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Los recuerdos del último partido de Primera en el Tartiere: "Aun con diez, fuimos superiores al Madrid"

Jaime, Amieva y Geni recuerdan el último partido de Primera en el Tartiere: "La espinita de la que habla Paunovic también es nuestra"

Por la izquierda, Jaime, Geni y Dani Amieva, ayer, en la plaza del Fresno, con varias imágenes suyas de la época del descenso a Segunda.   | J. A.

Por la izquierda, Jaime, Geni y Dani Amieva, ayer, en la plaza del Fresno, con varias imágenes suyas de la época del descenso a Segunda. | J. A.

Joaquín Alonso

Oviedo

El último partido del Oviedo en Primera en el Tartiere tuvo lugar el 10 de junio de 2001, contra el Real Madrid. Terminó 1-1, con un gol de Jaime, uno de los protagonistas de aquel trascendental partido, que junto a jugadores como Dani Amieva y Eugenio Suárez “Geni”, no se esperaban lo que terminaría pasando una semana después. Veinticuatro años más tarde, el calendario ha querido que el regreso del equipo azul a la élite en el feudo carbayón se produzca también ante el Madrid y con varias coincidencias llamativas: como si el calendario entendiese de revanchas, la temporada volverá a cerrarse en Mallorca, el mismo rival contra el que se consumó el descenso aquella primavera; y Paunovic, jugador azul por aquel entonces, guía ahora a los azules para conseguir la ansiada permanencia.

Estos tres protagonistas de aquella tarde en el Tartiere, con recuerdos todavía nítidos de lo que se vivió, repasan la historia junto a LA NUEVA ESPAÑA, la herida que se abrió entonces y la ilusión por el nuevo tiempo que ahora afronta el club en su regreso a la élite.

“Yo lo vi desde el banquillo”, dice Amieva. “Fue Jaime el que lo empezó, yo salí en la segunda parte”, recuerda Geni, que sitúa el arranque de la conversación en lo que supone regresar a Primera después de tanto tiempo. “Es excepcional que el Oviedo lleve 24 años fuera”, comenta. “Que un club como este baje a Segunda puede entrar dentro de lo normal, pero tanto tiempo… Eso ya es consecuencia de circunstancias deportivas, económicas y, seguramente, de falta de sintonía entre el club y los políticos. A otros equipos en unas situaciones parecidas no les pasó lo que a nosotros. Y esa responsabilidad trasciende a los jugadores”, indica Jaime.

La memoria colectiva suele concentrar todo en el desenlace, pero el equipo llegó vivo a la recta final gracias a resultados sonados. De hecho, no se temía por el descenso, puesto que la carambola era complicada. “Habíamos ganado al Barça en el Camp Nou 15 días antes, con gol mío a pase de Paunovic”, apunta Jaime. “Eso nos puso de cara la salvación. Me parece que teníamos tres equipos por debajo y cuatro puntos de ventaja. Había riesgo, claro, pero tampoco parecía que fuésemos a bajar. El Madrid ya era campeón y teníamos la sensación de que la permanencia estaba cerca”, explica.

El partido contra los blancos, sin embargo, se torció en una jugada decisiva. “La clave fue la expulsión de Oli”, coinciden los tres. “Te quedas con diez en la primera parte y encima es penalti. Eso cambia todo. Once contra once fuimos muy superiores, incluso con diez seguimos teniendo opciones de ganar. Yo creo que sin esa decisión no se nos hubiese escapado”, subraya Geni. “Con el VAR aquello no hubiera ocurrido. De hecho, luego le quitaron la tarjeta a Oli. Pero ese día la pelota no quiso entrar: ocasiones tuvimos, pero al final nos empataron en un rebote de Munitis que aprovechó Solari”, lamenta Jaime, que metió el gol del partido, aunque falló otra ocasión que podría haber puesto a los azules por delante. “Hay dos, la mía y la de Paunovic”, dice. “Hubo bastantes más”, corrige Geni. “Al final son esos detalles los que decantan los partidos, pero por aquel entonces nosotros no pensábamos que fuésemos a bajar puesto que, aunque empatásemos ese partido, nos bastaba hacer lo mismo que Osasuna en el último partido para no descender. Teníamos ya preparada una cena y todo”, recuerdan.

Más allá de aquel partido, todos coinciden en que el descenso fue especialmente cruel por la forma en que se produjo. “Ese año solo estuvimos en descenso la última jornada. En todo el curso no habíamos caído ahí. Y lo más doloroso es que incluso perdiendo en Mallorca, en circunstancias normales, nos podíamos haber salvado. Fue un golpe durísimo”, admite Jaime.

