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Xavi Torres

Xavi Torres

Colaborador de SPORT

Método Flick: ¿Más delanteros o más centrocampistas?

Hansi Flick, en el banquillo del estadio de Montilivi

Hansi Flick, en el banquillo del estadio de Montilivi / Gorka Urresola

Los dos últimos partidos del Barcelona han salido mal. Los de Hansi Flick perdieron 4 a 0 ante el Atlético de Madrid, en la Copa, y 2 a 1 en Girona, en la Liga. Además, las sensaciones no fueron las mejores así que, con todo el respeto, abriremos el debate futbolístico a partir de las decisiones del entrenador alemán.

En el Metropolitano el Barça salió con su habitual dibujo pero a los 33 minutos ya perdía 3 a 0. Simeone supo hacer correr a su equipo ante un Barça errático y partido que no era capaz de presionar bien la salida del balón rival ni controlar el juego para darle sentido a la ‘linea Flick’ en medio campo. El Atlético creó antes del descanso ocho grandes ocasiones de gol de las cuales cuatro se concretaron. La respuesta del entrenador fue substituir a Casadó por Lewandowski a los 36 minutos -la teoría del cambio por la targeta no convence-. La ecuación del técnico incluso puede resultar lógica: si necesito goles, pongo delanteros. Sin embargo, a partir de ese momento el Barça tampoco creó ocasiones, solo cuatro, y dos llegaron tras lanzamientos de córners en el tiempo de descuento.

El lunes, en Girona, se repitió el patrón. El mismo dibujo para empezar y una buena primera parte, con dos palos de Raphinha y Lamine Yamal -en el penalti- y dos ocasiones más de los mismos futbolistas. Sin embargo, ante los problemas tras el descanso y a la deseperada, el Barça acabó jugando con Lamine Yamal y Fermín, como extremos, y con Roony por detrás de dos delanteros centro, Lewandowski y Araujo. Esta vez la acumulación de atacantes tampoco salió cara y el Barcelona perdió el liderato en Montilivi, con Joan Garcia como MVP del encuentro.

Como no vamos a añadir nada nuevo al vendaval de opiniones sobre los jugadores ausentes, la falta de puntería y los árbitros, vamos a centrarnos en el balón. Es cierto que a Flick hay que comprarlo como es porque, además, los resultados lo avalan. Sin embargo, a pesar de estar educado en el fútbol alemán y de gustarle que su equipo vaya a todo ritmo de área a área, seguro que sus certezas pueden admitir matices que tengan que ver con el juego y con la idiosincrasia de sus futbolistas.

Tanto en el Metropolitano como en Girona tal vez hubiera sido una buena idea no vaciar el centro del campo sino llenarlo para recuperar el balón de entrada, ejecutar correctamente el juego de posición en campo contrario para atacar bien y, como consecuencia, presionar con orden para evitar las carreras de los rivales. No se trata de hablar de nombres y sí del concepto: atender primero al juego y después, al marcador. Para el equipo este escenario no es complicado porque siete titulares ante el Atlético y seis, contra el Girona, han jugado así toda la vida y entienden perfectamente los beneficios del método azulgrana. Quizás enfocar hacia el centro del campo y no hacia la delantera va a ayudar a Flick a reencontrarse con el equipo y a éste, con el juego. La consecuencia, sin duda, serán los resultados.

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