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PREMIER LEAGUE

Walker saca a la luz el método más duro de Guardiola en el City: "Iba a por ellos. Nunca tuvo favoritos"

El exjugador del City explica cómo el técnico catalán aplicaba una filosofía de meritocracia extrema, sin 'intocables', incluso con estrellas como el Kun Agüero

Kyle Walker, ex jugador del Manchester City

Kyle Walker, ex jugador del Manchester City / Instagram

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Siempre es interesante escuchar anécdotas de estrellas del fútbol mundial. Kyle Walker, leyenda del Manchester City y de la selección inglesa, desveló en 'The Overlap' varias muy interesantes. Una de ellas: cómo es Pep Guardiola, quien le ha dirigido tantos años en el Etihad, cuando está en su modo más exigente.

La carrera de Kyle Walker no se entiende sin Pep Guardiola. Y, en cierta parte, el lateral inglés ha contribuido en gran medida a que su década en Inglaterra haya sido tan exitosa. El ahora jugador del Burnley era la pieza física y trabajadora que equilibraba y daba intensidad a un equipo plagado de futbolistas técnicamente exquisitos.

Manchester (United Kingdom), 03/01/2025.- Kyle Walker of Manchester City reacts ahead of the English Premier League match between Manchester City and West Ham United, in Manchester, Britain, 04 January 2025. (Reino Unido) EFE/EPA/ADAM VAUGHAN EDITORIAL USE ONLY. No use with unauthorized audio, video, data, fixture lists, club/league logos, 'live' services or NFTs. Online in-match use limited to 120 images, no video emulation. No use in betting, games or single club/league/player publications

Kyle Walker, actual jugador del Burnley / ADAM VAUGHAN / EFE

El internacional inglés, retirado recientemente de la selección, ha explicado en el citado pódcast el día a día bajo las órdenes de Pep Guardiola, un técnico tan brillante como exigente.

"Muy difícil, muy difícil", resume Walker cuando se le pregunta por la convivencia diaria con Guardiola. Describe un entorno donde el técnico catalán elevaba el listón de exigencia al máximo a través de una mezcla de presión constante, intensidad verbal y una estrategia psicológica muy concreta: señalar a determinados jugadores para activar al grupo.

Intensidad y exigencia

"Yo era uno de ellos", admite Walker, junto a nombres como Jack Grealish o Rúben Dias. También menciona episodios con Ederson Moraes. "Iba a por ellos", explica sin matices. El objetivo no era otro que generar una reacción en cadena dentro del equipo.

Pep Guardiola, durante el duelo contra el Madrid

Pep Guardiola, durante el duelo contra el Madrid / ADAM VAUGHAN

El mecanismo, según Walker, era claro: si Guardiola apretaba públicamente a figuras importantes, el resto del vestuario entendía el mensaje: 'Si le habla así a él, que es una estrella, más nos vale a todos ponernos las pilas'. Una filosofía basada en la meritocracia extrema y en la ausencia de 'intocables'.

Con algunos jugadores, si les hablaba así (Guardiola), podía perderlos

Kyle Walker

— Exjugador del Manchester City

Sin embargo, el inglés también revela el factor clave para que esa dura gestión funcionase: saber perfectamente con quién podía tensar la cuerda y con quién no. "Con algunos jugadores, si les hablaba así, podía perderlos", asegura.

El contraste aparece al mencionar a David Silva, uno de los futbolistas más talentosos que han pasado por el club. "Nunca le gritaba. No cometía errores", apuntaba Walker entre risas.

Agüero defendía menos que Gabriel Jesús

Pero si había que apretar, Guardiola apretaba. No tengan duda de ello. Ni siquiera las leyendas escapaban. Sergio Agüero, autor de uno de los goles más importantes de la historia del City, era uno de los objetivos habituales porque se implicaba menos en defensa que Gabriel Jesús. "Le gritaba todo el tiempo", recuerda Walker. Otros pesos pesados como Yaya Touré también pasaron por ese mismo filtro de exigencia.

Walker lo resume con una frase que define al Guardiola más puro: "Nunca tuvo favoritos. Pero decía las cosas cuando tenía que decirlas". Una declaración que confirma lo que muchos intuían desde fuera: el éxito del City no solo se construyó con talento, sino también con una presión constante donde nadie, absolutamente nadie, estaba a salvo.