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DERBI MADRILEÑO

Cuando la Cibeles era rojiblanca: cómo el Real Madrid le 'robó' el lugar de celebración al Atlético

El equipo 'colchonero', que festeja sus títulos en la fuente de Neptuno, visitó el enclave madridista hasta 1962, pero todo cambió con el Mundial de México 1986

La Cibeles, protagonista del fondo del Bernabéu: Diosa del Real, Reina del Madrid

Todo el fondo del Bernabéu: Diosa del Real, Reina del Madrid / Denís Iglesias

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

La Cibeles es uno de los grandes símbolos del Real Madrid. El enclave icónico, en el centro de la ciudad, donde celebran sus títulos el conjunto blanco. Apenas a 500 metros caminando en el Paseo del Prado está la Fuente de Neptuno, el enclave donde se conmemoran los éxitos del Atlético. Pero hubo un tiempo en el que la Cibeles era rojiblanca. Una historia que resuena cada vez que hay un derbi en la capital española, como el que se vivirá este sábado en el Metropolitano (16:15).

Cibeles, rojiblanca con la Recopa

Ambas imponentes esculturas tienen una raíz común. La primera, por si propio significado mitológico. La diosa Cibeles, de origen frigio, fue asimilada por los romanos. Representa la Madre Tierra, la fertilidad y la naturaleza. Suele aparecer sentada en un carro tirado por leones, como efectivamente sucede en la fuente que llena el madridismo con sus títulos. Por su parte, Neptuno es el dios romano del mar. Se representa con un tridente y sobre un carro tirado por caballos marinos, iconografía que decidió adoptar Ventura Rodríguez en su diseño.

Las celebraciones en las fuentes están ya institucionalizadas, pero en su principio fueron movimientos espontáneos que ni siquiera tuvieron continuidad en el tiempo. En Inglaterra comenzaron a ser frecuentes desde los 70, pero antes, equipos como el Atlético ya habían llevado a cabo ceremonias similares. El 5 de septiembre de 1962, el Atlético festejó la Recopa de Europa lograda frente a la Fiorentina y lo hizo en Cibeles.

La razón, muy sencilla: tenía su sede en la calle Barquillo y aquella plaza y fuente de Cibeles era la que tenía más cercana. La tradición de Canaletes con el Barça, por ejemplo, estuvo ligada a los anuncios de resultados deportivos del diario La Rambla, fundado por Josep Sunyol i Garriga, quien también sería presidente de azulgrana y quien sería asesinado por el bando golpista en la Guerra Civil. Por su parte, el Real Madrid no tenía un lugar fijo para sus celebraciones, pero el cambio definitivo de color de Cibeles se produjo en el Mundial de México 1986.

La 'Quinta del Buitre' lo cambió todo

Después del 5-1 de España a Dinamarca, muchos hinchas, en medio del calor y de la euforia, se bañaron en la Cibeles. Lo hicieron al grito de: "¡Oa, oa, oa, El Buitre a la Moncloa!” y “¡Se nota, se siente, El Buitre presidente!”. Aquella selección española tenía un claro componente madridista que iba desde el seleccionador Miguel Muñoz, histórico técnico blanco, hasta la citada estrella del Real Madrid, ahora director de relaciones institucionales del equipo madridista.

Aquellos fueron años de bonanza en Chamartín, con cinco Ligas seguidas ganadas, que ya se celebraron por todo lo alto en Cibeles. Los hinchas 'colchoneros' decidieron entonces cambiar de rumbo y mudarse a Neptuno. En 1991, el Atlético ganó la Copa del Rey al Mallorca (1-0) en el Bernabéu. Con la inercia de bajar por la Castellana, decidieron andar unos metros más hasta llegar a Neptuno, su punto festivo, desde entonces.

Como curiosidad, recogida en los artículos de historia de Alfredo Relaño, el Real Madrid tenía un hilo con el dios marítimo, puesto que el Ayuntamiento de Madrid le había agasajado una escultura del Poseidón romano. Por su parte, Cibeles apareció en un trofeo Villa de Madrid, organizado por el Atlético durante décadas, y que conquistó el Athletic, el 'padre' del equipo madrileño, que nació como una delegación del vasco en 1903.

En definitiva, vidas e historias de cruces, como el curioso que hay en Carabanchel, barrio castizo al sur de la ciudad en el que se juntan las calles Real Madrid y Atlético. Están en la colonia de San Francisco del barrio de Puerta Bonita. Un barrio trabajador y muy futbolero en el que también está la calle Real Betis, un homenaje a los emigrantes andaluces.