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Arbeloa, crédito hasta junio

Los dirigentes del Real Madrid condicionan su continuidad a que haga reaccionar al equipo para que siga peleando la Liga y haga un buen papel en la Champions

Arbeloa, pensativo en un entrenamiento

Arbeloa, pensativo en un entrenamiento / EFE

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Detrás de Arbeloa, nadie. El entrenador del Real Madrid tiene asegurado el banquillo hasta final de temporada. Su continuidad dependerá de la mejoría del equipo, de que marque una línea de juego reconocible para seguir peleando la Liga con el Barcelona y afronte las eliminatorias de Champions con cierta garantía para llegar lo más lejos posible.

Interino

Arbeloa llegó con carácter interino, como lo hizo Zidane. Su trabajo en la cantera le avala, sumado a la cercanía que ha tenido siempre con Florentino Pérez. Dos motivos que le han abierto las puertas para hacerse cargo de un equipo a la deriva. Su trato con la plantilla es diferente a la que tuvo Xabi Alonso. Más condescendiente con las estrellas y abierto a escuchar las opiniones de todos, aunque las decisiones las toma él.

Los dirigentes confían en su trabajo, en que se gane su continuidad. Por eso, todavía no se ha planteado peinar el mercado para buscar un entrenador. Creen que es demasiado pronto, además de que enviarían un mensaje negativo al vestuario. A eso suma el toque de atención que los jugadores han recibido de Florentino Pérez, que se alinea con el entrenador.

Amenazados

La pregunta es hasta cuándo durará ese aval del presidente. Si lo mantendrá en caso de que los resultados no acompañen y si el equipo sigue sin saber a lo que tiene que jugar. Ocurra lo que ocurra, la idea es que Arbeloa siga hasta final de temporada. Si el panorama no mejora, no seguirá, pero tampoco algunos jugadores que están defraudando a los mandatarios del club.

El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa (d), da instrucciones al portero Thibaut Courtois (i) durante el partido de LaLiga que enfrentó al Real Madrid y al Rayo.

Arbeloa da instrucciones con Courtois atento / Ballesteros / EFE

Sí detectan ciertas decisiones contradictorias en el tiempo que lleva. Se ha quejado de falta de tiempo para entrenar, pero a las primeras de cambio ha recortado los 11 días que tenía para trabajar a 9, y serán 8 si descansan tras jugar en Valencia. A esto suma una mini pretemporada física que también le quita tiempo para practicar el estilo de juego que quiere trasladar a los jugadores.

Benfica y Rayo

Además, las soluciones que ha buscado en los dos últimos partidos para equilibrar al equipo ante el Benfica y el Rayo han rayado la esquizofrenia. En Lisboa acabó jugando con cuatro delanteros, con Cestero y Bellingham en el medio de campo y Valverde y Camavinga de laterales. Acabó goleado.

Ante los franjirrojos fue a más. En la recta final del partido puso cinco delanteros, un centrocampista (Ceballos) y tres medios ejerciendo de defensas (Valverde, Tchouameni y Camavinga). Ganaron de penalti, pero elevaron el grado de histerismo de una afición que abandonó el Bernabéu sin entender nada y más confundida que nunca.