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Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Luis de la Fuente y el arte de gestionar la abundancia

El once inicial de España ante Serbia

El once inicial de España ante Serbia / Angel Martinez

Mikel Merino, Pablo Barrios, Pubill o Le Normand: son solo cuatro nombres, cuatro ejemplos de futbolistas que no han estado en esta convocatoria de la selección pero que bien podrían estar en el Mundial. No son los únicos. La nómina de futuribles, seleccionables o candidatos abrumaría a cualquiera que tuviera que tomar la decisión. Le corresponde a Luis de la Fuente elegir: no lo tendrá fácil, pero siempre se dijo que para los entrenadores es un 'bendito problema' manejar tanto talento.

Lo que cuesta es gestionar la escasez, por más que Arbeloa -justo es reconocerlo- esté siendo capaz de mantener muy vivo al Madrid pese a la plaga de lesiones -y de irregularidades médicas- que acechan a su plantilla.

Apunten también otros nombres: Eric Garcia, por ejemplo, que está firmando una temporada extraordinaria en el Barça. Vivian o Le Normand, campeones de la Eurocopa 2024. Moleiro, puro talento entre líneas. O Nico Williams, el mejor socio de Lamine. O Carlos Romero, el extraordinario lateral zurdo del Espanyol. Marco Asensio y Carvajal pueden sonar a pasado, pero ahí siguen, con opciones.

O Asencio y Carreras, jugadores al alza. Y Gavi, por supuesto, en plena recuperación de su lesión, convertido desde hace tiempo en uno de esos jugadores especialmente querido por De la Fuente.

El seleccionador fue sincero cuando explicó que está "muy excitado" pensando en el Mundial. No es para menos: sucede cada cuatro años. Para muchos, es algo que solo ocurre una vez en la vida. Elegir a los 26 afortunados resultará especialmente complicado esta vez.

El 30 de mayo es el día clave para dar la lista definitiva. España podría acudir al Mundial con 50 futbolistas de primerísimo nivel, o dar forma a dos listas.

Será trabajo del seleccionador. Conviene, sin embargo, confiar en él -aunque ya se sabe que en este país viven 49 millones de seleccionadores, siempre dispuestos a opinar-, porque de momento, De la Fuente ha logrado lo más complicado: que España juegue como un equipo, que una selección juegue como un club.