Por todo ello, reencuentro con el Madrid y con el Mallorca este curso se vive con cierta carga simbólica. “Es una coincidencia enorme que el último partido de Primera fuese contra el Madrid y ahora el primero en casa también lo sea. Y encima el final de Liga, otra vez contra el Mallorca. Son casualidades que impresionan”, señala Dani Amieva. Para Geni, el partido del domingo tiene un valor añadido: “Lo que más me apetece es que lo disfruten mis hijos. Ellos nunca vivieron el ambiente de Primera en el Tartiere y quiero que lo vean. Eso para mí es lo más importante”.

El nombre de Paunovic surge inevitablemente en la charla, por su papel entonces como jugador y ahora como entrenador del ascenso. “Cuando lo fichó el Oviedo me sorprendió, porque no tenía experiencia como técnico en España”, reconoce Amieva. “Pero el resultado está ahí: solo perdió un partido de catorce y el equipo creció muchísimo. Y cuando terminó el partido, grabó un vídeo con la foto de nuestra plantilla de fondo. Es un detalle enorme con aquella plantilla del 2001, que vivimos en primera persona ese descenso tan doloroso. A todos nos emocionó. Él decía que tenía la espinita clavada, y yo creo que todos la tenemos”, cuenta.

Pero por suerte, o porque el destino así lo quiso, Paunovic se pudo reencontrar con esos compañeros con los que compartió sudor y lágrimas, muchas lágrimas, en el año 2001. “Jaime y yo jugamos todas las semanas al pádel contra él y su segundo, Claudio Arzeno. ¿Quién gana? Que los lectores especulen”, bromean. “Veljko (Paunovic) es muy competitivo, compite en todo. Y en el vestuario ya era un tipo serio, muy trabajador, muy enfocado. Igual que ahora como entrenador. No dejaba nada al azar”, comentan.

El presente y el futuro se van sucediendo durante toda la conversación. “El equipo todavía tiene que cerrar la plantilla, pero han llegado jugadores experimentados y eso es positivo. Si aciertan en un par de posiciones clave, se puede competir bien. El partido del domingo contra el Madrid hay que disfrutarlo, pase lo que pase en el resultado”, apunta Geni.

Preguntados por los rivales de ayer y de hoy, la comparación es clara. “De aquel Madrid el que más respeto imponía era Raúl, siempre listo, siempre enfocado. También Figo, Roberto Carlos… era un equipazo”, dice Amieva. “De ahora, el jugador a vigilar es Mbappé, sin duda. Vinicius puede hacer daño en cualquier jugada, pero Mbappé es de otro nivel”, completa mientras sus compañeros de batalla asienten.

La reflexión final llega al comparar al Oviedo de entonces con el de ahora. “En aquel equipo había futbolistas de muchísimo nivel: Esteban, Onopko, Danjou, Tomic, Oli, Losada, Paunovic, Iván Ania… Un equipazo”, enumera Dani. “Yo tengo especial cariño a Iván Ania, era top. Y de ahora me gusta mucho Chaira. Creo que tanto él como Hassan van a rendir más en Primera, con espacios, que en Segunda. Lo que pasa es que ahora hay mucha diferencia con el fútbol de entonces. Ahora Madrid y Barça se dejan pocos puntos por el camino, de aquella no era tan complicado ganarles”. “Nos veíamos muy semejantes a esos grandes nombres, ahora desde la perspectiva ya es otra cosa. Pero yo creo que toda la plantilla del Oviedo está convencida de que pueden ganar el partido, y veo a mucha gente que no lo cree. Por supuesto que se puede ganar al Madrid”, apunta Jaime.

Geni se queda con otro nombre propio: “Para mí el mejor de entonces fue Oli. Era mi referente, compartíamos posición y ese año hizo una temporada espectacular. Y de los de ahora me quedo con Santi Cazorla. Por lo que representa, por lo que aporta y porque, aunque muchos piensen que tendrá pocos minutos, va a ser decisivo en momentos clave”.

La última palabra la pone Jaime, que rescata un recuerdo personal: “A mí me sorprendió mucho Djordje Tomic. Tenía una calidad enorme y fue un gran compañero de vestuario, aunque tengo que decir que, al igual que Geni, me quedo con Oli, una persona que vive el oviedismo como pocos. Y ahora mismo, me gustan Hassan y Chaira, tienen mucho potencial”.

La charla termina como empezó: entre recuerdos, risas y coincidencias que parecen escritas para el guion del regreso a Primera. El Oviedo vuelve a recibir al Madrid en el Tartiere. Veinticuatro años después, la herida de 2001 sigue ahí, pero la ilusión sigue intacta. Y Jaime, Geni y Amieva volverán a pelear por todo, como hicieron en 2001.

Vía: La Nueva España