Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

Laporta ya tiene a su nuevo Guardiola

Hansi Flick aplaude a sus jugadores en Montilivi

Hansi Flick aplaude a sus jugadores en Montilivi / EFE

Ni el propio presidente del Barça podía soñar hace un par de meses que la temporada arrancaría con un cinco de cinco y jugando a la perfección. Es verdad que Laporta siempre había sido partidario de la vía alemana, pero el juego que despliega el equipo sin los todavía lesionados Gavi, De Jong, Ansu Fati y Araujo es algo que ha superado todas las expectativas. Presionan lo justo para ahogar al rival, compiten hasta el último minuto, cada futbolista conoce su misión sobre el terreno de juego y la conexión entre ellos es milimétrica. Si a todo ello sumamos la clase y el sublime nivel de juego de Lamine Yamal y Dani Olmo, el regreso de Pedri, el nuevo Raphinha o la seguridad que imponen Cubarsí y Koundé en defensa, el once titular de los últimos partidos de Flick parece preparado para competir contra cualquiera.

Solo son cinco partidos, pero en cada encuentro el equipo propone argumentos sólidos para apostar por esta plantilla. A todo ello, si la conexión sobre el terreno de juego es excelente, también hay que destacar el buen rollo existente entre los jugadores y su entrenador. El detalle de Pedri de ir a celebrar el gol con su técnico no es menor y es una muestra más de la perfecta adaptación del técnico alemán. Un tipo tan profesional e inflexible como cercano con los suyos

El próximo jueves, la Champions será una nueva prueba de fuego, pero en apenas un par de meses se ha demostrado que, si a la calidad de los futbolistas le suma orden y trabajo, el rendimiento mejora notablemente. Todavía no toca lanzar las campanas al vuelo, aunque hay muchos motivos para la esperanza.

El Barça de la primera parte rozó la perfección en Girona y eso permite, con los pies en el suelo, empezar a pensar que este equipo puede llegar lejos. De momento, el trabajo de Flick solo puede que merecer elogios. Ha costado, pero parece que, por fin, Laporta ha dado con su nuevo Guardiola.