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REAL MADRID

Los cinco clavos del ataúd de Ancelotti

Al italiano le ha fallado el método, la elección de jugadores, su mano izquierda, asumir un proyecto asimétrico y agarrarse al puesto

Ancelotti no quiso hablar de su futuro en el Real Madrid

Ancelotti no quiso hablar de su futuro en rueda de prensa / X

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Carlo Ancelotti no seguirá al frente del Real Madrid y se marchará a Brasil tras una mala temporada en la que ha ido poniendo clavos en su ataúd hasta cerrarlo del todo. Un entrenador querido y valorado por su empatía y personalidad, que ha reforzado su figura en los éxitos, pese a que su estilo no ha encajado nunca con la filosofía histórica que ha definido el juego del equipo blanco.

Un año en el que le ha fallado el método, la elección de jugadores, su mano izquierda, asumir un proyecto asimétrico y agarrarse al puesto.

Método obsoleto

Al italiano le ha dado resultado su apuesta defensiva hasta llegar a esta temporada, pese a que nunca convenció alejándose del estilo histórico de un Madrid al ataque. Ha renunciado a la presión, salvo cuando los marcadores eran desfavorables, y jugar con una defensa adelantada para juntar las líneas y plantar batalla en el centro.

Ha mantenido su idea de defender en bloque bajo, invitando al rival a acercarse a su área. No ha evolucionado tácticamente en el nuevo fútbol, en el que los equipos más poderosos juegan en campo contrario asumiendo riesgos. El ejemplo es el Barça, que le ha ganado dos títulos y va camino del tercero, y todos a costa del método caduco de Ancelotti.

Elección de jugadores

Su confianza sin límites en poner siempre a los mismos no ha funcionado. Una temporada intensa, exigente que ha pasado factura a futbolistas clave a los que ha exprimido hasta el último partido. El mejor rendimiento de cada jugador es en su puesto natural, pero ha abusado de cambiarlos de posición sin buscar recursos en la cantera cuando ha tenido bajas.

Solo Asencio se abrió paso por aclamación popular. Se negó, por ejemplo, a buscar un lateral derecho que tapase las carencias de Lucas Vázquez.

Mano izquierda rota

 El trato personalizado no ha funcionado. Los jugadores dejaron de escuchar sus mensajes desde el principio de temporada y no tomó medidas. Fue como reír las gracias a quienes no han cumplido sus instrucciones o a los que han pasado por baches de juego sin atreverse a sentarlos.

Si los jugadores me escuchan, va a salir bien”, dijo antes del Clásico, confirmando ese secreto a voces de que su mensaje dejó de escucharse hace muchos meses. Un vestuario que dejó de creer en su método, que se acomodó en esa mano izquierda consciente de que no tomaría medidas.

Aceptar el proyecto

 Siempre defendió que tenía una gran plantilla. Un plantel corto de 22 jugadores, 20 de campo sin levantar la voz a que le impusieran a Vallejo, que la reduce a 19, y rompía la máxima de dos jugadores por puesto además de ser asimétrica.

Sobrado de recursos en ataque, pero con jugadores que ocupan el mismo puesto como Vinicius, Mbappé e incluso Rodrygo, y con un solo 9 que no cumplía el perfil dejado por Joselu. Se suman carencias en la medular tras la salida de Kroos. Un centro del campo físico y sin constructores, los dos que tiene empezaron de suplentes, y tres medios ofensivos como Bellingham, Brahim y Güler.

 

Agarrarse al puesto

Siempre vio el vaso medio lleno pese a que el entorno y la afición madridista intuían lo peor. Siempre confió en su trabajo, pero el tiempo ha corrido en su contra sin plantearse nunca dejar el puesto. En especial, tras perder la Supercopa ante el Barça con otra goleada y los apuros tenidos para clasificarse en Champions.

El reconocimiento del club y del madridismo a su figura facilitó su continuidad, con un presidente que en otra época habría prescindido de sus servicios cuando todos los síntomas indicaban una debacle.