formado casi en su totalidad por jugadores de entre 26 y 35 años. Los únicos jóvenes éramos Papin, que me sacaba dos o tres años, y yo. Aun así, me integré muy rápido y terminé siendo titular toda la temporada, encontrándome muy bien. Al año siguiente sufrí una lesión que me apartó dos meses. A partir de ahí tuve más dificultades y por eso cambié de rumbo. Pero Marsella es un lugar maravilloso para jugar al fútbol, un club enorme en Francia, con pasión y ambición, perfecto para los jugadores que aman este deporte.

Marsella es una ciudad que vive alrededor del club. Cuando el equipo gana, todo el mundo está contento: los bares y restaurantes se llenan y la gente tiene ganas de salir y hacer cosas. En cambio, cuando el equipo pierde, la ciudad lo refleja de inmediato

Franck Passi

— Antiguo jugador y entrenador del Olympique de Marsella

P. Hábleme más del ambiente tan especial de Marsella. El OM es prácticamente una religión allá.

R. Marsella es una ciudad que vive alrededor del club. Cuando el equipo gana, todo el mundo está contento: los bares y restaurantes se llenan y la gente tiene ganas de salir y hacer cosas. En cambio, cuando el equipo pierde, la ciudad lo refleja de inmediato. Para jugar al fútbol es uno de los mejores lugares. He estado en muchos clubes y ambientes de todo el mundo, como ojeador y entrenador, y para mí el de Marsella está en el top 3.

P. Después de retirarse tuvo la oportunidad de volver, ya en funciones como entrenador del filial, ojeador y también técnico del primer equipo.

R. Pape Diouf, el presidente por aquel entonces, me conocía desde hacía muchos años. Ya me había entrevistado cuando yo era jugador. Un día me dijo que volviese a Marsella. Mi familia vivía allí y me pregunté: '¿Por qué no?', aunque yo en ese momento era entrenador y solo tenían disponible un puesto de ojeador. Me dejé convencer porque el jefe de los ojeadores era también amigo mío. Al principio iba a ser por unos meses o un año, pero al final me quedé cuatro, recorriendo estadios de todo el mundo y viendo mucho fútbol. He crecido como entrenador viendo fútbol en todas partes.

P. Qué privilegio ¿Cómo fue esa vida de trotamundos?

R. He estado en América, en África, en los países del Este de Europa, en Inglaterra, España, Italia, Francia… en definitiva, en muchos clubes de Champions League. Luego pasé al primer equipo como ayudante con varios entrenadores, como Bielsa, Michel o Élie Baup. Al principio, aunque era ojeador, ya entregaba informes al primer equipo sobre los rivales contra los que íbamos a jugar. Ahí trabajé también con Deschamps y v. La verdad es que crecí mucho como entrenador hablando y trabajando con toda esta gente. Fue un aprendizaje muy importante para lo que hoy soy.

P. En 2016 logró la permanencia con el Marsella y llegó a la final de Copa desde una interinidad.

R. Sí, porque cuando echaron a Míchel González yo no tenía todavía el título. Quedaban ocho partidos y me dieron el equipo. Me quedé hasta octubre del año siguiente, cuando cambió el presidente. La situación era muy complicada: como el club estaba en venta, se marcharon 14 futbolistas y tuve que reconstruir el equipo casi desde cero. Y con solo dos millones de presupuesto, imagínate, no era nada. Como había sido ojeador, conocía a bastante gente y conseguí algunos préstamos y fichajes. Así llegaron Gomis, Thauvin, Sakai… Conseguimos armar un equipo competitivo para estar arriba, a pesar de no tener dinero.

P. De hecho Thauvin, que se había ido al Newcastle, asegura que volvió al OM por usted.

R. Después de una temporada como interino, me quedé con la dirección porque el club un tiempo más en esa época de transición. A Thauvin lo habían vendido al Newcastle y él no tenía relación con ese club ni estaba a gusto allí. Entonces, sí, la verdad es que asumí el banquillo para ayudarle a volver a Marsella. Y después hizo unas grandes temporadas allí.

P. ¿Qué le gusta más a Franck Passi de todos los roles que ha detentado?

R. Donde me siento cómodo es en el campo de fútbol. El tema de ojeador me gustaba, pero al no tener la decisión final era complicado. Cuando trabajábamos como ojeadores, estaba con Jean-Philippe Durand, un antiguo jugador, y siempre encontrábamos posibilidades interesantes para el club, pero no siempre nos seguían. Era muy frustrante, porque podíamos llevar futbolistas con poco dinero que habrían sido impresionantes.

