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Sólo una línea roja: no regalarle la Liga a Arbeloa

Hansi Flick, en St. James's Park

Hansi Flick, en St. James's Park / Efe

Llevo semanas defendiendo que el Barça tiene que asegurar la Liga. Traduzco: sin renunciar a la Champions, priorizar el campeonato. A falta de once jornadas, parece encarrilada. Asegurada, no. ¿La “Orejona”? Habita en los sueños de la gente. Pero es eso, un sueño. Ni mucho menos irrealizable; pero un tiro al aire repleto de riesgo. La pregunta es sencilla: a día de hoy, ¿le alcanza a Flick para competir en los dos frentes? Difícil. Necesita mejorar. Dando por hecho el pase a cuartos - son superiores al Newcastle -, los azulgrana transmiten dudas.

Al Barça se le ve fundido. Los dos laterales titulares, rotos. Araujo y Cancelo, flojos. Xavi Espart, en un suspiro, dejó más detalles. Eric, uno de los bastiones del año, ni se vistió en Inglaterra. Tocado, pese a descansar en la Copa por sanción. Bernal, a veinte del final, se lo llevó un calambre. Pedri, dosificado en Bilbao, guardado en el 70 cuando el partido le reclamaba. Miedo de volver a perderlo. Ayer, sin Frenkie, anduvo solo para capear el uno contra uno de los urracas. Un escenario en el que De Jong, digan lo que digan, es una necesidad. Raphinha, lejos de su prime, entre Lewy y Ferran, un gol en los últimos siete partidos. Al final, Pedri - mientras pudo - y Lamine como amenazas; con Cubarsí y Gerard para defender.

Desde el agujero del Metropolitano, Flick ha rebajado el atrevimiento. El martes, bloque medio, sin presión alta y menos riesgo en la elaboración. En el 83´, sólo diez pases más que el rival. Y dos tiros a puerta. Uno de ellos, el penalty. Ganar la Liga es casi dejar en blanco al Madrid. Otra vez. Y no regalársela a Arbeloa. Lo único que, de verdad, no puede suceder.