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Opinión | Más madera

Ernest Folch

Colaborador de SPORT

Ernest Folch

Mourinho: empieza el teatro del bueno

Mourinho, presentado como nuevo técnico del United

Mourinho, presentado como nuevo técnico del United / sport

Mou ha vuelto. Pero no solo a la Premier sino sobre todo al fango, su espacio natural. En su primera aparición, disparó varias balas, pero la munición estrella la reservó, como no podía ser de otra manera, para Guardiola: “Yo nunca he sido bueno escondiéndome detrás de palabras o filosofías.” Mourinho puede tener muchos defectos, pero no es precisamente tonto, y cuando usa la palabra “filosofía” sabe muy bien en qué llaga mete el dedo: “Filósofo” es como se refieren despectivamente a Pep sus detractores, desde los viejos tiempos de Mino Raiola, el ínclito agente de Ibrahimovic que acuñó el término en uno de sus célebres ataques de ira. El entrenador portugués lanzó ayer su primera provocación, no fruto de ningún exceso verbal sino de su clásica estrategia, que es la que le ha hecho evolucionar de simple entrenador a personaje. Y es que Mou nace, crece y se hace por oposición a los otros, y más concretamente a Guardiola: por sí mismo ha sido en realidad bastante gris y solo ha destacado de verdad cuando ha buscado el cuerpo a cuerpo. Poco se sabe de su contribución al fútbol, más allá de sus títulos: no se le conoce ninguna aportación original, ninguna identidad más allá de un pragmatismo vago y resultadista. En cambio, sí se le reconoce una extraordinaria e innata habilidad para fabricarse un personaje, victimizarse y bunquerizarse con sus jugadores. No es una capacidad cualquiera: hace falta tener personalidad, constancia y una habilidad para crear, dicho en su argot, teatro del bueno. El día que se presenta a un personaje se espera que se engalane el escenario, y sin embargo la escenificación que realizó ayer el United fue sorprendentemente pobre y desangelada, todavía más si se compara con la de Guardiola hace tres días con el City, un auténtico baño de multitudes. Mou apareció solo, sin aficionados, encomendándose a lo que le queda: sus palabras. Los únicos fuegos artificiales fueron sus retorcidas provocaciones, el último patrimonio que le queda. Pase lo que pase, es evidente que la Premier, al menos en las ruedas de prensa, ya le ha ganado a la Liga el primer partido.