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FC BARCELONA

El Barça, desatado: Flick instala la felicidad

Este equipo ya no es algo pasajero ni circunstancial, sino todo lo contrario; el técnico germano ha construido un Barça ganador, sólido y con una gran personalidad

Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

La labor de Hansi Flick, lógicamente, es la de controlar los niveles de euforia. Dentro del vestuario ya no es sencillo generar esa serenidad y tranquilidad entre sus jugadores para que no se confían ni se crean que han hecho nada por haber ganado los cinco primeros partidos. Pero es que en el entorno, de puertas hacia afuera, ahí ya es casi misión imposible. 

La tónica y la línea editorial hasta ahora del entrenador germano cuando ha hablado con los medios ha sido innegociable. “No hemos hecho nada, esto solo es el comienzo”. Dentro del ‘estudio’ previo que hizo el de Heidelberg antes de aterrizar en Barcelona ya le advirtieron de que, para lo bueno y para lo malo, en el universo Barça todo se vive como una montaña rusa.

Hansi Flick aplaude a sus jugadores en Montilivi

Hansi Flick aplaude a sus jugadores en Montilivi / EFE

Con 3-4 victorias seguidas y varios brotes verdes llegan los elogios desmedidos y cuando viene un bache mínimamente significativo vuelan los puñales. Quizás, entre otras cosas, por eso Joan Laporta y la directiva apostaron por el experimentado entrenador germano. Con fama de ‘sargento’, acostumbrado a lidiar con egos, con entornos mediáticos de altura. Sereno y lejos de dejarse llevar por las emociones. 

COMO LA SEDA

Desde estas líneas no haremos un alegato a la euforia ni a que este Barça sea una versión 2.0 del de Guardiola. Es demasiado pronto. Recordemos que el Tata Martino empezó la Liga con un 8/8 y Valverde, con un 7/7. Cierto es que las sensaciones que transmite el equipo son muy muy positivas. Que La Masia tiene un gran protagonismo, que hay futbolistas con mucha hambre. Que la presión funciona de forma armónica. Que las transiciones fluyen, que se genera peligro. Que el fichaje de Dani Olmo se está revelando como un acierto mayúsculo. Todo sale rodado.

PLENO

15 puntos de 15 posibles y 17 goles a favor en cinco encuentros (3,5 de media). Cuatro en contra (0,8 encajados de media). 11 tantos marcados en las últimas dos jornadas y uno recibido. Más aún tras lo vivido en Montilivi. Con cuentas pendientes del curso pasado, Flick pasó por encima del planteamiento de Míchel de un plumazo.

Un sinfín de inputs positivos que no hacen sino añadir más moral y más ilusión para ese estreno en Champions del próximo jueves en el Louis II de Mónaco.

Lamine, celebrando uno de sus goles en Montilivi

Lamine, celebrando uno de sus goles en Montilivi / Dani Barbeito

Cómo han cambiado las cosas tras ese 0-3 que le endosó el cuadro monegasco al de Flick en Montjuïc. Sembró de dudas el ambiente entre el barcelonismo. Pero todo se ha ido disipando con un equipo que se ha construido en tiempo récord, con una media de edad bajísima. Esa mezcla de veteranos contrastados, de futbolistas en plena madurez con hambre y de adolescentes brillantes fruto del trabajo de valor incalculable que se hace en la pedrera blaugrana. 

Y en medio de toda esta simfonía tan afinada, un alumno aventajado. El ‘Mozart’ azulgrana, adelantado a sus tiempos. Lamine Yamal marcó un doblete, pero sobre todo volvió a dejar claro que es actualmente el más determinante de la Liga. Se acaban los adjetivos.