Opinión

Colaborador de SPORT
Así ha perdido el Barça el relato de los escándalos arbitrales

Los jugadores del Rayo se dirigen al árbitro Isidro Díaz de Mera duarnte el derbi contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu / AP
El Madrid ganó al Rayo como manda la leyenda, de penalti injusto y en el último minuto. Ayer incluso agrandó su propia mitología, salvándose en el último segundo de un descuento de diez minutos en un partido donde en realidad no había sucedido nada que justificara un alargue tan exagerado, y en el que encima jugó con un futbolista más el último cuarto de hora.
No vamos a entrar ahora en si era o no penalti; es un debate aburrido, que en realidad esconde otros más evidentes: ¿cómo es posible, por ejemplo, que en una jugada tan dudosa (y decisiva) ni siquiera entrara el VAR? Sin embargo, lo que es relevante no es el enésimo escándalo sobre un arbitraje en el Bernabéu, sino la batalla del relato que tan tristemente ha perdido el barcelonismo.
Porque mientras el Real Madrid bate su propio récord de penas máximas a favor (lleva 11 en 22 partidos), los medios afines siguen invocando el fantasma de Negreira para manchar los éxitos del Barça, sean los pasados de Messi o Guardiola o los actuales del equipo de Flick.
El mundo del fútbol sabe perfectamente que la década prodigiosa del Barça nada tuvo que ver con ninguna ayuda arbitral, pero en Madrid DF han sabido usar el caso Negreira para lanzar porquería sobre los mejores años de la historia blaugrana y, sobre todo, para invertir el relato: si tenemos pruebas de que ayudaban al Barça, vienen a decir, tenemos derecho a sospechar de que lo sigan ayudando. Para el madridismo oficial, Negreira es el comodín perfecto para ensuciar el pasado, justificar las miserias de su presente y preparar lo que venga para el futuro.
Pero no nos engañemos. De esta grosera manipulación también es responsable el Barça y todas sus juntas directivas, desde hace algunas décadas. Porque tan claro es que no se pagó a Negreira para comprar a ningún árbitro como que todavía nadie nos ha podido explicar por qué narices se efectuaban estos pagos injustificables.
Pretender que tenían como objetivo unos informes que incluso Luis Enrique o Valverde han dicho que no vieron jamás es tratar al socio de tonto y seguir escondiendo la cabeza bajo el ala. El Barça tendrá una enorme debilidad argumental mientras no sea capaz de explicar qué sucedió con los millones que durante años se destinaron a pagar al vicepresidente del CTA. Mientras no lo haga, el madridismo rabioso seguirá usando burdamente el nombre de Negreira para tapar sus propias miserias y salir indemne de dudosos arbitrajes como el de ayer.
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