P. Entonces, ¿mejor como entrenador asistente, tal y como ejerces en la actualidad con Laurent Blanc en Al Ittihad?

R. Sí: más responsabilidad, pero también más poder de decisión. Desde el principio ya tuve la oportunidad de entrenar, porque en una misma temporada dirigí a dos equipos como el Marsella y el Lille. En uno me echaron porque llegó otro presidente, y en el otro estaba el club al borde del descenso, pero conseguí mantenerlo en Ligue 1 en solo 13 partidos. La verdad es que no me importa la presión, me gusta mandar, aunque a veces tienes la posibilidad y otras no. Pero me siento muy a gusto con el trabajo que hago.

Mi relación con Caneda fue buena al principio y mala al final. Eran otros tiempos. La verdad es que lo hicimos muy bien con un equipo que tenía poco dinero en ese momento. Eran futbolistas muy profesionales, que trabajaban cada día para conseguir lo que querían. Y, sinceramente, no teníamos equipo para descender

Franck Passi

— Jugó en la SD Compostela de 1994 a 1999

P. ¿No cuenta en el currículum la experiencia dirigiendo al Compostela?

R. No, la verdad es que estaba con Pichi Lucas, echándole una mano, y bueno, lo echaron. Me encontré de repente al frente del equipo, pero nunca me dieron la oportunidad y al final me echaron a mí también.

P. No le temblaba el pulso a Caneda... ¿Qué relación mantuvo con un presidente que no dejaba indiferente a nadie? Como muchos en aquellos acelerados años 90.

R. Fue buena al principio y mala al final. Eran otros tiempos. La verdad es que lo hicimos muy bien con un equipo que tenía poco dinero en ese momento. Eran futbolistas muy profesionales, que trabajaban cada día para conseguir lo que querían. Y, sinceramente, no teníamos equipo para descender. El equipo estaba bien, pero hubo cosas que se escapaban de nuestras manos. Como eran otros tiempos, no vamos a hablar de eso, pero la realidad es que desde arriba lo hicieron muy mal: hicieron todo para que bajáramos. Mientras tanto, en el verde, nosotros trabajábamos fuerte cada día para alcanzar nuestros objetivos.

P. ¿Pero hubo impagos en aquella plantilla del Compostela? Usted ya vivió el descenso a Segunda tras los años dorados.

R. No, no, cobrar cobramos. Pero estuvimos seis meses sin un central. Lekumberri jugaba de central, cuando en realidad era interior izquierdo, simplemente porque el club no quiso fichar a un jugador. Y eso que Villena y Saula estaban lesionados: uno se lesionó el 15 de agosto y el otro el 1 de septiembre. La verdad es que con un central más no habríamos descendido, y al final bajamos por un punto. Tengo buenos recuerdos de Castro Santos y de Fernando Vázquez. En realidad llegué a España por una lesión que había tenido, un cruzado que frustró otra opción que tenía.

P. Hablando de opciones, ¿cuántas tiene el Olympique de Marsella de sacar algo positivo del Bernabéu?

R. Para mí no hay comparación. Pero en el fútbol todo se decide en el momento en que entras al campo, así que decir de antemano si va a ganar el Madrid o el Marsella siempre es muy difícil. Pero, para mí, la plantilla del Madrid es mucho mejor que la del Marsella. Teóricamente, y teniendo también más experiencia en la Champions que los jugadores del OM, el Madrid debería ganar. Lo que pasa es que hay que tener en cuenta que este verano el Madrid jugó mucho y los futbolistas no tuvieron tiempo para descansar. Al principio de curso, muchas veces los equipos grandes no están listos para ganar los partidos de la Copa de Europa. Por eso vemos en noviembre a equipos que van justos para clasificarse. Y, al final, algunos terminan ganando, como el PSG: acuérdate que el año pasado en noviembre estaba así y después se levantó. Entonces, prever un resultado es complicado, a pesar de las diferencias.

P. ¿Siente que las diferencias son cada vez más grandes entre los equipos? Ustedes, con el Compostela, lograron sacar dos empates en el Bernabéu, por ejemplo.

R. Siempre, cada año, hay un equipo pequeño que consigue un buen resultado contra un grande. Y eso pasa porque los futbolistas que juegan muchos partidos en la temporada, con mucha presión y tensión, cuando se enfrentan a un club pequeño no corren como deberían. Entonces se aprovechan los que pelean más. A nosotros también nos pasó aquí en Arabia Saudí la temporada anterior: teníamos un muy buen equipo y perdimos contra otro que estaba abajo en la tabla. Es una cuestión normal de motivación.

