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Opinión

Hugo Scoccia

Hugo Scoccia

Escritor.

T'estimo Hansi

Flick, en la rueda de prensa previa al Atlètico de Madrid - Barça

Flick, en la rueda de prensa previa al Atlètico de Madrid - Barça / Gorka Urresola

En todas las previas de esta temporada, el ilustrador y amigo Miki Noëlle, comparte un poster en relación al partido que se va a disputar. El de ayer capta a la perfección el sentimiento que compartimos todos los culés: una señora mayor con la bufanda del Barça y un tatuaje en el brazo donde puede leerse “T’estimo Hansi”.

El alemán lo ha entendido todo, es un domador de los tempos y la palabra, un genio en lo táctico y motivacional, por eso no es de extrañar que hayamos pasado de la miseria a la gloria en tan pocos meses cuando todo parecía destinado al fracaso absoluto y permanente.

Ha dado en la tecla perfecta que combina y equilibra exquisitamente la disciplina deportiva y el buen rollismo casi familiar. No hay culé que no sienta devoción por un mister que está destinado a sentarse en la mesa de Luis Enrique y Guardiola –palabras mayores–, y esta devoción es bien merecida. No solo porque nos hace ganar, ni tampoco se reduce todo a la diversión de su juego, es principalmente y sobre todo porque es uno de los nuestros y siente como uno de los nuestros.

Tras una pregunta rebuscada para desacreditar el mérito de los demás –este año que ya no están–, la respuesta fue sublime: ¿Es fácil llegar hasta aquí habiendo jugado solo con equipos de segunda? Que le pregunten al Madrid.

El desprecio absurdo hacia los demás equipos es cosa de ellos. El entrenador alemán sabe desde el primer día que en el Barça tenemos una idea opuesta a lo que propone el Real Madrid, a ese concepto de la épica y el espíritu Juanito, a ese planteamiento de que ganar está por encima de dignificar este juego.

Es por esto que muchos no cambiaríamos ni locos sus Champions por el gozo de la perfección futbolística; claro que a todos nos gustaría tener cien Champions más, pero prefiero el buen fútbol que cualquier trofeo.

Es por esto, añado, que unos tenemos en nuestro haber dos tripletes y otros ninguno, porque esos acceden a la gloria jugando bien dos medias partes o tres partidos concretos y los otros –nosotros– sabemos que las obras de arte, las cosas eternas, se construyen segundo a segundo, no esperando la épica efímera.

Esto Hansi, lo ha captado desde el primer día y este es el motivo por el que todos, como la ilustración de Miki, nos tatuaríamos sin pensárnoslo dos veces lo de “T’estimo Hansi”. O como diríamos en Cadaqués “T’estimi Hansi”. La Copa del Rey una batalla más para los que aspiramos a todo.