Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Una pachanga llamada Mundial

Leo Messi, el gran reclamo del Mundial de Clubes

Leo Messi, el gran reclamo del Mundial de Clubes / AP

Se han inventado un torneo oficial que tiene toda la pinta de una pachanga de pretemporada en Estados Unidos. Eso para nada va en contra de los méritos del vencedor, va más sobre el cómo que respecto al qué. La FIFA ha hecho de FIFA y se ha pasado de frenada, pero no pasa nada, es una cosa que pueden hacer los ricos sin ningún problema. Por dinero, nadie le gana, es una multinacional que se comporta como la administración pública. No hay como nadar en la abundancia: anunciando un premio inmenso en millones al vencedor. La broma servirá para un sola cosa: testear, un año antes del mundial, toda la logística que aplicarán en el verdadero mundial, el de selecciones.

Que con treinta y dos participantes no haya espacio para Liverpool y Barça explica que el reglamento para la selección es dudoso, puesto que debería garantizar algún que otro wild card, como sucede en el tenis, para dejar entrar a algunos equipos europeos que la ordenalidad clasificatoria los deja fuera. Es sobre quien está y quien sobra. ¿La demostración? Primer partido del Bayern: 10 a 0 contra el Auckland, ni entreno a puerta cerrada, una broma. Esto seguro que no acaba aquí. Debut entre dos equipos secundarios (por decirlo de algún modo) que en España no pasarían de segunda división. Lo único interesante: volver a ver a Leo Messi. Sin duda, destaca la sobreparticipación de África y Asia en número de equipos, por no hablar de centro y norteamérica. ¿Hacía falta pasar de un formato tan esporádico como la Intercontinental a esta descompensada estructura con tanto comparsa?

Por la asistencia a los estadios de la afición no parecerá un “fail”, puesto que los estadios se llenarán (rebajando sosteniblemente el precio de las entradas), hay mucha comunidad extranjera en norteamérica con ganas de fútbol, pero tendrá pinta de pretemporada en las gradas. Aficionados que han comprado la camiseta el día antes y que son pseudoaficiones. Trump ni se enterará de lo que está pasando en su país, la mayoría de los americanos tampoco, el soccer es algo poco transcendente para ellos que tienen sus deportes y sus temporadas. Los horarios de insomnio tampoco ayudarán a las audiencias europeas, elemento clave de los negocios deportivos.

El dinero hace callar a los clubes, pero los que lo jueguen van a sufrir una temporada, la próxima, realmente larga y que, seguramente, les pasará factura. Las plantillas de este mundial, en algunos casos, estarán entre la pasada temporada y la de la próxima, por poner el ejemplo, vean a la del Madrid, que incluyendo a su entrenador, es el equipo de la 2025-26. Los jugadores no han hecho vacaciones y las desacompasarán respecto a lo recomendable, pero eso no importa a los planificadores del fútbol mundial. Les imagino de vacaciones pagadas en Estados Unidos mientras se mueven de sede en sede.

Prueba del algodón: ¿Cambiaría el PSG ganar el mundial por la Champions que ganó el mes pasado? Creo que no.