La gente que vive del fútbol nunca dudó de Mbappé. Cuando uno tiene su formación y ese talento, sabe que va a volver y a ser un jugador importante para el Madrid. Lo que observo este año, sobre todo, es que Mbappé y Vinicius empiezan a jugar juntos

Franck Passi

— Segundo entrenador de Laurent Blanc en el Al-Ittihad

P. Y usted, como francés, ¿cómo ve a Mbappé este año? Llega en un estado de forma excepcional al inicio de la Champions.

R. La gente que vive del fútbol nunca dudó de Mbappé. Cuando uno tiene su formación y ese talento, sabe que va a volver y a ser un jugador importante para el Madrid. Lo que observo este año, sobre todo, es que Mbappé y Vinicius empiezan a jugar juntos. He visto bastante al Madrid y, para mí, el problema del año pasado, aunque tenían que reforzarse defensivamente por las bajas, estaba en el ataque. Cuando se tienen ocasiones y no se concretan, muchas veces no se ganan los partidos.

P. ¿No cree entonces que fue un problema en la creación por la ausencia de Kroos?

R. También faltaba Kroos. Pero he visto muchos partidos del Madrid en los que tenían tres o cuatro ocasiones claras. Se veía que Mbappé no le daba el balón a Vinicius o que Vinicius no se lo daba a Mbappé. Y al final perdían. Faltaba Kroos, faltaba un centrocampista, Carvajal en la derecha, el lateral izquierdo… Faltaban muchas piezas en este equipo. Pero incluso así, había partidos que el Madrid, con estos jugadores, podría haber ganado contra equipos más pequeños. No digo de ganar la Champions, ¿entiende? Pero el problema es que, al no jugar como un equipo, muchas veces eso les impedía ganar.

P. ¿Cómo ve este año a Aurélien Tchouaméni? Más si cabe desde su perspectiva de pivote defensivo.

R. El otro día jugó con Francia y volvimos a ver al Aurélien Tchouaméni que conocíamos, el del Burdeos y el del Mónaco. Porque antes, en el Madrid, no me parecía que estuviera a gusto. En un momento llegué a pensar: "Mira, este va a acabar saliendo y no va a triunfar aquí”. Creo que este año quizá Xabi Alonso le ha dado un poco más de confianza en la manera de jugar del equipo, como conjunto. Y parece que vuelve a estar al nivel que tenía antes. Si consigue mantenerse ahí, va a ayudar aún más al Madrid.

El entrenador Elie Baup (i) y su asistente Franck Passi (d) durante su primer entrenamiento como entrenador del Olympique de Marsella

El entrenador Elie Baup (i) y su asistente Franck Passi (d) durante su primer entrenamiento como entrenador del Olympique de Marsella / LAURENT GILLIERON / EFE

P. No se puede decir lo mismo de los otros dos galos del Real Madrid, Camavinga y Mendy. El primero acaba de volver a una convocatoria después de la lesión que sufrió a principio de temporada, pero el segundo lleva meses fuera y sin una fecha concreta para su regreso.

R. Para mí, lo de Camavinga es una cuestión de confianza. Es un chaval joven y, cuando las cosas no van bien, le falta confianza. Pero tiene muchísima calidad. Estoy convencido de que, ya sea en el Madrid o en otro sitio, volverá a ser el gran Camavinga. En cuanto a Mendy, ojalá pueda recuperarse y volver a mostrar su calidad. El problema es que no fue solo el año pasado, lleva varios con lesiones. Y cuanto más tiempo pasa, más difícil se hace, sobre todo teniendo ya 30 años. Les deseo mucha suerte, que puedan volver a la selección y seguir haciendo lo que más les gusta en el mundo: jugar al fútbol

P. Ya que cita la selección, ¿cómo la ve de cara al Mundial de 2026? Más si cabe porque usted conoce a Deschamps, seleccionador de los 'Bleus', de su etapa en el Olympique de Marsella.

R. En Francia tenemos muy buenos futbolistas, sobre todo en ataque. Jugadores impresionantes. Didier Deschamps quien intentará ganar la Copa del Mundo este verano en su despedida. Luego tendrá enfrente a España, a Inglaterra… O selecciones como Alemania, que siempre dan la cara. Pero yo los veo como uno de los equipos con posibilidades de ganar el Mundial.

P. De lo que hay bastantes menos es de que el Olympique de Marsella o cualquier otro equipo pueda hacerle frente al PSG...

R. Nada. Hace años que no. El PSG tiene mucho más dinero que los demás desde hace tiempo. Así que es imposible.