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El Oviedo se enfrenta a un mes decisivo para obrar el milagro: llegan los rivales directos

El club tiene por delante tres partidos trascendentales en marzo que decidirán si puede seguir peleando por la permanencia

Así fue el partido entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo

Así fue el partido entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo / FC9

Joaquín Alonso

Madrid

El Oviedo necesita un milagro. No es una figura retórica ni una exageración: es la cruda realidad que refleja la clasificación de Primera División tras disputarse 26 jornadas. Los azules ocupan el último puesto de la tabla con apenas 17 puntos, tres victorias, ocho empates y quince derrotas, con una diferencia de goles anotados/encajados de -27. Son números que retrata la dimensión del problema. La salvación no está en el horizonte; está más allá. Pero, al fin y al cabo, hasta que las matemáticas no digan lo contrario, está.

El Levante, el equipo que marca el descenso por encima del Oviedo, tiene 21 puntos. Cuatro más que los azules. El Mallorca, décimo octavo, acumula 24. El Elche, decimoséptimo y equipo que marca la permanencia, suma 26. La distancia es considerable, pero no insalvable si se tiene en cuenta que quedan doce jornadas por disputarse. Doce finales, muchas oportunidades para escribir una de las remontadas más épicas en los últimos años.

El problema es que marzo llega en el peor momento posible. La derrota en Vallecas (tres goles en contra, el peor partido de la era Almada) ha golpeado anímicamente a un vestuario que ya acusaba el peso de una clasificación asfixiante. Y, sin embargo, el calendario de este mes ofrece algo que hasta ahora el Oviedo casi no había tenido: rivales directos. Equipos que también miran hacia abajo. El primero en llegar será el Espanyol, séptimo con 36 puntos, un partido que se disputará el lunes a las 21 horas. Los catalanes no atraviesan su mejor momento y, aunque se encuentran en una posición más holgada, no pueden permitirse bajar la guardia. El cuadro perico todavía no sabe lo que es vencer en 2026. Para el Oviedo, sin embargo, es una oportunidad de oro: tres puntos ante un rival que, sobre el papel, debería estar fuera de cualquier zona de peligro pero que en la segunda vuelta ha mostrado mucha irregularidad.

El sábado 17, jornada 28, el turno será para el Valencia en el Tartiere (18.30 horas). El cuadro ché suma 29 puntos y está decimoquinto, doce por encima del Oviedo. Un duelo directo entre dos equipos que pelean por sobrevivir en Primera.

El cierre del mes llegará el sábado 21, jornada 29, con la visita al Levante (18.30 horas). Los granotas, con 21 puntos, son uno de los rivales inmediatos del Oviedo en la clasificación. Ganar en el estadio levantinista sería un golpe directo sobre un rival directo y, al mismo tiempo, un balón de oxígeno para los azules.

Es por ello que el mes de marzo es trascendental en los planes azules, pero ya no sirve especular. Nueve puntos en juego que podrían cambiar por completo el panorama o, por el contrario, certificar de manera anticipada el descenso a Segunda División. Las matemáticas todavía permiten soñar. Pero el tiempo se agota, el margen de error es nulo y la plantilla ha demostrado en demasiadas ocasiones que tiene muchos límites. Marzo es la última oportunidad del Oviedo. Y eso, a estas alturas, viendo los últimos resultados, es casi un privilegio.

Lo que viene después de marzo, sin embargo, no admite romanticismos. Quedan doce jornadas y el Oviedo arrastra una diferencia de goles de -27, la peor de toda la categoría. Remontar cuatro puntos al Levante, siete al Mallorca y nueve al Elche en lo que resta de temporada exige no solo ganar partidos, sino encadenar una racha que este equipo todavía no ha sido capaz de mostrar. El milagro es posible, sí. Pero los milagros hay que ganárselos.

Vía: La Nueva España