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Adrián González: “Monk Performance no quiere ser la marca más rápida, sino la más auténtica”

Adrián González, fundador de Monk Performance, habla en exclusiva con SPORT y afirma que buscan revolucionar el running desde la honestidad, la innovación accesible y el diseño real para corredores reales

"Queremos que nuestras zapatillas y nuestra ropa se puedan llevar dentro y fuera del entrenamiento”

"Queremos que nuestras zapatillas y nuestra ropa se puedan llevar dentro y fuera del entrenamiento”

Juan Manuel Rodríguez Cifre

Juan Manuel Rodríguez Cifre

Monk Performance nació casi como una necesidad personal y terminó convirtiéndose en un proyecto que desafía las normas del running técnico. Tres socios —dos emprendedores con trayectoria y un diseñador de producto— se encontraron con un vacío: ninguna marca les representaba. "No encontramos una marca con la que nos sintiéramos identificados”, confiesa Adrián González, cofundador, que defiende un lema claro: “No queremos ser los mejores, queremos ser los más auténticos”. Hablamos con él para entender de dónde surge Monk, cómo se construye un producto lejos del ruido y por qué su misión no va de correr más rápido, sino de correr mejor.

-¿Cómo nace Monk Performance y qué referencias marcaron su identidad?

Monk nace en agosto de 2024. Eramos tres socios y uno de ellos es diseñador de producto. La idea surge porque no encontrábamos una marca que nos identificara: no queríamos ir vestidos de las marcas del mercado, ni parecernos a lo que ya existe. Sentíamos cierta desconexión con el mercado y quisimos crear algo que reflejara nuestra forma de ver el deporte.Además, Martín y yo venimos del mundo del emprendimiento y hemos tenido otras empresas. Siempre hemos sido deportistas, pero no runners. De hecho, yo empecé a correr gracias a Monk, nunca había pasado de 5 km. Cuando tienes una marca de running, quieres probar el producto tú mismo… y acabé corriendo la maratón de Berlín con nuestras zapatillas. Esa fue una prueba de fuego.

-¿Qué papel juega la innovación técnica en el desarrollo de vuestras prendas y zapatillas?

La innovación ha sido clave, pero la hemos entendido desde el realismo. En el proceso hemos aprendido mucho del mundo de las zapatillas: el 95% de los corredores no necesita modelos carísimos. En gama media, los materiales de la mayoría de marcas son prácticamente iguales. No hay magia oculta: la construcción y las prestaciones son similares a las de las grandes firmas.

Nosotros trabajamos con suelas de mercado, probadas y testadas, y a partir de ahí hemos hecho cinco prototipos que hemos ido ajustando con feedback real de corredores. Monk no busca ser la zapatilla para atletas profesionales: es para el corredor de a pie, para quien sale a correr porque le hace sentir mejor. Queremos ser polivalentes y honestos.

-¿Cómo se combina rendimiento y diseño sin perder autenticidad?

Nuestra apuesta estética viene de un equipo fundador que mezcla deporte y diseño. Queremos que nuestras piezas funcionen en carrera, pero también en el día a día. No concebimos la ropa deportiva como algo que solo se usa para entrenar. Somos españoles y queremos hacer las cosas diferente. Ir un poco contra el sistema forma parte de nuestro ADN.

Desde tu experiencia, ¿cómo ha cambiado la forma en que los corredores entienden la moda y la funcionalidad?

Muchísimo. Hoy el corredor quiere prendas polivalentes: que sirvan para entrenar, pero también para llevarlas fuera del contexto deportivo. Marcas como Uvu han demostrado que se puede unir moda y rendimiento sin que una cosa reste a la otra. Además, queremos abrirnos paso en mercados donde esa visión encaja muy bien, como Corea, donde la moda deportiva urbana está creciendo muchísimo.

¿Qué retos y oportunidades encontráis al emprender en un sector tan competitivo como el running técnico?

El reto es enorme. Es como sacar un coche nuevo y competir contra Audi o Mercedes. El mercado del running está lleno de gigantes con presupuestos enormes. Pero también hay oportunidades: el running sigue creciendo año tras año, y el mercado de ropa cómoda crece incluso más. Nosotros queremos hacer las cosas paso a paso, colección a colección. Dentro de diez años nos gustaría ser reconocidos, tener una comunidad fuerte y poder hacer proyectos más grandes. No queremos ser los mejores. Queremos ser los más auténticos.

¿En qué punto estáis ahora? ¿Qué pesa más: zapatillas o ropa?

El corazón del proyecto son las zapatillas. La ropa es un complemento natural. Queremos seguir construyendo ese camino manteniendo claro el propósito: que Monk sea para el corredor amateur que busca sentirse bien corriendo, no obsesionarse con los tiempos.

Para cerrar, ¿qué mensaje le mandarías a quienes están empezando a correr?

Que correr es disfrutar. No hay que volverse loco con las marcas ni con los números. Corre para sentirte mejor, para desconectar, para encontrar tu momento. Lo demás… llega solo.