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Maria Tikas

Maria Tikas

Redactora de la sección Barça

Logo morado, especiales y hasta el próximo 8M

8M

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Cada 8 de marzo es lo mismo. Logos morados, campañas especiales, reportajes temáticos, mesas redondas y todo tipo de contenidos para recordar lo importantes que son las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. También en el deporte. También en el fútbol. Durante veinticuatro horas —como mucho unos días— parece que todo el mundo se acuerda de que existimos.

Y está bien. Ojalá siempre se hable más de deporte femenino. Pero también da un poco de pereza que todo se concentre justo ese día, como si la reivindicación tuviera fecha de caducidad. Como si bastara con ponerse el lazo morado una vez al año. En realidad, si echo la vista atrás, me doy cuenta de que cada año escribo algo parecido en esta misma fecha. Y probablemente el año que viene vuelva a hacerlo. No por falta de imaginación, sino porque mientras siga siendo necesario seguiré diciéndolo.

Apostar por el deporte femenino no es hacer especiales el 8M. Es hacerlo cada día. Es dedicar recursos, periodistas, espacio y tiempo durante todo el año. Es contar las historias, analizar los partidos, explicar los proyectos y poner el foco también cuando no hay una Champions, un Mundial o un Balón de Oro de por medio. La verdadera normalización llegará cuando deje de parecer algo excepcional.

Los medios de comunicación tenemos una responsabilidad enorme en este proceso. Porque la visibilidad crea interés, el interés crea consumo y el consumo genera valor. Es una cadena que durante demasiado tiempo estuvo rota en varios puntos. Y aunque en los últimos años hemos avanzado mucho, todavía quedan inercias por cambiar.

Y vuelvo con la misma anécdota de cada 8 de marzo, pero con un final feliz: Hace cinco años entrevisté a Alexia Putellas con motivo del día de la mujer. Hablamos de referentes, de oportunidades y de visibilidad. Ella lo explicaba de una manera muy clara: si la gente no sabe que un equipo juega este fin de semana, no lo verá; si no lo ve, no se enganchará; si no se engancha, no genera valor. La entrevista se publicó ese día en la web de SPORT, pero no apareció en el periódico en papel porque era el día después de las elecciones y "no hay espacio".

Cinco años después, las cosas han cambiado. Y no es casualidad. Entre otras razones porque entre medio ha habido Balones de Oro, Champions y títulos que han hecho imposible mirar hacia otro lado. Pero también ha habido voluntad. Esta misma temporada en SPORT hemos publicado entrevistas exclusivas con Alexia Putellas y Aitana Bonmatí. Las dos fueron portada y ocuparon las cuatro o cinco primeras páginas del diario. Es la primera vez que una entrevista a una jugadora recibe ese tratamiento.

No es que el deporte femenino no hubiera aparecido antes en portada —ha pasado con partidos importantes del Barça o de la selección, con los Balones de Oro o en grandes eventos como los Juegos Olímpicos—, pero sí es la primera vez que una conversación con una futbolista se trata exactamente igual que la de un futbolista. Y eso también forma parte del cambio.

Pero si de verdad queremos que las cosas sigan avanzando, hay otro punto imprescindible: los espacios de poder y de decisión. En los medios —no solo en los deportivos, sino en todos—, pero también en las instituciones, en las federaciones, en los clubes y en muchos otros ámbitos. Mientras esos lugares sigan estando ocupados mayoritariamente por hombres, el cambio siempre será más lento de lo que debería. Porque la mirada con la que se explica el deporte también importa. Y porque casi siempre las prioridades se deciden desde arriba.

Por eso el reto no es solo hablar más de deporte femenino. Es que haya más mujeres contándolo, analizándolo y decidiendo cómo se cuenta. El 8 de marzo sirve para recordarlo. Pero el verdadero cambio —el único que importa— es el que ocurre el 9 de marzo, el 10 y el resto de los 365 días del año