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Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

zahavi1899fcb@gmail.com

Pagar un millón de euros a un correo ‘random’ merece algo más que el silencio

Pini Zahavi, agente de Lewandowski

Pini Zahavi, agente de Lewandowski / SPORT

Alguien en el Barça recibió un mail de ‘zahavi82q23qw@gmail.com’ (o algo similar). En ese correo el tal ‘zahavi8723juytw@gmail.com’ (o algo similar) pedía un millón de euros de comisión por el fichaje de Lewandowski y añadía una cuenta corriente de Chipre con la que exigía que su demanda fuera satisfecha. Quien o quienes recibieron el correo de nuestro amigo y ya casi conocido ‘zahavi023gbwql@gmail.com’ (o algo similar) no vieron nada raro en su demanda, así que, ni cortos ni perezosos sino todo lo contrario, ordenaron una transferencia por valor de un millón de euros a ‘zahavi9864523610236lksndfañnd@gmail.com’ (o algo similar).

El programa (mejor dicho, programón) de radio ‘Què t’hi jugues!’, de la Cadena Ser, que sigue haciendo periodismo en mayúsculas, destapó una operación que Compliance del banco receptor de Chipre echó para atrás al sospechar que vete a saber tú igual el correo desde el que pedían ingresar un millón de euros no acababa de ser demasiado fiable. Unos linces, los del Compliance, afortunadamente. Sin embargo, lo peor de todo este caso tan raro como extraño no es que se hiciera la transferencia que acabó dando marcha atrás, sino que, una vez constatado que, supuestamente (no precisamente por la presunción de inocencia, sino porque es imposible entender sin pensar mal un hecho tan bestia) quien la pedía era un estafador, la respuesta del club fuera correr un estúpido velo (gracias Rubén Reyes por este juego de palabras) al tema. Esa cortina con la que se cubrió ese supuesto intento de estafa es incluso más vergonzoso que el propio intento de estafa.

Robert Lewandowski celebra su gol ante el Athletic Club

Robert Lewandowski celebra su gol ante el Athletic Club / EFE

El Barça, y quienes gobiernan el Barça, están obligados, por respeto al socio e incluso a ellos mismos, a llegar hasta el final con el caso. Es inadmisible que se ejecutara una transferencia por valor de UN MILLÓN DE EUROS a ‘zahavi235kuashdflainli@gmail.com’ (o algo similar) y que toda esta ida de olla acabe siendo destapada por un medio de comunicación sin que en las entrañas del club hayan rodado cabezas. De hecho, es absolutamente preocupante comprobar la facilidad con la que el dinero se reparte, millón a millón, entre quienes cuentan con una cuenta ‘random’ de ‘gmail’. Puede parecer muy fácil, pero, en realidad, es así de sencillo. Gestionar un club que pertenece a sus socios, no a quienes han sido elegidos por sus socios, debería ir acompañado de una seriedad que, con casos como el de ‘zahavi0295rta@gmail.com’ (o algo similar), queda demostrado que no existe. Y lo peor de todo, lo más preocupante, no es la transferencia, sino el, una vez descubierto el supuesto pastel, no haber acudido a los juzgados en patinete.