Opinión | Tuercebotas

Periodista y escritor
Las malas decisiones de Ilaix y Vitor Roque
Los errores en edad de formación de jóvenes mal asesorados pueden tener efectos decisivos en sus carreras

Ilaix Moriba, esta temporada con el Celta / EFE
No es habitual encontrar en el mundo del fútbol declaraciones como las que ha hecho Ilaix Moriba: “Me equivoqué al salir del Barça”. “Era muy joven y tenía muchas presiones”, añade Moriba, que a sus 22 años, y con varias cicatrices de guerra en su mochila a causa de esa decisión errónea tomada a los 18, le da la razón años después a Ramon Planes, que en su momento contó que el entonces entrenador, Ronald Koeman, llamó al jugador a su despacho y le dijo: “Renueva, cuento contigo”. Ilaix no renovó, se fue al Leipzig, y empezó una travesía por el desierto en busca de un tren similar del que había decidido apearse en marcha. “Lo de Ilaix fue una decisión errónea", dijo Planes. Y ahora dice lo mismo Ilaix.
En su momento, no hacía falta la intuición profesional de Planes para sospechar que era un error dejar aquel Barça de capa caída y propicio a arriesgarse con jóvenes porque es lo que había. Ilaix vivió una eclosión similar a la de Gavi o la de Cubarsí ahora. En muy poco tiempo se ganó una posición en el equipo gracias a un perfil muy poco habitual en la cantera del Barça: extraordinario físico y muy buenas condiciones técnicas. Koeman, con una plantilla muy disminuida en calidad, dio la oportunidad a varios jóvenes e Ilaix era de sus favoritos. No tenía mal olfato el entrenador holandés: dio la alternativa a Nico, flamante fichaje de invierno del Manchester City, a Mingueza, lateral derecho revelación de la Liga, y a Gavi, referente del Barça. Ilaix era candidato a reinar en el centro del campo del Barça, muy pocos vieron como un movimiento inteligente dejar el club a los 18 para empezar de cero en el Leipzig. El motivo, obvio, lo aclaró Planes en una entrevista: "Ilaix era un jugador de mucha calidad, titular en el Barça con 17 años. Pero su entorno... Los agentes abdujeron al chico para hacerle ver lo que era mejor para él. Dejó el club por un motivo económico".
Pésimas decisiones
El fútbol está lleno de casos de muy buenos jugadores que toman pésimas decisiones en sus carreras. Neymar es un caso evidente de un extraordinario talento desaprovechado por su mala cabeza (y la de su padre y entorno). Aun así, el error de dejar el mejor club para tus intereses y fichar por otro a cambio de un cheque más cuantioso Neymar lo cometió cuando ya estaba aposentado en la élite. El error puede ser más decisivo cuando se comete en edad de formación, como fue el caso de Ilaix.
Normalmente, sucede que estos chicos toman un tren demasiado pronto. Es el error que cometió Vitor Roque, por ejemplo, del que a menudo se olvida que cumplirá apenas veinte años en unos pocos días. Vitor Roque vino al Barça casi a la misma edad en que Ilaix se fue al Leipzig, es decir, en formación. Nada ni nadie lo había preparado para soportar un precio millonario, un equipo en mala racha, un entrenador necesitado de resultados y un club en aprietos de todo tipo. A esa edad, la vida es lo que les pasa a los demás. ¿Alguien aconsejó a Vitor Roque que no estaba preparado para tomar ese tren, tan seductor y al mismo tiempo tan arriesgado? ¿Quién se atreve a hablar con esta sinceridad a un chaval de 18 años? ¿Los agentes, para quien el jugador es un negocio? ¿El entorno familiar, al que la oferta soluciona la vida? ¿El entorno de amigos, normalmente de la misma edad e idéntico estadio de madurez? Tal vez Vitor Roque contó con un entrenador, o un exjugador, que le dijo que aún era pronto, que el mihura era ingobernable, que a veces no pasa nada por dejar pasar un tren y esperar a otro. O tal vez no. A lo mejor, cuando tenga la edad de Ilaix, Vitor Roque también dirá: “Me equivoqué al fichar por el Barça”.
La impaciencia de los jóvenes
A Ilaix sí se lo dijeron, que dejar el Barça no era la mejor decisión. Que en su club, con sus compañeros de la Masia, en un estilo de juego que conocía y en un entorno familiar, crecería como jugador. Que aún no estaba hecho ni como futbolista ni como persona. Que esas cifras en su contrato ya llegarían. Pero le convencieron de que corriera más en la vida que en el campo. Y se apeó del tren cuando el trayecto apenas había empezado. Fue Cercanías cuando podría haber sido tren bala.
Mucho se habla de la poca paciencia de los clubs con los jóvenes cuando se van y triunfan en otros equipos, pero la impaciencia de los jugadores puede ser muy dañina cuando no tienen a nadie en su entorno que priorice su carrera.
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