Opinión

Colaborador de SPORT
Tarjeta roja a Infantino por traicionar al fútbol

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habla durante un evento previo al inicio del Mundial de Clubes. / EFE/Giorgio Viera
El dinero no lo tapa todo. Cuando los intereses económicos no generan afición ni espectáculo, el fútbol pierde. Lo que estamos viendo en Estados Unidos es un Mundial de Clubs de mentira, de cartón/piedra. Un campeonato que asemeja un torneo de verano con aires de grandeza. Estadios medio vacios, partidos intrascendentes, retransmisiones sin interés. Golpe bajo al fútbol. Un fiasco en toda la regla. Y lo más grave, organizado por la FIFA desde las alturas. Sin consultar a los clubs, sin acuerdo con las Ligas, sin tener en cuenta la opinión de los jugadores. Condenado a la irrelevancia.
El gran culpable de esta traición deportiva tiene nombre y apellidos; Gianni Infantino. Inventar un campeonato solo tiene sentido si hay demanda, si hay necesidad. Nadie creía en un torneo con 32 equipos, en pleno verano y metido con calzador en un calendario que tiene a los futbolistas agotados. Si solo buscas ingresos para la FIFA y prestigio personal, vas directo a la decepción ya que las competiciones de segundo nivel no interesan a nadie. Después de la primera semana, las críticas han sido tan fuertes que la organización se ha visto obligada a responder con un comunicado que dice medias verdades y oculta la realidad.
Infantino prometió a su amigo Trump que este campeonato sería la mejor tarjeta de presentación de cara al Mundial de selecciones que se celebrará el 2026. Los hechos no le dan la razón, incluso paga el conflicto político que vive Estados Unidos con las redadas migratorias. Así se explica que los latinos sin papeles tengan miedo de acudir a los estadios por riesgo de ser detenidos. Todo está saliendo al revés, desde la ausencia inexplicable de los campeones de la liga inglesa, española e italiana, a la pasividad de los futbolistas que ven truncadas sus vacaciones. Es el ejemplo de que los proyectos diseñados por ordenador y presentados en 'Power Point', no siempre tienen traslado a la realidad. Nos quisieron vender un Mundial auténtico y vemos partidos amistosos en los que cuesta reconocer quien juega.
Un dato que refleja cuanto decimos. Ningún club participante ha conseguido que sus aficionados se desplacen a la cita americana. Si los socios del Madrid, PSG, Bayern o Chelsea no responden, por algo será. Por televisión, las audiencias también son flojas a pesar de que se ofrece de forma gratuita. Los aficionados no son tontos, cuando no hay credibilidad ni pasión, el futbol se resiente. Infantino echo mano de los árabes para salvar el desafio. Consiguió que DAZN comprara a FIFA los derechos por 1000 millones y se comprometiera en emitirlos en abierto. A cambio convenció a Arabia Saudi, organizadora del Mundial 2034, para que comprara el 10% de DAZN por 1000 millones de euros. Infantino se salió con la suya, DAZN no pierde dinero y los árabes pagan la fiesta.
Esta es la trastienda de un campeonato que pasa con más pena que gloria. Infantino se ha ganado a pulso una tarjeta roja.
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