Sietes se abre con LA NUEVA ESPAÑA: "No me veo como director deportivo del Oviedo, no sería bueno para mi salud"
"Es una pena que después de lograr lo más difícil, que se te escape así da rabia", dice el exjugador del Oviedo

Sietes / LNE
Joaquín Alonso
José Manuel Suárez "Sietes" (Villaviciosa, 1974) sigue dando guerra en los terrenos de juego, ahora como director deportivo de la Ponferradina. El lateral se curtió en El Requexón, pero tras un breve paso por el primer equipo, fue vendido al Valencia, donde tampoco terminó de encontrar su fútbol. Tras colgar las botas tuvo un breve paso por la política, pero como él mismo dice, "zapatero a sus zapatos".
¿Cómo le va en la Ponfe?
Ahora mejor. Estuvimos mal al principio, pero nos hemos asentado. Estamos a tres puntos del tercero, así que bien.
¿Y cómo ve usted al Avilés?
Empezó muy bien y ahora se está torciendo un poco. La verdad es que la temporada se está complicando, pero esto cambia de un día para otro. Nunca se sabe.
¿Sigue algo al Lealtad?
Nada, nada. No me da la vida. Sé que pago la cuota de socio, pero no tengo tiempo para ver tantos partidos.
Oviedo-Valencia, le traerá recuerdos.
Me han invitado al palco del Tartiere. Pero no puedo ir, imposible. Este fin de semana jugamos en Cáceres contra el Cacereño. Me quedo donde tengo que estar.
¿Qué recuerda de su etapa en Oviedo?
Fue todo muy rápido. Imagínese, hace ya más de treinta años de esto. El 27 de este mes se cumplen 31 años. Y estuve solo una temporada y media en el primer equipo. Muy fugaz. Tuve la suerte de coincidir con jugadores que creo que son de los mejores de la historia del club: Jokanovic, Jerkan, Roberto, Rivas, Cristóbal... Una época muy buena. Ellos me ayudaron mucho, tuvieron paciencia conmigo y todo me fue más sencillo. Pero el club me vendió a la siguiente temporada. La verdad es que guardo mejores recuerdos de mi etapa en los juveniles y en el Vetusta. Allí pasé más años, lo viví con más calma. En el primer equipo fue todo tan repentino que parecía que vivías en una nube, sin ser consciente de lo que te estaba pasando.
¿Cómo se gestó el fichaje por el Valencia?
Me firmó Parreira, que luego me cesó antes de que empezase la siguiente temporada. No le dio tiempo a mucho. En aquella época tenía varias opciones encima de la mesa porque era joven y había varios clubes interesados. Y recuerdo que vino Eugenio Prieto y me dijo que ya habían llegado a un acuerdo con el Valencia y que ponían dinero. "Para el Valencia, chaval", me dijo (risas). Y claro, para Valencia.
¿Y cómo fue la experiencia?
Me cogió con mucha inexperiencia. Me pudo todo aquello. Me costó adaptarme, me costó la presión del día a día, me costaba mucho estar lejos de casa. Añoraba mucho la tierra. Y mi rendimiento no fue el que creo que pude haber dado, sinceramente.
Sin embargo, ese mismo año llegó la selección y a los Juegos Olímpicos.
Sí, fui a la Olimpiada. Pero no estaba a un rendimiento alto, no estaba como había mostrado en el Oviedo. Donde sí recuperé las sensaciones fue en Santander, varios años después. Ahí sí que estaba más centrado, más a gusto, más contento.
¿Sigue al Oviedo?
Poco. Lo sigo poco. Entiendo que es una situación difícil de gestionar por todo lo que ha pasado desde el principio. Pachuca tiene un mérito increíble por haber devuelto al equipo a Primera División, es algo que todos los que queremos al Oviedo debemos agradecer. Pero creo que empezaron mal, que la cosa se fue torciendo, y luego llegó la etapa de Carrión, que les dejó una losa bastante importante. Les está costando darle la vuelta. Pero mientras no lo digan las matemáticas, hay esperanza. No hay que tirar la toalla. Es una pena que después de lograr lo más difícil, que se te escape así da rabia. Pero también entiendo que es muy difícil: llegar a Primera, fichar jugadores de alto nivel con el presupuesto que tienen, competir con equipos ya hechos y con más experiencia… Al final todo te pasa factura.
¿Se vería algún día trabajando en el Oviedo como director deportivo?
Como director deportivo dentro del Oviedo no me veo, ni quiero. No lo quiero para mi vida ni para mi salud (risas). Ahora bien, si mañana me llaman para trabajar en alguna estructura del club, claro que me haría ilusión. Estoy prácticamente en casa. Pero en el puesto que estoy ahora mismo, no lo veo.
Para terminar: ¿qué prefiere, el fútbol o la política?
La política, cero. Fue la experiencia (fue alcalde de Rales y concejal en el Ayuntamiento de Villaviciosa) más negativa que he tenido en mi vida. Zapatero a tus zapatos: cada uno tiene su oficio. Yo no vuelvo a tocar la política. Extrema derecha, extrema izquierda, rojos, azules, amarillos... A mí me hartan todos. No creo en ninguno. Viendo lo que vi en un pueblo pequeño, lo que debe pasar a nivel nacional tiene que ser para echarse a temblar. Cuanto menos ves, mejor vives. Eso es así.
Un pronóstico para el partido del fin de semana.
Me gustaría que ganase el Oviedo, evidentemente, porque es el que más lo necesita. Y también por sentimiento. Pero el Valencia está más sólido, más tranquilo, y puede permitirse llegar a este partido sin urgencias. Para el Oviedo, después del empate en Cornellá, una victoria ante un equipo así sería un punto de inflexión importante.
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